Tigre había encontrado un respiro en la revancha de los octavos de final de la Copa Sudamericana frente a Montevideo City Torque, pero la situación dio un giro inesperado que terminó costándole caro. Un instante de descuido, sumado a un penal en contra y a una tarjeta roja, sellaron su destino, permitiendo que el equipo uruguayo se quedara con un triunfo de 2-1 y lo eliminara de la competición. Este desenlace estuvo marcado por la controversia, un tema que el conjunto argentino no dejará de subrayar.
El equipo dirigido por Diego Dabove había mostrado una actitud proactiva durante gran parte del primer tiempo, mostrando seguridad y generando incomodidad en el rival. No obstante, la ansiedad comenzó a jugar un papel importante; con la desventaja de solo un gol en el encuentro de ida, el conjunto argentino parecía necesitar una respuesta rápida que no llegó a materializarse.
Con el correr de los minutos, Tigre empezó a descuidar su defensa, dando lugar a un juego mano a mano que sería aprovechado por Torque en su primera llegada clara, que llegó a los 38 minutos. Luego de una jugada construida por el lateral Franco Pizzichillo, quien se desmarcó perfectamente por la derecha, este lanzó un centro preciso que fue bien definido por Salomón Rodríguez, ex jugador de Godoy Cruz, quien se estableció como el gran protagonista de la noche.
El golpe del primer gol parecía haber dejado a Tigre aturdido, pero solo dos minutos después mostraría una reacción. El nuevo refuerzo Mauro Méndez contuvo un centro desde la izquierda en el área y, tras una disputa en la que se generó confusión, la pelota quedó servida para Valentín Moreno, quien no dudó en colocarla en la red, marcando el empate para el Matador a solo minutos de finalizar la primera mitad. Esta respuesta instantánea no solo impulsó a Tigre a mantenerse en la lucha, sino que desconcertó al equipo uruguayo, creando así un ambiente propicio para un final de período lleno de expectativas.
Sin embargo, el optimismo del Tigre se tornó rápidamente en nerviosismo. A falta de pocos minutos para el descanso, dos jugadores se encontraron en dificultades: uno de ellos fue Moreno, que yacía fuera del área, y el otro fue Pizzichillo, que estaba en el interior del área. La posibilidad de un penal comenzó a ser un tema de conversación cuando se constató que ambos jugadores yacían en el suelo, lo que llevó al árbitro Guillermo Guerrero a enfrentarse a una situación complicada. Luego de varios minutos de deliberaciones y la intervención del VAR, el árbitro fue convocado a revisar la jugada.
Los jugadores estaban en un estado de incertidumbre, no sabían si estar emocionados o preocupados por el desenlace de la acción. La revisión de la jugada se centró en la acción más contundente, la que dejó a Pizzichillo en el área. En una jugada confusa que incluía a Nahuel Banegas, defensor de Tigre, el árbitro observó cómo Banegas, tras despejar un balón, agredió con un codazo al uruguayo en el estómago. Después de asistir a la pantalla, Guerrero tomó una decisión firme: expulsó a Banegas y señaló el penal a favor de Torque, dando un giro drástico al juego y a las esperanzas de Tigre.
La controversia no terminó allí. Recientemente, Tigre había argumentado que la acción previa en la que Moreno fue golpeado no había sido sancionada, a pesar de que fue la jugada que provocó la reacción del VAR. El equipo argentino pidió que se revisara la falta sobre Moreno y que, por ende, el penal no se concediera; sin embargo, la decisión fue firme: el penal se mantuvo. Ignacio Russo, después de la eliminación, compartió su frustración: “El técnico de ellos se quejó la semana pasada y también se quejó antes de este partido: parece que hay que hacer eso para que los árbitros te dirijan así. En toda la Copa medio que nos bombearon, pero nosotros vamos al frente. Hicimos un partido digno: con uno menos lo fuimos a buscar, pero la cancha nos quedó un poco grande”.
Rodríguez, entonces, se encargó de ejecutar el penal, anotando su segundo gol y poniendo a Tigre en una situación aún más complicada. El cuadro argentino salió a buscar una mejora en el segundo tiempo, pero City Torque mostró mayor solidez y no se sintió amenazado, a diferencia del primer tiempo. Con el marcador 2-1, el equipo uruguayo empezó a manejar el ritmo del juego, esperando que su rival dejara más espacios.
La historia de la noche terminó con Tigre eliminado, mientras que el equipo de Montevideo avanzó a los cuartos de final, donde se medirá con el ganador del enfrentamiento entre Cienciano de Perú y Botafogo de Brasil. Con este resultado, el ciclo de Tigre en la Copa Sudamericana llegó a su fin, dejando una mezcla de decepción y controversia por un partido que pudo haber tenido un desenlace diferente.
El equipo dirigido por Diego Dabove había mostrado una actitud proactiva durante gran parte del primer tiempo, mostrando seguridad y generando incomodidad en el rival. No obstante, la ansiedad comenzó a jugar un papel importante; con la desventaja de solo un gol en el encuentro de ida, el conjunto argentino parecía necesitar una respuesta rápida que no llegó a materializarse.
Con el correr de los minutos, Tigre empezó a descuidar su defensa, dando lugar a un juego mano a mano que sería aprovechado por Torque en su primera llegada clara, que llegó a los 38 minutos. Luego de una jugada construida por el lateral Franco Pizzichillo, quien se desmarcó perfectamente por la derecha, este lanzó un centro preciso que fue bien definido por Salomón Rodríguez, ex jugador de Godoy Cruz, quien se estableció como el gran protagonista de la noche.
El golpe del primer gol parecía haber dejado a Tigre aturdido, pero solo dos minutos después mostraría una reacción. El nuevo refuerzo Mauro Méndez contuvo un centro desde la izquierda en el área y, tras una disputa en la que se generó confusión, la pelota quedó servida para Valentín Moreno, quien no dudó en colocarla en la red, marcando el empate para el Matador a solo minutos de finalizar la primera mitad. Esta respuesta instantánea no solo impulsó a Tigre a mantenerse en la lucha, sino que desconcertó al equipo uruguayo, creando así un ambiente propicio para un final de período lleno de expectativas.
Sin embargo, el optimismo del Tigre se tornó rápidamente en nerviosismo. A falta de pocos minutos para el descanso, dos jugadores se encontraron en dificultades: uno de ellos fue Moreno, que yacía fuera del área, y el otro fue Pizzichillo, que estaba en el interior del área. La posibilidad de un penal comenzó a ser un tema de conversación cuando se constató que ambos jugadores yacían en el suelo, lo que llevó al árbitro Guillermo Guerrero a enfrentarse a una situación complicada. Luego de varios minutos de deliberaciones y la intervención del VAR, el árbitro fue convocado a revisar la jugada.
Los jugadores estaban en un estado de incertidumbre, no sabían si estar emocionados o preocupados por el desenlace de la acción. La revisión de la jugada se centró en la acción más contundente, la que dejó a Pizzichillo en el área. En una jugada confusa que incluía a Nahuel Banegas, defensor de Tigre, el árbitro observó cómo Banegas, tras despejar un balón, agredió con un codazo al uruguayo en el estómago. Después de asistir a la pantalla, Guerrero tomó una decisión firme: expulsó a Banegas y señaló el penal a favor de Torque, dando un giro drástico al juego y a las esperanzas de Tigre.
La controversia no terminó allí. Recientemente, Tigre había argumentado que la acción previa en la que Moreno fue golpeado no había sido sancionada, a pesar de que fue la jugada que provocó la reacción del VAR. El equipo argentino pidió que se revisara la falta sobre Moreno y que, por ende, el penal no se concediera; sin embargo, la decisión fue firme: el penal se mantuvo. Ignacio Russo, después de la eliminación, compartió su frustración: “El técnico de ellos se quejó la semana pasada y también se quejó antes de este partido: parece que hay que hacer eso para que los árbitros te dirijan así. En toda la Copa medio que nos bombearon, pero nosotros vamos al frente. Hicimos un partido digno: con uno menos lo fuimos a buscar, pero la cancha nos quedó un poco grande”.
Rodríguez, entonces, se encargó de ejecutar el penal, anotando su segundo gol y poniendo a Tigre en una situación aún más complicada. El cuadro argentino salió a buscar una mejora en el segundo tiempo, pero City Torque mostró mayor solidez y no se sintió amenazado, a diferencia del primer tiempo. Con el marcador 2-1, el equipo uruguayo empezó a manejar el ritmo del juego, esperando que su rival dejara más espacios.
La historia de la noche terminó con Tigre eliminado, mientras que el equipo de Montevideo avanzó a los cuartos de final, donde se medirá con el ganador del enfrentamiento entre Cienciano de Perú y Botafogo de Brasil. Con este resultado, el ciclo de Tigre en la Copa Sudamericana llegó a su fin, dejando una mezcla de decepción y controversia por un partido que pudo haber tenido un desenlace diferente.









