Hace un año, el secretario del Tesoro de Estados Unidos, Scott Bessent, anunció en sus redes sociales que la administración de Donald Trump estaba lista para ofrecer apoyo financiero a Argentina, en un contexto de incertidumbre cambiaria previo a las Elecciones Legislativas 2025.
“Argentina es un aliado de importancia sistémica para Estados Unidos en América Latina, y el Departamento del Tesoro está preparado para hacer lo necesario, dentro de su mandato, para apoyar a Argentina. Todas las opciones para la estabilización están sobre la mesa”, declaró Bessent en esa ocasión.
Añadió que “estas opciones pueden incluir, entre otras, líneas de swap, compras directas de divisas y adquisiciones de deuda gubernamental denominada en dólares estadounidenses del Fondo de Estabilización Cambiaria del Tesoro”.
El anuncio realizado el 22 de septiembre no supuso, en un primer momento, una intervención inmediata. Sin embargo, la acción se concretó unas semanas después. El 9 de octubre de 2025, Bessent confirmó que el Tesoro estadounidense había comprado pesos argentinos en el mercado cambiario y anunció un acuerdo para establecer una línea de swap de US$20.000 millones con el Banco Central, destinada a fortalecer la estabilidad financiera del país.
Bessent recurrió al Exchange Stabilization Fund (ESF), el fondo del Tesoro estadounidense empleado para operaciones que buscan contribuir a la estabilidad cambiaria y financiera, logrando así la segunda mayor línea de este tipo en la historia de ese fondo.
En el período previo a las elecciones legislativas de 2025, la tendencia hacia la dolarización por parte de los argentinos, intensificada por la derrota libertaria en territorio bonaerense, desató turbulencias financieras en los mercados de acciones y cambiario, ante las escasas reservas del Banco Central. A raíz de esta agitación, el Banco Central se vio obligado a intervenir con US$1.000 millones para estabilizar el tipo de cambio y mantenerlo dentro de las bandas establecidas. Sin embargo, esta medida resultó insuficiente, y el Tesoro de los Estados Unidos, liderado por Scott Bessent, intervino nuevamente.
La línea de crédito acordada fue activada, y Argentina utilizó esta asistencia financiera en un momento crítico, cuando las reservas de la autoridad monetaria estaban significativamente mermadas, lo que permitió al oficialismo controlar el valor del dólar.
A comienzos de enero de este año, el Banco Central comunicó el 9 de enero que, en diciembre de 2025, canceló los US$2.500 millones correspondientes al swap con el Tesoro de EE.UU.
Desde entonces, el valor del dólar también experimentó fluctuaciones. Aquel 9 de octubre, la cotización empezaba alrededor de los $1.515 y llegó a descender a aproximadamente $1.450 tras los anuncios.
Previo a las elecciones, el dólar alcanzó los $1.515 y, tras la victoria de LLA en las urnas, se negociaba a $1.460. El tipo de cambio cerró el año pasado en $1.480 y recientemente concluyó en $1.535.
“Argentina es un aliado de importancia sistémica para Estados Unidos en América Latina, y el Departamento del Tesoro está preparado para hacer lo necesario, dentro de su mandato, para apoyar a Argentina. Todas las opciones para la estabilización están sobre la mesa”, declaró Bessent en esa ocasión.
Añadió que “estas opciones pueden incluir, entre otras, líneas de swap, compras directas de divisas y adquisiciones de deuda gubernamental denominada en dólares estadounidenses del Fondo de Estabilización Cambiaria del Tesoro”.
El anuncio realizado el 22 de septiembre no supuso, en un primer momento, una intervención inmediata. Sin embargo, la acción se concretó unas semanas después. El 9 de octubre de 2025, Bessent confirmó que el Tesoro estadounidense había comprado pesos argentinos en el mercado cambiario y anunció un acuerdo para establecer una línea de swap de US$20.000 millones con el Banco Central, destinada a fortalecer la estabilidad financiera del país.
Bessent recurrió al Exchange Stabilization Fund (ESF), el fondo del Tesoro estadounidense empleado para operaciones que buscan contribuir a la estabilidad cambiaria y financiera, logrando así la segunda mayor línea de este tipo en la historia de ese fondo.
En el período previo a las elecciones legislativas de 2025, la tendencia hacia la dolarización por parte de los argentinos, intensificada por la derrota libertaria en territorio bonaerense, desató turbulencias financieras en los mercados de acciones y cambiario, ante las escasas reservas del Banco Central. A raíz de esta agitación, el Banco Central se vio obligado a intervenir con US$1.000 millones para estabilizar el tipo de cambio y mantenerlo dentro de las bandas establecidas. Sin embargo, esta medida resultó insuficiente, y el Tesoro de los Estados Unidos, liderado por Scott Bessent, intervino nuevamente.
La línea de crédito acordada fue activada, y Argentina utilizó esta asistencia financiera en un momento crítico, cuando las reservas de la autoridad monetaria estaban significativamente mermadas, lo que permitió al oficialismo controlar el valor del dólar.
A comienzos de enero de este año, el Banco Central comunicó el 9 de enero que, en diciembre de 2025, canceló los US$2.500 millones correspondientes al swap con el Tesoro de EE.UU.
Desde entonces, el valor del dólar también experimentó fluctuaciones. Aquel 9 de octubre, la cotización empezaba alrededor de los $1.515 y llegó a descender a aproximadamente $1.450 tras los anuncios.
Previo a las elecciones, el dólar alcanzó los $1.515 y, tras la victoria de LLA en las urnas, se negociaba a $1.460. El tipo de cambio cerró el año pasado en $1.480 y recientemente concluyó en $1.535.









