La investigación sobre la muerte de un enfermero en el Hospital Interzonal General de Agudos (HIGA) de Mar del Plata ha cobrado relevancia tras el hallazgo de un objeto punzante en su abdomen. El hombre, de 51 años, fue encontrado sin vida el miércoles por la noche por una colega en la sección de hematología del establecimiento, quien de inmediato alertó a las autoridades. Los primeros exámenes indicaron que el cuerpo se encontraba en posición boca arriba, con una jeringa incrustada en el vientre y dos ampollas a su lado.
La fiscal Romina Díaz asumió la investigación y ordenó que la Policía Científica realizara diversos peritajes en el lugar, que ha sido preservado para la recolección de evidencias. La causa ha sido caratulada como averiguación de las causas de muerte.
Los resultados iniciales de la autopsia sugieren que el fallecimiento del enfermero se debió a un paro cardíaco. Sin embargo, la investigación sigue abierta, en particular tras la declaración de una compañera de trabajo que señaló que el hombre tenía el hábito de inyectarse sustancias en su entorno laboral.
Por tal motivo, se han solicitado estudios complementarios y pericias toxicológicas con el fin de esclarecer si la muerte puede estar vinculada a la introducción de alguna sustancia en su organismo.
Este caso evoca la reciente investigación conocida como “Propofest” en la Ciudad de Buenos Aires, que involucra a Delfina “Fini” Lanusse y al anestesiólogo Hernán Boveri, procesados por el presunto desvío de propofol y otros insumos del Hospital Italiano para su uso particular.
La fiscal Romina Díaz asumió la investigación y ordenó que la Policía Científica realizara diversos peritajes en el lugar, que ha sido preservado para la recolección de evidencias. La causa ha sido caratulada como averiguación de las causas de muerte.
Los resultados iniciales de la autopsia sugieren que el fallecimiento del enfermero se debió a un paro cardíaco. Sin embargo, la investigación sigue abierta, en particular tras la declaración de una compañera de trabajo que señaló que el hombre tenía el hábito de inyectarse sustancias en su entorno laboral.
Por tal motivo, se han solicitado estudios complementarios y pericias toxicológicas con el fin de esclarecer si la muerte puede estar vinculada a la introducción de alguna sustancia en su organismo.
Este caso evoca la reciente investigación conocida como “Propofest” en la Ciudad de Buenos Aires, que involucra a Delfina “Fini” Lanusse y al anestesiólogo Hernán Boveri, procesados por el presunto desvío de propofol y otros insumos del Hospital Italiano para su uso particular.









