El arzobispo de Buenos Aires, monseñor Jorge Ignacio García Cuerva, ofreció una descripción detallada de la crisis social en el país, que incluye “un porcentaje alto de pobreza” y la complicada situación provocada por la grieta que divide a gran parte de la sociedad argentina. Estas declaraciones ofrecen un indicio del contexto que encontrará León XIV durante su visita a la Argentina el próximo 8 de noviembre. Sus palabras podrían anticipar los temas que abordará el Santo Padre en su estancia de tres días en el país. En su reciente gira por Francia, el Papa se centró en diversas ocasiones en la pobreza, la situación social y las divisiones que afectan a Europa y al mundo. “Nadie es tan pobre que no tenga nada que dar”, señaló León XIV en su visita a un centro de refugiados, subrayando la importancia de acercarse de manera tangible a quienes padecen hambre, exclusión y enfermedad. La polarización política también se inscribe como uno de los principales ejes de su última misión pastoral. Durante su mensaje en Metz, el Papa expresó que la paz es “especialmente necesaria en una época azotada por nuevas divisiones y nuevos conflictos”. Al reflexionar sobre la historia europea, advirtió sobre los peligros de la venganza, la represalia y el rechazo, cuestionando qué futuro pueden generar tales actitudes para la humanidad. Además, instó a los franceses a que las diferencias no conduzcan a la fragmentación, sino que se integren en un “mosaico de paz”, haciendo un llamado a superar la desconfianza y la polarización, un tema que ya había tocado en España y que podría retomar en su visita a Argentina. Dentro del entorno del arzobispo, algunos relativizan la vinculación entre su cruda descripción de la situación política y social del país y lo que se espera de los mensajes del Papa. “No anticipa nada. García Cuerva habló en nombre propio, no en nombre del Papa”, afirmaron fuentes de la curia metropolitana. No obstante, él es uno de los obispos más involucrados en la organización del viaje papal, considerado por la Iglesia como un evento estrictamente “pastoral y apostólico”. García Cuerva delineó un panorama social preocupante al describir la Argentina que recibirá al Papa: “Se va a encontrar con una Argentina herida, una Argentina dividida, con esa famosa grieta. Yo la suelo mencionar como herida porque duele, duelen las entrañas del pueblo, una Argentina donde la descalificación y la intolerancia están a la orden del día”, alertó. Señaló que el índice de pobreza alcanzó el 32,3% en el primer semestre del año, lo que equivale a 15,4 millones de personas, dos millones más que el año anterior, y que la indigencia se sitúa en un 7,5%. La pobreza infantil ha crecido del 41,3% al 44,5% en los primeros seis meses de 2023. En este contexto, el arzobispo no dudó en resaltar: “Se va a encontrar con una Argentina donde duele un porcentaje muy grande de hermanos que la están pasando mal, de hermanos muy pobres desde hace muchos años, una Argentina que está en crisis hace muchos años”. Este fin de semana, García Cuerva participará en la 52ª Peregrinación Juvenil a Luján, donde lo hará no solo en su rol de arzobispo, sino también como peregrino. Como en años anteriores, caminará todo el trayecto a pie, partiendo a las 7:15 del santuario de Liniers, y celebrará una misa en la plaza frente a la basílica cerca de la medianoche del sábado, así como la misa de clausura el domingo a las 7. Según ha trascendido, en su homilía se enfocará más en el sentido de la convocatoria, cuyo lema es “Madre, en tu abrazo nos reconocemos hermanos”, que en la situación social actual. Como arzobispo de Buenos Aires, acompañará al Papa en todas sus actividades en la ciudad, lo recibirá a su llegada al Aeroparque metropolitano, junto con el presidente del Episcopado, monseñor Marcelo Colombo, y estará presente en la misa multitudinaria que se celebrará al pie del Monumento de los Españoles, así como en la vigilia con los jóvenes y la visita que León XIV realizará a la cárcel de Devoto, entre otros actos.









