La actividad económica en el país aún no se refleja en una mejora generalizada de los ingresos tributarios de las provincias. A lo largo de 2026, algunas de estas jurisdicciones han comenzado a evidenciar signos de recuperación; sin embargo, la mayoría sigue recaudando, en términos reales, por debajo de lo registrado en 2023.
Un estudio del Instituto Argentino de Análisis Fiscal (IARAF), que analiza la recaudación acumulada hasta mayo, revela que la recaudación tributaria propia de las 24 provincias disminuyó un 7,8% en términos reales en comparación con el mismo período de 2023. Si se excluye a la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, la caída es del 4,5%, ya que este último tuvo ingresos extraordinarios en 2023 a raíz del impuesto sobre los intereses generados por las LELIQs.
El Impuesto sobre los Ingresos Brutos, que representa alrededor del 76% de la recaudación provincial, también refleja esta tendencia negativa. Entre 2023 y 2026, la recaudación consolidada de este impuesto se redujo un 11,2% en términos reales, aunque al excluir a CABA, la disminución se limita a un 6,7%. Solo las provincias de Neuquén y Río Negro lograron incrementar su recaudación real de este impuesto en el período analizado.
La variabilidad entre jurisdicciones emerge como una de las principales conclusiones del informe. Apenas seis provincias cerraron los primeros cinco meses de 2026 con una recaudación propia superior a la de 2023. Neuquén lidera con una mejora real del 21,9%, seguido por Río Negro (+18,6%), Córdoba (+6,6%), Entre Ríos (+2,8%), Tucumán (+2,0%) y Santa Fe (+0,4%).
En contraste, Misiones experimentó la mayor caída acumulada, alcanzando un -29,8%, seguida por Formosa (-21,9%), Chaco (-21,0%) y la Ciudad de Buenos Aires (-17,3%), esta última afectada por el efecto estadístico de los ingresos excepcionales de 2023.
La comparación entre 2025 y 2026 presenta un panorama algo menos negativo, aunque sin evidenciar una recuperación firme. En los primeros cinco meses de este año, la recaudación tributaria propia de las provincias y CABA disminuyó un 1,6% real respecto al mismo lapso de 2025. Catorce provincias vieron caer sus ingresos, una se mantuvo prácticamente estable y nueve registraron incrementos reales, destacándose Entre Ríos (+8,0%), Neuquén (+6,7%) y Río Negro (+5,2%).
El comportamiento de la recaudación varía según el tipo de tributo. El Impuesto sobre los Ingresos Brutos tuvo una caída real del 3,4% interanual, mientras que el Impuesto de Sellos retrocedió un 2,7%. En cambio, el Impuesto Inmobiliario mostró un crecimiento del 9,9%, impulsado por actualizaciones en las valuaciones fiscales y cambios en la política tributaria provincial. El Impuesto Automotor, en cambio, sufrió una disminución del 1,9%.
Al evaluar la tendencia general entre 2023 y 2026, el informe categoriza a las provincias en cuatro grupos según su desempeño. Neuquén y Río Negro son las únicas que lograron un aumento sostenido en sus ingresos propios, mientras que la mayoría todavía se sitúa por debajo de los niveles de recaudación de hace tres años, lo que indica una recuperación incompleta de las bases imponibles y una evolución desigual de las economías regionales.
Los datos indican que, a pesar de la desaceleración de la inflación y el mejoramiento de ciertos indicadores de actividad durante 2026, la capacidad recaudatoria de las provincias sigue siendo limitada y presenta un grado significativo de heterogeneidad.
Un estudio del Instituto Argentino de Análisis Fiscal (IARAF), que analiza la recaudación acumulada hasta mayo, revela que la recaudación tributaria propia de las 24 provincias disminuyó un 7,8% en términos reales en comparación con el mismo período de 2023. Si se excluye a la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, la caída es del 4,5%, ya que este último tuvo ingresos extraordinarios en 2023 a raíz del impuesto sobre los intereses generados por las LELIQs.
El Impuesto sobre los Ingresos Brutos, que representa alrededor del 76% de la recaudación provincial, también refleja esta tendencia negativa. Entre 2023 y 2026, la recaudación consolidada de este impuesto se redujo un 11,2% en términos reales, aunque al excluir a CABA, la disminución se limita a un 6,7%. Solo las provincias de Neuquén y Río Negro lograron incrementar su recaudación real de este impuesto en el período analizado.
La variabilidad entre jurisdicciones emerge como una de las principales conclusiones del informe. Apenas seis provincias cerraron los primeros cinco meses de 2026 con una recaudación propia superior a la de 2023. Neuquén lidera con una mejora real del 21,9%, seguido por Río Negro (+18,6%), Córdoba (+6,6%), Entre Ríos (+2,8%), Tucumán (+2,0%) y Santa Fe (+0,4%).
En contraste, Misiones experimentó la mayor caída acumulada, alcanzando un -29,8%, seguida por Formosa (-21,9%), Chaco (-21,0%) y la Ciudad de Buenos Aires (-17,3%), esta última afectada por el efecto estadístico de los ingresos excepcionales de 2023.
La comparación entre 2025 y 2026 presenta un panorama algo menos negativo, aunque sin evidenciar una recuperación firme. En los primeros cinco meses de este año, la recaudación tributaria propia de las provincias y CABA disminuyó un 1,6% real respecto al mismo lapso de 2025. Catorce provincias vieron caer sus ingresos, una se mantuvo prácticamente estable y nueve registraron incrementos reales, destacándose Entre Ríos (+8,0%), Neuquén (+6,7%) y Río Negro (+5,2%).
El comportamiento de la recaudación varía según el tipo de tributo. El Impuesto sobre los Ingresos Brutos tuvo una caída real del 3,4% interanual, mientras que el Impuesto de Sellos retrocedió un 2,7%. En cambio, el Impuesto Inmobiliario mostró un crecimiento del 9,9%, impulsado por actualizaciones en las valuaciones fiscales y cambios en la política tributaria provincial. El Impuesto Automotor, en cambio, sufrió una disminución del 1,9%.
Al evaluar la tendencia general entre 2023 y 2026, el informe categoriza a las provincias en cuatro grupos según su desempeño. Neuquén y Río Negro son las únicas que lograron un aumento sostenido en sus ingresos propios, mientras que la mayoría todavía se sitúa por debajo de los niveles de recaudación de hace tres años, lo que indica una recuperación incompleta de las bases imponibles y una evolución desigual de las economías regionales.
Los datos indican que, a pesar de la desaceleración de la inflación y el mejoramiento de ciertos indicadores de actividad durante 2026, la capacidad recaudatoria de las provincias sigue siendo limitada y presenta un grado significativo de heterogeneidad.









