Con una inversión de 2 millones de dólares y tras más de un año de trabajo, una emblemática empresa del sector frutal en la Patagonia ha dado un giro sin precedentes en la región: la construcción del primer centro inteligente de climatización de frutas del sur del país, destinado a garantizar que bananas, peras, mangos y paltas arriben al consumidor “en su punto justo”. Esta iniciativa corresponde a Tres Ases SA, una firma que cuenta con más de 60 años de trayectoria ubicada en Cipolletti, Río Negro, y que busca transformar la experiencia de consumo y recuperar terreno en el mercado, especialmente en peras, debido a la significativa reducción en las ventas provocada por la llegada de fruta en un estado poco adecuado para su consumo.
La nueva instalación fue inaugurada recientemente en las instalaciones centrales de la compañía, lo que permitirá abastecer supermercados, mayoristas y comercios en el sur argentino, minimizando así la necesidad de importar fruta climatizada desde Buenos Aires. Además, se implementa tecnología automatizada para regular temperatura, ventilación y gases durante el proceso de maduración controlada.
“Nos dedicamos a la producción, exportación e importación de frutas desde hace más de 60 años. La empresa fue fundada por mi padre, que emigró de Italia. Somos referencia en la producción de frutas”, destacó Gabriel Grisanti, presidente de Tres Ases SA.
La historia de Tres Ases se remonta mucho tiempo antes de su formalización como empresa. El abuelo del actual presidente, Enrique Grisanti, un inmigrante italiano, estableció un puesto de frutas y verduras en Bahía Blanca en 1914. Posteriormente, en 1941, la familia se trasladó al Alto Valle para diversificar su actividad comercial y participar en campañas citrícolas en Entre Ríos. A finales de los años 50, adquirieron sus primeras chacras en Villa Elvira, en Cipolletti, que hoy en día siguen siendo el núcleo productivo de la compañía. La formalización de la empresa ocurrió en 1960.
La firma produce peras, manzanas y frutas de carozo en Río Negro, exportando a más de 30 países e importando frutas tropicales como paltas, mangos, kiwis y naranjas. Según el empresario, en tiempos recientes se han replanteado su estrategia comercial buscando un equilibrio entre lo que exportan, importan y el mercado interno.
“Desde hace años estamos trabajando en la diversificación empresarial para equilibrar nuestra actividad entre importaciones y exportaciones”, afirmó Grisanti.
En este marco, comenzaron a notar un problema recurrente en varios productos: “Observamos que la fruta no llegaba en su punto justo. Nuestro enfoque se había centrado históricamente en la conservación de la fruta, manteniéndola verde, pero eso afectaba el consumo, ya que, por ejemplo, la pera no llegó a estar en condiciones óptimas para ser consumida”, aseguró.
Este fenómeno también se extendía a las paltas y mangos. “Cuando se compran mangos en Argentina, no son comparables a los que se encuentran en otros países”, resumió. Esta observación llevó a una decisión estratégica: “Definimos que nuestro próximo proyecto debía estar enfocado en ofrecer frutas a los clientes en su estado adecuado para el consumo”, añadió.
Para lograr esto, la firma realizó un acuerdo de transferencia de conocimientos con una empresa especializada en climatización de bananas. Esta colaboración les permitió desarrollar el primer centro de climatización inteligente de frutas en la Patagonia. “Entendimos que necesitábamos una planta de climatización; no nos gusta referirnos a ello como maduración, ya que es un término inadecuado”, aclaró Grisanti.
La construcción llevó alrededor de un año y requirió equipamiento importado, incluidas puertas alemanas especializadas para los túneles. Aunque la planta estaba lista desde enero pasado, decidieron postergar la inauguración hasta después de la temporada de cosecha. “Comenzamos construyendo los primeros túneles de climatización de la Patagonia”, comentó el empresario.
El nuevo centro opera dentro de la planta principal de Tres Ases en Cipolletti, que abarca 50.000 metros cuadrados, donde se concentra gran parte de la operación de la firma.
La instalación cuenta con nueve túneles automatizados, que gestionan el proceso de climatización controlando temperatura, ventilación, presión y gases. Cada túnel tiene la capacidad de recibir directamente un camión con entre 22 y 25 toneladas de fruta. “La clave de los túneles es la presurización. El aire circula a alta presión, permitiendo que fluya a través de la fruta”, explicó Grisanti.
Este sistema funciona mediante la inyección de etileno, un gas natural que activa el proceso de maduración de las frutas climatéricas. Primero se eleva la temperatura y luego se induce la maduración de forma controlada mediante etileno, con un proceso regulado. Esto genera calor, que se controla para que no sea abrupto, sino gradual. Luego, mediante ventilación de alta presión, se elimina el exceso de etileno y se vuelve a reducir la temperatura hasta alcanzar cero grados o menos de un grado. “Este proceso toma cinco días para la banana y la pera”, detalló Grisanti.
La iniciativa no solo persigue mejorar la calidad y experiencia del consumo, sino que también aspira a transformar la logística en la región. Hasta el momento, gran parte de la fruta climatizada en la Patagonia provenía de Buenos Aires, pero con esta nueva infraestructura, la compañía podrá abastecer directamente al sur del país desde Río Negro, acelerando los tiempos de entrega y optimizando las condiciones.
Actualmente, Tres Ases procesa aproximadamente 60.000 toneladas de fruta al año: 50.000 toneladas de producción propia y 10.000 toneladas de importaciones. El empresario comentó que las manzanas no pasarán por este sistema, ya que consideran que han alcanzado niveles satisfactorios de calidad y consistencia en la entrega al consumidor, enfocándose principalmente en las peras. “Hemos perdido consumo de peras debido a esta situación y nuestro objetivo es recuperarlo”, afirmó.
Se considera que la clave está en ofrecer al consumidor una fruta lista para consumir, similar a los estándares internacionales. La inauguración del centro de climatización también representa un cambio de paradigma para una región que tradicionalmente se enfocó en la conservación y exportación de fruta fresca. El nuevo desafío radica en volver a atraer al mercado interno con productos que lleguen a las góndolas en mejores condiciones. Para Tres Ases, esta apuesta fusiona innovación, logística y un cambio cultural, todo sustentado en una idea elemental: que la fruta arribe al consumidor en el momento ideal.
La nueva instalación fue inaugurada recientemente en las instalaciones centrales de la compañía, lo que permitirá abastecer supermercados, mayoristas y comercios en el sur argentino, minimizando así la necesidad de importar fruta climatizada desde Buenos Aires. Además, se implementa tecnología automatizada para regular temperatura, ventilación y gases durante el proceso de maduración controlada.
“Nos dedicamos a la producción, exportación e importación de frutas desde hace más de 60 años. La empresa fue fundada por mi padre, que emigró de Italia. Somos referencia en la producción de frutas”, destacó Gabriel Grisanti, presidente de Tres Ases SA.
La historia de Tres Ases se remonta mucho tiempo antes de su formalización como empresa. El abuelo del actual presidente, Enrique Grisanti, un inmigrante italiano, estableció un puesto de frutas y verduras en Bahía Blanca en 1914. Posteriormente, en 1941, la familia se trasladó al Alto Valle para diversificar su actividad comercial y participar en campañas citrícolas en Entre Ríos. A finales de los años 50, adquirieron sus primeras chacras en Villa Elvira, en Cipolletti, que hoy en día siguen siendo el núcleo productivo de la compañía. La formalización de la empresa ocurrió en 1960.
La firma produce peras, manzanas y frutas de carozo en Río Negro, exportando a más de 30 países e importando frutas tropicales como paltas, mangos, kiwis y naranjas. Según el empresario, en tiempos recientes se han replanteado su estrategia comercial buscando un equilibrio entre lo que exportan, importan y el mercado interno.
“Desde hace años estamos trabajando en la diversificación empresarial para equilibrar nuestra actividad entre importaciones y exportaciones”, afirmó Grisanti.
En este marco, comenzaron a notar un problema recurrente en varios productos: “Observamos que la fruta no llegaba en su punto justo. Nuestro enfoque se había centrado históricamente en la conservación de la fruta, manteniéndola verde, pero eso afectaba el consumo, ya que, por ejemplo, la pera no llegó a estar en condiciones óptimas para ser consumida”, aseguró.
Este fenómeno también se extendía a las paltas y mangos. “Cuando se compran mangos en Argentina, no son comparables a los que se encuentran en otros países”, resumió. Esta observación llevó a una decisión estratégica: “Definimos que nuestro próximo proyecto debía estar enfocado en ofrecer frutas a los clientes en su estado adecuado para el consumo”, añadió.
Para lograr esto, la firma realizó un acuerdo de transferencia de conocimientos con una empresa especializada en climatización de bananas. Esta colaboración les permitió desarrollar el primer centro de climatización inteligente de frutas en la Patagonia. “Entendimos que necesitábamos una planta de climatización; no nos gusta referirnos a ello como maduración, ya que es un término inadecuado”, aclaró Grisanti.
La construcción llevó alrededor de un año y requirió equipamiento importado, incluidas puertas alemanas especializadas para los túneles. Aunque la planta estaba lista desde enero pasado, decidieron postergar la inauguración hasta después de la temporada de cosecha. “Comenzamos construyendo los primeros túneles de climatización de la Patagonia”, comentó el empresario.
El nuevo centro opera dentro de la planta principal de Tres Ases en Cipolletti, que abarca 50.000 metros cuadrados, donde se concentra gran parte de la operación de la firma.
La instalación cuenta con nueve túneles automatizados, que gestionan el proceso de climatización controlando temperatura, ventilación, presión y gases. Cada túnel tiene la capacidad de recibir directamente un camión con entre 22 y 25 toneladas de fruta. “La clave de los túneles es la presurización. El aire circula a alta presión, permitiendo que fluya a través de la fruta”, explicó Grisanti.
Este sistema funciona mediante la inyección de etileno, un gas natural que activa el proceso de maduración de las frutas climatéricas. Primero se eleva la temperatura y luego se induce la maduración de forma controlada mediante etileno, con un proceso regulado. Esto genera calor, que se controla para que no sea abrupto, sino gradual. Luego, mediante ventilación de alta presión, se elimina el exceso de etileno y se vuelve a reducir la temperatura hasta alcanzar cero grados o menos de un grado. “Este proceso toma cinco días para la banana y la pera”, detalló Grisanti.
La iniciativa no solo persigue mejorar la calidad y experiencia del consumo, sino que también aspira a transformar la logística en la región. Hasta el momento, gran parte de la fruta climatizada en la Patagonia provenía de Buenos Aires, pero con esta nueva infraestructura, la compañía podrá abastecer directamente al sur del país desde Río Negro, acelerando los tiempos de entrega y optimizando las condiciones.
Actualmente, Tres Ases procesa aproximadamente 60.000 toneladas de fruta al año: 50.000 toneladas de producción propia y 10.000 toneladas de importaciones. El empresario comentó que las manzanas no pasarán por este sistema, ya que consideran que han alcanzado niveles satisfactorios de calidad y consistencia en la entrega al consumidor, enfocándose principalmente en las peras. “Hemos perdido consumo de peras debido a esta situación y nuestro objetivo es recuperarlo”, afirmó.
Se considera que la clave está en ofrecer al consumidor una fruta lista para consumir, similar a los estándares internacionales. La inauguración del centro de climatización también representa un cambio de paradigma para una región que tradicionalmente se enfocó en la conservación y exportación de fruta fresca. El nuevo desafío radica en volver a atraer al mercado interno con productos que lleguen a las góndolas en mejores condiciones. Para Tres Ases, esta apuesta fusiona innovación, logística y un cambio cultural, todo sustentado en una idea elemental: que la fruta arribe al consumidor en el momento ideal.









