Las principales empresas tecnológicas están aumentando sus gastos en centros de datos, hardware y software a niveles sin precedentes, lo que ha generado inquietud en Wall Street. La cuestión ya no es cuánto se invierte, sino si estas inversiones generarán beneficios adecuados que justifiquen el desembolso.
Este fenómeno se centraliza en seis gigantes del sector: Apple, Amazon, Alphabet, Meta, Microsoft y Oracle. Según un análisis de Balanz, las inversiones de capital (capex) de estas empresas alcanzan casi la mitad del total de las inversiones de las firmas que componen el S&P 500.
El aumento en el gasto es notable. En 2023, los denominados hyperscalers destinaron aproximadamente 196.000 millones de dólares a inversiones. Para 2025, se prevé que esta cifra ascienda a 515.000 millones y para el presente año llegue a 976.000 millones. Las estimaciones de Balanz indican que para 2027 se alcanzaría 1,35 billones de dólares y 1,53 billones en 2028.
Así, la pregunta esencial no es si estas empresas están convencidas sobre la inteligencia artificial (IA), sino qué retorno necesitan obtener para considerar rentable su esfuerzo.
Un dato crucial es que esta aceleración en el gasto no se observa de manera uniforme en el resto de las empresas estadounidenses. Sin incluir a los seis gigantes, el gasto de capital de las compañías del S&P 500 mostró un crecimiento cercano al 7% anual en los últimos dos años, cifra que coincide con el promedio histórico del 8% desde 1989. Esto sugiere que el aumento significativo en la inversión está, mayoritariamente, concentrado en el ámbito de la nube y los centros de datos.
Este gasto comenzará a tener repercusiones en la economía estadounidense. Balanz señala que la inversión en hardware creció más del 20% interanual, un ritmo que recuerda a la expansión tecnológica de los años 90.
Sin embargo, para los accionistas es fundamental distinguir entre aumentar la inversión y aumentar las ganancias. Actualmente, los resultados financieros respaldan esta apuesta. En el segundo trimestre de 2026, las empresas del S&P 500 experimentaron un aumento de ganancias del 33,9% interanual, superando el 23,2% anticipado por los analistas. Además, las ventas incrementaron un 15,7%, también superior a lo pronosticado.
El sólido desempeño de los resultados explica por qué el significativo gasto en IA aún no ha generado preocupación en Wall Street. Las expectativas son optimistas; se estima que el S&P 500 verá un crecimiento en ganancias por acción del 28,5% para 2026, del 18,7% en 2027 y del 16,2% en 2028. En el sector tecnológico, se proyectan incrementos de 62,2% en este año, 38% en 2027 y 24,2% en 2028.
La inversión récord en IA ha sido financiada principalmente con recursos propios, sin depender en gran medida de un aumento sustancial en la deuda a largo plazo. La deuda conjunta de los hyperscalers asciende a 7830 millones de dólares, frente a 9 billones para el resto del S&P 500.
Sin embargo, Balanz advierte que el costo del financiamiento ha comenzado a aumentar. El rendimiento del bono del Tesoro estadounidense a 2035 se incrementó en 60 puntos básicos en el último año, alcanzando el 4,77%, y los rendimientos de los bonos de las principales tecnológicas creció entre 58 y 102 puntos básicos.
Esto podría plantear un problema: si las compañías deben recurrir al mercado de deuda más frecuentemente para sostener la expansión de sus centros de datos, los costos asociados a estas inversiones también podrían elevarse.
La respuesta a este desafío no solo depende de los ingresos, sino también del beneficio incremental que estas empresas logren generar con el capital invertido. Por ahora, el desempeño corporativo actúa como un indicativo positivo. Balanz resalta que las utilidades crecientes han contribuido a minimizar las dudas sobre la magnitud del capex y, hasta el momento, no hay motivos para la preocupación.
Sin embargo, el informe también plantea un futuro incierto: si las ganancias dejan de crecer como se espera, es probable que el elevado gasto de capital empiece a influir negativamente en las cotizaciones. Por ende, el mercado no busca una respuesta precisa sobre cuándo la IA será rentable, sino que observa diversos indicadores, como el crecimiento de ganancias, el flujo de caja libre, el nivel de endeudamiento y el costo de financiamiento.
Este fenómeno se centraliza en seis gigantes del sector: Apple, Amazon, Alphabet, Meta, Microsoft y Oracle. Según un análisis de Balanz, las inversiones de capital (capex) de estas empresas alcanzan casi la mitad del total de las inversiones de las firmas que componen el S&P 500.
El aumento en el gasto es notable. En 2023, los denominados hyperscalers destinaron aproximadamente 196.000 millones de dólares a inversiones. Para 2025, se prevé que esta cifra ascienda a 515.000 millones y para el presente año llegue a 976.000 millones. Las estimaciones de Balanz indican que para 2027 se alcanzaría 1,35 billones de dólares y 1,53 billones en 2028.
Así, la pregunta esencial no es si estas empresas están convencidas sobre la inteligencia artificial (IA), sino qué retorno necesitan obtener para considerar rentable su esfuerzo.
Un dato crucial es que esta aceleración en el gasto no se observa de manera uniforme en el resto de las empresas estadounidenses. Sin incluir a los seis gigantes, el gasto de capital de las compañías del S&P 500 mostró un crecimiento cercano al 7% anual en los últimos dos años, cifra que coincide con el promedio histórico del 8% desde 1989. Esto sugiere que el aumento significativo en la inversión está, mayoritariamente, concentrado en el ámbito de la nube y los centros de datos.
Este gasto comenzará a tener repercusiones en la economía estadounidense. Balanz señala que la inversión en hardware creció más del 20% interanual, un ritmo que recuerda a la expansión tecnológica de los años 90.
Sin embargo, para los accionistas es fundamental distinguir entre aumentar la inversión y aumentar las ganancias. Actualmente, los resultados financieros respaldan esta apuesta. En el segundo trimestre de 2026, las empresas del S&P 500 experimentaron un aumento de ganancias del 33,9% interanual, superando el 23,2% anticipado por los analistas. Además, las ventas incrementaron un 15,7%, también superior a lo pronosticado.
El sólido desempeño de los resultados explica por qué el significativo gasto en IA aún no ha generado preocupación en Wall Street. Las expectativas son optimistas; se estima que el S&P 500 verá un crecimiento en ganancias por acción del 28,5% para 2026, del 18,7% en 2027 y del 16,2% en 2028. En el sector tecnológico, se proyectan incrementos de 62,2% en este año, 38% en 2027 y 24,2% en 2028.
La inversión récord en IA ha sido financiada principalmente con recursos propios, sin depender en gran medida de un aumento sustancial en la deuda a largo plazo. La deuda conjunta de los hyperscalers asciende a 7830 millones de dólares, frente a 9 billones para el resto del S&P 500.
Sin embargo, Balanz advierte que el costo del financiamiento ha comenzado a aumentar. El rendimiento del bono del Tesoro estadounidense a 2035 se incrementó en 60 puntos básicos en el último año, alcanzando el 4,77%, y los rendimientos de los bonos de las principales tecnológicas creció entre 58 y 102 puntos básicos.
Esto podría plantear un problema: si las compañías deben recurrir al mercado de deuda más frecuentemente para sostener la expansión de sus centros de datos, los costos asociados a estas inversiones también podrían elevarse.
La respuesta a este desafío no solo depende de los ingresos, sino también del beneficio incremental que estas empresas logren generar con el capital invertido. Por ahora, el desempeño corporativo actúa como un indicativo positivo. Balanz resalta que las utilidades crecientes han contribuido a minimizar las dudas sobre la magnitud del capex y, hasta el momento, no hay motivos para la preocupación.
Sin embargo, el informe también plantea un futuro incierto: si las ganancias dejan de crecer como se espera, es probable que el elevado gasto de capital empiece a influir negativamente en las cotizaciones. Por ende, el mercado no busca una respuesta precisa sobre cuándo la IA será rentable, sino que observa diversos indicadores, como el crecimiento de ganancias, el flujo de caja libre, el nivel de endeudamiento y el costo de financiamiento.









