Con casi tres décadas en el ámbito del fútbol argentino y una trayectoria que incluye 625 partidos como director técnico, de los cuales solo ocho se desarrollaron en el extranjero (en el Nacional de Uruguay), Ricardo Zielinski, conocido como el ‘Ruso’, es una figura icónica en la historia reciente del deporte en el país. Su carrera ha estado marcada por un enfoque sobrio y una resistencia a las modas, manteniendo siempre una coherencia en su visión del fútbol. Aunque a menudo lo catalogan como un entrenador defensivo, Zielinski rechaza estas etiquetas simplistas y subraya que el juego va más allá de la seguridad en defensa, abogando por un equilibrio entre proteger su arco y buscar el rival. Su postura es firme y no busca provocar polémica alguna.
A sus 66 años, se aproxima a la posibilidad de conquistar su primer título, una meta que aspira a lograr con Belgrano, el club donde vive un segundo ciclo y con el que tiene un fuerte lazo emocional entre las 20 instituciones que ha dirigido. El próximo domingo, a las 15:30, se enfrentará a River en el estadio Mario Kempes de Córdoba, donde dirigirá su partido número 262 con Belgrano, finalista del Torneo Apertura tras superar a Argentinos en una definición por penales (4-3).
La clasificación fue tensa, ya que Argentinos mantenía una ventaja de 1-0 hasta el último minuto del tiempo añadido del segundo tiempo. Sin embargo, Lucas Passerini logró conectar un centro para Nicolás “Uvita” Fernández, quien, tras entrar al juego 13 minutos antes, disparó un remate cruzado que igualó el marcador. Luego de un tiempo suplementario y la tanda de penales, Belgrano se encontró con una nueva oportunidad. Gabriel Florentín tuvo la oportunidad de dar el triunfo al Bicho, pero erró el penal al darle en el poste. Emiliano Rigoni anotó para poner el 3-3, Enzo Pérez falló un penal de manera sorprendente dada su experiencia, y Ramiro Hernandes, quien había anotado en cuartos de final, sentenció la victoria y desató la alegría en Córdoba.
“Felicito a los chicos, tenemos un grupo bárbaro. Se rompen el alma, se ayudan. La comunión con la gente también forma parte de este logro. Sentimos un gran apoyo de los hinchas. Esto también está bueno para todo Córdoba”, fue la respuesta inicial de Zielinski durante la conferencia de prensa, donde suele mantener una actitud contenida respecto a sus emociones. También mencionó que se siente satisfecho al haberse sacado una espina con Argentinos, quienes habían impedido que Belgrano accediera a la final de la Copa Argentina el año anterior, tras un penal que, según su criterio, no debió ser sancionado.
Las preguntas también se dirigieron hacia la relevancia que tiene para él y para Belgrano enfrentar a River. Casi 15 años han transcurrido desde el recordado choque de promoción donde se dio el impactante descenso de River y el ascenso de Belgrano, después de una victoria por 2-0 en Córdoba y un empate 1-1 en el Monumental. En ese momento clave, Zielinski era el conductor desde el banco y el carismático arquero Juan Carlos Olave, quien ahora forma parte de su cuerpo técnico, era el pilar del equipo.
A sus 66 años, se aproxima a la posibilidad de conquistar su primer título, una meta que aspira a lograr con Belgrano, el club donde vive un segundo ciclo y con el que tiene un fuerte lazo emocional entre las 20 instituciones que ha dirigido. El próximo domingo, a las 15:30, se enfrentará a River en el estadio Mario Kempes de Córdoba, donde dirigirá su partido número 262 con Belgrano, finalista del Torneo Apertura tras superar a Argentinos en una definición por penales (4-3).
La clasificación fue tensa, ya que Argentinos mantenía una ventaja de 1-0 hasta el último minuto del tiempo añadido del segundo tiempo. Sin embargo, Lucas Passerini logró conectar un centro para Nicolás “Uvita” Fernández, quien, tras entrar al juego 13 minutos antes, disparó un remate cruzado que igualó el marcador. Luego de un tiempo suplementario y la tanda de penales, Belgrano se encontró con una nueva oportunidad. Gabriel Florentín tuvo la oportunidad de dar el triunfo al Bicho, pero erró el penal al darle en el poste. Emiliano Rigoni anotó para poner el 3-3, Enzo Pérez falló un penal de manera sorprendente dada su experiencia, y Ramiro Hernandes, quien había anotado en cuartos de final, sentenció la victoria y desató la alegría en Córdoba.
“Felicito a los chicos, tenemos un grupo bárbaro. Se rompen el alma, se ayudan. La comunión con la gente también forma parte de este logro. Sentimos un gran apoyo de los hinchas. Esto también está bueno para todo Córdoba”, fue la respuesta inicial de Zielinski durante la conferencia de prensa, donde suele mantener una actitud contenida respecto a sus emociones. También mencionó que se siente satisfecho al haberse sacado una espina con Argentinos, quienes habían impedido que Belgrano accediera a la final de la Copa Argentina el año anterior, tras un penal que, según su criterio, no debió ser sancionado.
Las preguntas también se dirigieron hacia la relevancia que tiene para él y para Belgrano enfrentar a River. Casi 15 años han transcurrido desde el recordado choque de promoción donde se dio el impactante descenso de River y el ascenso de Belgrano, después de una victoria por 2-0 en Córdoba y un empate 1-1 en el Monumental. En ese momento clave, Zielinski era el conductor desde el banco y el carismático arquero Juan Carlos Olave, quien ahora forma parte de su cuerpo técnico, era el pilar del equipo.









