La vicepresidenta Victoria Villarruel intensificó su conflicto con el Gobierno y respondió a las exigencias del canciller Pablo Quirno, quien había solicitado su renuncia tras sus comentarios acerca del presidente Javier Milei, en una disputa que ya cuenta con múltiples episodios. Ante el debate en el Senado sobre la ley de propiedad privada, que resultó en una dura derrota para el oficialismo, Villarruel defendió su postura, desestimó cualquier intento de desestabilización y reafirmó su compromiso con el cargo.
Actualmente ejerciendo la Presidencia por el viaje de Milei a Colombia, la titular del Senado participó el pasado jueves de una misa en la Catedral Metropolitana para dar la bienvenida al nuevo nuncio apostólico, monseñor Michael Wallace Banach. Al salir del evento, fue abordada por periodistas sobre el agravamiento del conflicto interno con el oficialismo.
En respuesta a las acusaciones de Quirno, quien afirmó que busca “desestabilizar al Gobierno”, Villarruel eligió ser clara: “Yo no desestabilizo a nadie, nada más lejos de mí. Yo en todo momento tengo apego y respeto por las instituciones del país y la Constitución nacional; todo lo hago por amor a la patria”. Posteriormente, criticó el tono que utilizó el canciller para dirigir sus comentarios. “El canciller creo que se ha excedido, y creo que estas palabras deberían ser dichas cara a cara, no para escandalizar a la población”, indicó.
Durante su encuentro con los medios, la vicepresidenta también fue interrogada acerca de un mensaje que había compartido recientemente en redes sociales, donde manifestó su “genuina preocupación por su estado” y se refirió a las “persecuciones imaginarias” que, según mencionó, Milei promueve “en la Argentina y en el exterior”. Al ser consultada sobre si ese comentario aludía a la salud mental del Presidente, respondió de manera breve: “No, yo no me refería a eso”.
Además, Villarruel abordó las discrepancias que mantiene con Milei, con quien no mantiene una relación desde hace más de dos años. “El problema es que a veces no se pueden expresar los disensos. Y yo soy una persona que fue votada para respetar las instituciones, para asegurar el correcto funcionamiento del Senado de la Nación y del Congreso. Y por esa razón si hay un disenso, puedo expresarlo y debería poder expresarlo. Lo he hecho en todo momento con respeto. En aquellas cuestiones en las que estoy de acuerdo he colaborado de la misma manera que cuando he ejercido mi libertad de expresión”, explicó.
Asimismo, rechazó la opción de renunciar, a pesar de los pedidos públicos tanto de Quirno como del jefe de Gabinete, Diego Santilli: “Los argentinos nos han elegido como fórmula, y voy a honrar el compromiso y el deber que me legaron los argentinos; estoy orgullosa de poder ser la vicepresidenta de la Nación”, concluyó.
El conflicto se intensificó el 30 de julio, cuando Villarruel respondió a publicaciones de la diputada Lilia Lemoine, luego que Milei compartiera un mensaje en el que la legisladora la acusaba, junto a Marcela Pagano, de haber intentado acercarse al peronismo y de promover maniobras en contra del Presidente. En ese momento, la vicepresidenta expresó tener “genuina preocupación por su estado y por las persecuciones imaginarias que replica en la Argentina y el exterior”, lo que provocó una nueva escalada en la interna oficialista.
Además, el descontento del Gobierno se acentuó porque Villarruel permitió que la senadora peronista Anabel Fernández Sagasti votara de manera remota desde Mendoza en la sesión de la Cámara Alta.
Santilli fue el primero en demandar públicamente que Villarruel dejara su puesto. “Si hay una persona que no está de acuerdo, que dé un paso al costado. Que arme su proyecto y que compita”, dijo en una entrevista.
Villarruel respondió de inmediato, acusando al jefe de Gabinete de “conspirar contra el orden republicano de la patria” y demandándole: “Sea democrático y respete el voto popular”.
Poco tiempo después, Quirno se sumó a las críticas, calificando las declaraciones de Villarruel como “muy desafortunadas” y argumentando que se trataba de “un comentario pseudo golpista”. El canciller afirmó además que la vicepresidenta intenta “desequilibrar” al Gobierno y resaltó que sus afirmaciones “son contrarias a la autoridad presidencial”. En este contexto, reiteró su solicitud para que se aleje del cargo: “Yo estoy pidiendo que dé un paso al costado porque no es procedente hablar de un presidente de esa manera”, concluyó.
Actualmente ejerciendo la Presidencia por el viaje de Milei a Colombia, la titular del Senado participó el pasado jueves de una misa en la Catedral Metropolitana para dar la bienvenida al nuevo nuncio apostólico, monseñor Michael Wallace Banach. Al salir del evento, fue abordada por periodistas sobre el agravamiento del conflicto interno con el oficialismo.
En respuesta a las acusaciones de Quirno, quien afirmó que busca “desestabilizar al Gobierno”, Villarruel eligió ser clara: “Yo no desestabilizo a nadie, nada más lejos de mí. Yo en todo momento tengo apego y respeto por las instituciones del país y la Constitución nacional; todo lo hago por amor a la patria”. Posteriormente, criticó el tono que utilizó el canciller para dirigir sus comentarios. “El canciller creo que se ha excedido, y creo que estas palabras deberían ser dichas cara a cara, no para escandalizar a la población”, indicó.
Durante su encuentro con los medios, la vicepresidenta también fue interrogada acerca de un mensaje que había compartido recientemente en redes sociales, donde manifestó su “genuina preocupación por su estado” y se refirió a las “persecuciones imaginarias” que, según mencionó, Milei promueve “en la Argentina y en el exterior”. Al ser consultada sobre si ese comentario aludía a la salud mental del Presidente, respondió de manera breve: “No, yo no me refería a eso”.
Además, Villarruel abordó las discrepancias que mantiene con Milei, con quien no mantiene una relación desde hace más de dos años. “El problema es que a veces no se pueden expresar los disensos. Y yo soy una persona que fue votada para respetar las instituciones, para asegurar el correcto funcionamiento del Senado de la Nación y del Congreso. Y por esa razón si hay un disenso, puedo expresarlo y debería poder expresarlo. Lo he hecho en todo momento con respeto. En aquellas cuestiones en las que estoy de acuerdo he colaborado de la misma manera que cuando he ejercido mi libertad de expresión”, explicó.
Asimismo, rechazó la opción de renunciar, a pesar de los pedidos públicos tanto de Quirno como del jefe de Gabinete, Diego Santilli: “Los argentinos nos han elegido como fórmula, y voy a honrar el compromiso y el deber que me legaron los argentinos; estoy orgullosa de poder ser la vicepresidenta de la Nación”, concluyó.
El conflicto se intensificó el 30 de julio, cuando Villarruel respondió a publicaciones de la diputada Lilia Lemoine, luego que Milei compartiera un mensaje en el que la legisladora la acusaba, junto a Marcela Pagano, de haber intentado acercarse al peronismo y de promover maniobras en contra del Presidente. En ese momento, la vicepresidenta expresó tener “genuina preocupación por su estado y por las persecuciones imaginarias que replica en la Argentina y el exterior”, lo que provocó una nueva escalada en la interna oficialista.
Además, el descontento del Gobierno se acentuó porque Villarruel permitió que la senadora peronista Anabel Fernández Sagasti votara de manera remota desde Mendoza en la sesión de la Cámara Alta.
Santilli fue el primero en demandar públicamente que Villarruel dejara su puesto. “Si hay una persona que no está de acuerdo, que dé un paso al costado. Que arme su proyecto y que compita”, dijo en una entrevista.
Villarruel respondió de inmediato, acusando al jefe de Gabinete de “conspirar contra el orden republicano de la patria” y demandándole: “Sea democrático y respete el voto popular”.
Poco tiempo después, Quirno se sumó a las críticas, calificando las declaraciones de Villarruel como “muy desafortunadas” y argumentando que se trataba de “un comentario pseudo golpista”. El canciller afirmó además que la vicepresidenta intenta “desequilibrar” al Gobierno y resaltó que sus afirmaciones “son contrarias a la autoridad presidencial”. En este contexto, reiteró su solicitud para que se aleje del cargo: “Yo estoy pidiendo que dé un paso al costado porque no es procedente hablar de un presidente de esa manera”, concluyó.








