La iniciativa de reforma electoral, considerada la más relevante para Karina Milei, continúa en un estado preliminar, según reconocen fuentes oficiales, aunque el Gobierno se muestra inflexible ante los reclamos de los gobernadores que solicitan un adelanto del proyecto definitivo.
Desde la Casa Rosada se admite la existencia de desconfianza debido a la falta de un texto modificado, que esencialmente implica un cambio de estrategia al pasar de la eliminación de las PASO a su mera suspensión. Sin embargo, desde Balcarce 50 se prefieren mantener en secreto los detalles de las concesiones que podrían estar dispuestos a realizar hasta el último momento del debate legislativo. “Como saben que va a haber cambios, todos quieren ver el texto final ya redactado. Eso no sucederá”, afirmaron desde el entorno gubernamental.
Existe también una preocupación por la escasa aceptación del proyecto, a pesar de los esfuerzos realizados por Diego Santilli para atraer apoyos. No obstante, aseguran que no se apresurarán con el tema. “No vamos a apurar. La discusión aún no está cerrada”, comentó un funcionario sobre la situación actual. Por ahora, no están previstas visitas de Karina Milei, Santilli ni del propio Milei para convencer a los mandatarios.
La intención inicial de Milei era llevar el proyecto a votación en agosto, pero en el Gobierno reconocen que es más probable que el tratamiento se posponga hasta septiembre. El escenario de las colectoras ha prácticamente sido descartado, y la negociación se ha trasladado a herramientas más convencionales como obras y fondos, así como lo que en el Gobierno se describe como “fair play electoral”. En las provincias del norte se trabaja para instalar esta idea, con diferentes resultados en cuanto a los avances.
“No es que no haya posibilidad” de que el proyecto avance, dijo con cautela uno de los negociadores. A pesar de la falta de progreso en la reforma electoral, que aún no ha sido tratada en ninguna comisión (hasta el momento solo ha habido una instancia informativa con la directora nacional electoral, Luz Landívar), en la Casa Rosada se desliza que el problema es económico, aunque oficialmente se prefiere no mencionar esto para no incomodar a Milei ni a Caputo, quienes sostienen un rígido plan de déficit cero. Se señala que los gobernadores “no tienen incentivos” para apoyar al Gobierno sin la promesa de giros de fondos.
Generalmente, el análisis se orienta hacia un diagnóstico político, responsabilizando a “una dinámica más general del Congreso” y, más específicamente, al dirigente Adorni. Durante 70 días, el recinto fue calificado por un funcionario nacional como “un hervidero”, lo que ha causado un retraso significativo en la agenda legislativa. A modo de ejemplo, citan otros proyectos que no han avanzado, como el de inviolabilidad de la propiedad privada, que cayó por la falta de apoyo, y otros como “Hojarasca”, que tampoco logró su sanción definitiva.
A pesar de todo, el proyecto de reforma electoral no está completamente descartado. “Pase lo que pase, no habrá PASO el próximo año”, afirmó un asesor de alto rango.
El Gobierno cuenta con algunos aliados incondicionales, como Raúl Jalil de Catamarca, quien ya ha manifestado su intención de apoyar la iniciativa. Aunque hasta el momento han recibido mayormente negativas, confían en conseguir el apoyo de Osvaldo Jaldo de Tucumán y posiblemente de Hugo Passalacqua de Misiones en las próximas semanas. En el caso de Gustavo Sáenz de Salta, desde el norte justicialista indicaron que su postura es variable, aunque creen que eventualmente se alineará con el Gobierno.
La reticencia no se limita solo a los gobernadores, ya que también hay un número considerable de diputados provinciales que no responden a la disciplina de sus mandatarios y prefieren seguir sus propios intereses, particularmente aquellos que líderes espacios disidentes que buscan aprovechar las PASO para obtener influencia dentro de sus partidos.
El mapa provincial parece favorable para el Gobierno en provincias como San Juan, Catamarca, Entre Ríos, Chaco y Tierra del Fuego. Juan Pablo Valdés de Corrientes y Ignacio “Nacho” Torres de Chubut también se encuentran del lado del Gobierno.
Sin embargo, persisten las dudas en distritos del ex Juntos por el Cambio, sobre todo en Jujuy con Carlos Sadir, quien no ha definido su posición, y en Santa Cruz bajo la dirección de Claudio Vidal, donde aún no hay una postura clara.
La situación en La Pampa parece prácticamente perdida, ya que Sergio Zilliotto se opone, en parte, debido a su cercanía con el PJ Nacional. Mientras los tiempos siguen corriendo, en el oficialismo están convencidos de que muchos gobernadores optan por hacerse los desentendidos y tomar decisiones en el último momento, lo que explica su estrategia de mantener en reserva sus posiciones hasta el debate final.
Desde la Casa Rosada se admite la existencia de desconfianza debido a la falta de un texto modificado, que esencialmente implica un cambio de estrategia al pasar de la eliminación de las PASO a su mera suspensión. Sin embargo, desde Balcarce 50 se prefieren mantener en secreto los detalles de las concesiones que podrían estar dispuestos a realizar hasta el último momento del debate legislativo. “Como saben que va a haber cambios, todos quieren ver el texto final ya redactado. Eso no sucederá”, afirmaron desde el entorno gubernamental.
Existe también una preocupación por la escasa aceptación del proyecto, a pesar de los esfuerzos realizados por Diego Santilli para atraer apoyos. No obstante, aseguran que no se apresurarán con el tema. “No vamos a apurar. La discusión aún no está cerrada”, comentó un funcionario sobre la situación actual. Por ahora, no están previstas visitas de Karina Milei, Santilli ni del propio Milei para convencer a los mandatarios.
La intención inicial de Milei era llevar el proyecto a votación en agosto, pero en el Gobierno reconocen que es más probable que el tratamiento se posponga hasta septiembre. El escenario de las colectoras ha prácticamente sido descartado, y la negociación se ha trasladado a herramientas más convencionales como obras y fondos, así como lo que en el Gobierno se describe como “fair play electoral”. En las provincias del norte se trabaja para instalar esta idea, con diferentes resultados en cuanto a los avances.
“No es que no haya posibilidad” de que el proyecto avance, dijo con cautela uno de los negociadores. A pesar de la falta de progreso en la reforma electoral, que aún no ha sido tratada en ninguna comisión (hasta el momento solo ha habido una instancia informativa con la directora nacional electoral, Luz Landívar), en la Casa Rosada se desliza que el problema es económico, aunque oficialmente se prefiere no mencionar esto para no incomodar a Milei ni a Caputo, quienes sostienen un rígido plan de déficit cero. Se señala que los gobernadores “no tienen incentivos” para apoyar al Gobierno sin la promesa de giros de fondos.
Generalmente, el análisis se orienta hacia un diagnóstico político, responsabilizando a “una dinámica más general del Congreso” y, más específicamente, al dirigente Adorni. Durante 70 días, el recinto fue calificado por un funcionario nacional como “un hervidero”, lo que ha causado un retraso significativo en la agenda legislativa. A modo de ejemplo, citan otros proyectos que no han avanzado, como el de inviolabilidad de la propiedad privada, que cayó por la falta de apoyo, y otros como “Hojarasca”, que tampoco logró su sanción definitiva.
A pesar de todo, el proyecto de reforma electoral no está completamente descartado. “Pase lo que pase, no habrá PASO el próximo año”, afirmó un asesor de alto rango.
El Gobierno cuenta con algunos aliados incondicionales, como Raúl Jalil de Catamarca, quien ya ha manifestado su intención de apoyar la iniciativa. Aunque hasta el momento han recibido mayormente negativas, confían en conseguir el apoyo de Osvaldo Jaldo de Tucumán y posiblemente de Hugo Passalacqua de Misiones en las próximas semanas. En el caso de Gustavo Sáenz de Salta, desde el norte justicialista indicaron que su postura es variable, aunque creen que eventualmente se alineará con el Gobierno.
La reticencia no se limita solo a los gobernadores, ya que también hay un número considerable de diputados provinciales que no responden a la disciplina de sus mandatarios y prefieren seguir sus propios intereses, particularmente aquellos que líderes espacios disidentes que buscan aprovechar las PASO para obtener influencia dentro de sus partidos.
El mapa provincial parece favorable para el Gobierno en provincias como San Juan, Catamarca, Entre Ríos, Chaco y Tierra del Fuego. Juan Pablo Valdés de Corrientes y Ignacio “Nacho” Torres de Chubut también se encuentran del lado del Gobierno.
Sin embargo, persisten las dudas en distritos del ex Juntos por el Cambio, sobre todo en Jujuy con Carlos Sadir, quien no ha definido su posición, y en Santa Cruz bajo la dirección de Claudio Vidal, donde aún no hay una postura clara.
La situación en La Pampa parece prácticamente perdida, ya que Sergio Zilliotto se opone, en parte, debido a su cercanía con el PJ Nacional. Mientras los tiempos siguen corriendo, en el oficialismo están convencidos de que muchos gobernadores optan por hacerse los desentendidos y tomar decisiones en el último momento, lo que explica su estrategia de mantener en reserva sus posiciones hasta el debate final.









