La forma en que nos relacionamos con nuestros padres durante la infancia tiene un impacto decisivo en nuestra vida adulta. Alexis Alderete, psicólogo y sexólogo especializado en relaciones, profundizó en este tema.
Alderete destacó que la manera en que una persona establece vínculos en sus primeros años puede influir significativamente en sus elecciones y comportamientos a lo largo de su vida. “Los patrones se repiten; vos aprendiste cómo vincularte con tus padres y eso te enseña cómo vincularte con los demás”, afirmó el especialista.
El vínculo que se forma con los padres actúa como un aprendizaje sobre las relaciones, afectando la manera en que se busca afecto, se comunica y se interactúa durante la adultez. Según el profesional, aquellos que han recibido cariño de uno de sus padres tienden a buscar características similares en futuras parejas.
En contraste, quienes han tenido figuras parentales más distantes pueden desarrollar estilos de vinculación distintos. Alderete mencionó el apego ansioso, que se relaciona con la necesidad de recibir constantes muestras de cariño y seguridad en una relación. “Si tus padres no eran para nada afectivos, lo más probable es que vos elijas a una persona que te muestre constantemente cariño porque vas a tener un apego ansioso”, explicó.
Esta necesidad de afecto se puede manifestar cuando la otra persona se aleja o demora en responder un mensaje, generando sensaciones de inseguridad. Alderete puso como ejemplo la inquietud que puede surgir: “¿Por qué no me contesta un mensaje a los cinco minutos que yo le mandé?”.
El profesional también abordó el apego evitativo, que puede surgir en personas que crecieron en entornos con escasa cercanía emocional. “Si sos una persona a la cual te criaste de manera fría, que tus padres eran distantes, que no te mostraron cariño, tu apego va a ser evitativo”, explicó.
En tales situaciones, las personas pueden experimentar dificultades para aceptar muestras de afecto y tienden a retirarse ante acercamientos emocionales. “Cuando a vos te demuestran mucho cariño, te vas a tender a alejar”, sostuvo.
Alderete aconseja que reconocer estos patrones puede ser el primer paso para modificar comportamientos y evitar la reproducción de situaciones vividas en la infancia en las relaciones adultas. “Vos tenés que aprender a conocerte cómo vos te relacionás, pero primero cómo vos funcionás con las demás personas”, concluyó.
Alderete destacó que la manera en que una persona establece vínculos en sus primeros años puede influir significativamente en sus elecciones y comportamientos a lo largo de su vida. “Los patrones se repiten; vos aprendiste cómo vincularte con tus padres y eso te enseña cómo vincularte con los demás”, afirmó el especialista.
El vínculo que se forma con los padres actúa como un aprendizaje sobre las relaciones, afectando la manera en que se busca afecto, se comunica y se interactúa durante la adultez. Según el profesional, aquellos que han recibido cariño de uno de sus padres tienden a buscar características similares en futuras parejas.
En contraste, quienes han tenido figuras parentales más distantes pueden desarrollar estilos de vinculación distintos. Alderete mencionó el apego ansioso, que se relaciona con la necesidad de recibir constantes muestras de cariño y seguridad en una relación. “Si tus padres no eran para nada afectivos, lo más probable es que vos elijas a una persona que te muestre constantemente cariño porque vas a tener un apego ansioso”, explicó.
Esta necesidad de afecto se puede manifestar cuando la otra persona se aleja o demora en responder un mensaje, generando sensaciones de inseguridad. Alderete puso como ejemplo la inquietud que puede surgir: “¿Por qué no me contesta un mensaje a los cinco minutos que yo le mandé?”.
El profesional también abordó el apego evitativo, que puede surgir en personas que crecieron en entornos con escasa cercanía emocional. “Si sos una persona a la cual te criaste de manera fría, que tus padres eran distantes, que no te mostraron cariño, tu apego va a ser evitativo”, explicó.
En tales situaciones, las personas pueden experimentar dificultades para aceptar muestras de afecto y tienden a retirarse ante acercamientos emocionales. “Cuando a vos te demuestran mucho cariño, te vas a tender a alejar”, sostuvo.
Alderete aconseja que reconocer estos patrones puede ser el primer paso para modificar comportamientos y evitar la reproducción de situaciones vividas en la infancia en las relaciones adultas. “Vos tenés que aprender a conocerte cómo vos te relacionás, pero primero cómo vos funcionás con las demás personas”, concluyó.









