Una de las principales preocupaciones del equipo económico durante el año ha sido extender los plazos de vencimiento de la deuda en pesos. El propósito es claro: evitar los inconvenientes habituales que surgen antes de las elecciones, minimizando así la necesidad de refinanciar la deuda en los meses previos a los comicios.
Un informe de Delphos Investment destacó que “la proporción de vencimientos posteriores a las elecciones pasó del 18% al 45%. En las últimas diez licitaciones, se adjudicó en promedio el 40% del valor efectivo en dicho segmento”.
En la última licitación, realizada el miércoles pasado, el Gobierno decidió tomar una postura más cautelosa. El Tesoro renovó todos los vencimientos en moneda local de la semana, pero emitió títulos de corto plazo, de modo que toda la deuda colocada vence antes de las elecciones presidenciales, en diferentes plazos.
El “fantasma” que el ministro de Economía, Luis Caputo, busca evitar es el reperfilamiento de la deuda en pesos que se implementó durante el gobierno de Mauricio Macri en 2019, tras las PASO de ese año.
El temor de los inversores debido a la victoria kirchnerista llevó a muchos a dolarizarse, lo que resultó en una negativa a refinanciar tenencias en pesos, forzando una refinanciación compulsiva en aquel momento. Hernán Lacunza, ex ministro de Economía de esa gestión, defendió recientemente esa decisión, señalando que lo contrario podría haber llevado a una gran emisión de pesos y sus consecuencias inflacionarias.
Para prevenir una crisis, se pusieron todos los esfuerzos en alargar los vencimientos en moneda local hasta después de las elecciones presidenciales. Sin embargo, esto ha implicado costos más elevados para el Tesoro y la necesidad de ofrecer productos más atractivos para incentivar la suscripción a plazos más largos.
Los bonos duales se han convertido en los protagonistas actuales, ya que ofrecen dos alternativas de retorno al vencimiento. En una primera fase, se ofrecieron ajustados por el CER (el índice de inflación minorista) o por la tasa de interés para grandes depositantes, conocida como TAMAR.
En las licitaciones más recientes, se introdujo la opción de ajuste por el dólar oficial, lo que ha permitido a muchos inversores cubrirse ante un eventual salto cambiario post elecciones 2027.
“Al priorizar la extensión de plazos, el Tesoro ha presionado el tramo largo de las curvas en pesos, especialmente la de los bonos duales. Las estimaciones de duración de las carteras de renta fija de los FCI muestran una extensión sostenida desde el inicio de esa estrategia”, señalaron desde Delphos.
No obstante, esta extensión encuentra un límite natural y la demanda por bonos duales empieza a mostrar señales de agotamiento. Esta situación ha llevado a una caída en los precios de estos bonos en pesos y a un aumento de los rendimientos hasta un 11% por encima de la tasa TAMAR.
Según JP Morgan, el incremento de las tasas en pesos en las últimas semanas presenta oportunidades de compra. El banco ha señalado que los Boncap que vencen en mayo de 2027 exhiben un potencial de apreciación cercano al 10 por ciento.
Para evitar tensar aún más los plazos largos, se ha optado por emitir deuda que no supere el periodo electoral, deteniendo así el proceso de prolongación de plazos. La pregunta clave es si esto será un efecto temporal o si la situación se complicará en el futuro.
Todo dependerá de la evolución de la demanda por pesos, pero los últimos datos son preocupantes. De hecho, los bonos en dólares han experimentado una fuerte caída a lo largo de agosto. El riesgo país subió más del 3% ayer, alcanzando los 489 puntos, distanciándose de los 400 puntos que tocó a fines de julio, complicando así al Gobierno la posibilidad de colocar un bono en el mercado internacional.
Un informe de Delphos Investment destacó que “la proporción de vencimientos posteriores a las elecciones pasó del 18% al 45%. En las últimas diez licitaciones, se adjudicó en promedio el 40% del valor efectivo en dicho segmento”.
En la última licitación, realizada el miércoles pasado, el Gobierno decidió tomar una postura más cautelosa. El Tesoro renovó todos los vencimientos en moneda local de la semana, pero emitió títulos de corto plazo, de modo que toda la deuda colocada vence antes de las elecciones presidenciales, en diferentes plazos.
El “fantasma” que el ministro de Economía, Luis Caputo, busca evitar es el reperfilamiento de la deuda en pesos que se implementó durante el gobierno de Mauricio Macri en 2019, tras las PASO de ese año.
El temor de los inversores debido a la victoria kirchnerista llevó a muchos a dolarizarse, lo que resultó en una negativa a refinanciar tenencias en pesos, forzando una refinanciación compulsiva en aquel momento. Hernán Lacunza, ex ministro de Economía de esa gestión, defendió recientemente esa decisión, señalando que lo contrario podría haber llevado a una gran emisión de pesos y sus consecuencias inflacionarias.
Para prevenir una crisis, se pusieron todos los esfuerzos en alargar los vencimientos en moneda local hasta después de las elecciones presidenciales. Sin embargo, esto ha implicado costos más elevados para el Tesoro y la necesidad de ofrecer productos más atractivos para incentivar la suscripción a plazos más largos.
Los bonos duales se han convertido en los protagonistas actuales, ya que ofrecen dos alternativas de retorno al vencimiento. En una primera fase, se ofrecieron ajustados por el CER (el índice de inflación minorista) o por la tasa de interés para grandes depositantes, conocida como TAMAR.
En las licitaciones más recientes, se introdujo la opción de ajuste por el dólar oficial, lo que ha permitido a muchos inversores cubrirse ante un eventual salto cambiario post elecciones 2027.
“Al priorizar la extensión de plazos, el Tesoro ha presionado el tramo largo de las curvas en pesos, especialmente la de los bonos duales. Las estimaciones de duración de las carteras de renta fija de los FCI muestran una extensión sostenida desde el inicio de esa estrategia”, señalaron desde Delphos.
No obstante, esta extensión encuentra un límite natural y la demanda por bonos duales empieza a mostrar señales de agotamiento. Esta situación ha llevado a una caída en los precios de estos bonos en pesos y a un aumento de los rendimientos hasta un 11% por encima de la tasa TAMAR.
Según JP Morgan, el incremento de las tasas en pesos en las últimas semanas presenta oportunidades de compra. El banco ha señalado que los Boncap que vencen en mayo de 2027 exhiben un potencial de apreciación cercano al 10 por ciento.
Para evitar tensar aún más los plazos largos, se ha optado por emitir deuda que no supere el periodo electoral, deteniendo así el proceso de prolongación de plazos. La pregunta clave es si esto será un efecto temporal o si la situación se complicará en el futuro.
Todo dependerá de la evolución de la demanda por pesos, pero los últimos datos son preocupantes. De hecho, los bonos en dólares han experimentado una fuerte caída a lo largo de agosto. El riesgo país subió más del 3% ayer, alcanzando los 489 puntos, distanciándose de los 400 puntos que tocó a fines de julio, complicando así al Gobierno la posibilidad de colocar un bono en el mercado internacional.









