El poder centralizado de la familia Moyano enfrenta un escenario límite. El histórico mandato nacional que ejercieron sobre el Sindicato de Camioneros se encuentra amenazado por el avance de convenios colectivos provinciales y regionales, una alternativa amparada en la reforma laboral que busca fragmentar el esquema salarial unificado. A sus 82 años, Hugo Moyano debe lidiar con la posibilidad de que las cámaras empresariales eludan el histórico marco de negociación nacional, lo que debilitaría drásticamente el principal músculo del gremio.
La iniciativa cobró fuerza desde la Federación Argentina de Entidades Empresarias del Autotransporte de Cargas (FADEEAC), la cámara con mayor trayectoria del sector. El objetivo de las delegaciones del interior es rubricar convenios específicos adaptados a la realidad de cada economía regional, rompiendo el esquema tradicional atado a los costos y salarios de Capital Federal y el Gran Buenos Aires.
Desde el sector empresarial argumentan que la disparidad de márgenes de ganancia y costos de vida entre las grandes urbes y los pueblos hace inviable sostener una paritaria unificada. La reforma laboral brinda el andamiaje jurídico para implementar esta descentralización.
El plan de FADEEAC mantiene en alerta al resto del arco sindical. Existe el temor fundado de que un retroceso en Camioneros desate un efecto dominó sobre otras actividades estratégicas. Ante esto, la mesa chica de la CGT planea activar medidas de fuerza escalonadas: huelgas sectoriales y rotativas —un formato conocido como paro “a la francesa”—, buscando mayor efectividad luego de que los paros generales tradicionales no lograran los resultados esperados frente al Gobierno.
Los frentes de tormenta para el clan no son exclusivamente gremiales. La delicada situación financiera de la obra social de Camioneros (OSCHOCA) es motivo de debate permanente en la conducción. La suspensión de los descuentos en medicamentos para sus 190.000 afiliados expuso públicamente un pasivo con prestadores médicos que supera los $60.000 millones.
Esta crisis reavivó las denuncias de la legisladora porteña Graciela Ocaña, quien solicitó formalmente la intervención de la entidad ante la Superintendencia de Servicios de Salud. La presentación apunta a presuntas irregularidades y desvíos de fondos entre la prestataria de salud y empresas privadas vinculadas a la familia del líder sindical.
A la compleja coyuntura macro se suman reveses del entorno directo. El hijo menor del dirigente perdió su puesto laboral tras el cierre imprevisto de la distribuidora de bebidas Express Beer, donde se desempeñaba como delegado. Si bien el sindicato emitió un comunicado denunciando el despido de 220 trabajadores, evitó hacer mención a la situación particular del hijo del jefe gremial. Aunque las causas judiciales en su contra avanzan a paso lento, en el entorno del Panal y Azopardo reconocen que el margen de maniobra de Moyano se redujo sensiblemente. Lejos quedaron las épocas en las que el dirigente se jactaba de poder paralizar el país de forma unilateral. Su estrategia actual se enfoca en el reagrupamiento político a través de las 62 Organizaciones Peronistas, proyectando la discusión hacia el armado electoral, mientras intentan suturar las grietas internas de una CGT debilitada por sus propias contradicciones.









