La empresa de electrónica y autopartes Mirgor ha sido una de las pioneras en adoptar el banco de horas dispuesto por la reciente reforma laboral. Esta decisión se produce en un contexto de notable disminución de la actividad, que ha resultado en la pérdida de aproximadamente 8000 puestos de trabajo en el sector autopartista durante los últimos seis a ocho meses.
El acuerdo fue establecido con el Sindicato de Mecánicos y Afines del Transporte Automotor (SMATA) y entrará en vigor en julio, inicialmente aplicándose en las plantas de Garín, en Escobar, y Baradero, donde se fabrican componentes para automóviles.
La aspiración es extender este convenio a todas las instalaciones productivas de la compañía. Se trata de un pacto específico entre la empresa y el sindicato, que no implica cambios en el convenio colectivo de trabajo vigente.
El banco de horas acordado consiste en 200 horas por un período de 12 meses, con la posibilidad de prórroga si las condiciones productivas no mejoran. El funcionamiento del mecanismo es el siguiente: si un trabajador no puede completar su jornada normal debido a la baja actividad, recibirá su salario habitual y las horas no trabajadas se acumularán en el banco.
Cuando, en un futuro, la demanda muestre señales de mejora, el trabajador deberá reponer esas horas, pero con una particularidad: cada hora devuelta del banco se contabilizará como una hora y media. De esta manera, cuando se devuelven horas, el saldo se reduce en 40 minutos por cada hora restituida.
La recuperación de horas se llevará a cabo únicamente de lunes a viernes. Si la empresa requiere trabajo durante los fines de semana, solo podrá descontar una hora del banco; el resto será compensado como hora extra. En este sentido, las horas extras continuarán existiendo y no se verán substituidas por este mecanismo: las horas adicionales de lunes a viernes se cargarán al banco, mientras que el trabajo durante los fines de semana mantendrá su régimen habitual.
“Vulgarmente se llama bolsa de horas, pero básicamente la gente cobra lo mismo y trabaja por mes la misma cantidad de horas”, subrayaron desde el sector.
Si al finalizar el año la empresa no logra generar la actividad suficiente para que los empleados devuelvan las horas acumuladas, el convenio podrá ser renovado o cancelado según lo acordado por las partes.
A pesar de que el SMATA ya había establecido acuerdos similares en años anteriores con algunas terminales automotrices, la nueva normativa de la reforma laboral amplió las posibilidades para que empresas de diferentes sectores puedan implementar este tipo de esquemas. En el ámbito autopartista, donde el modelo de producción frecuentemente enfrenta interrupciones por falencias en el suministro o escasa demanda, esta herramienta busca prevenir despidos mientras se aguarda la reactivación del sector.
El acuerdo fue establecido con el Sindicato de Mecánicos y Afines del Transporte Automotor (SMATA) y entrará en vigor en julio, inicialmente aplicándose en las plantas de Garín, en Escobar, y Baradero, donde se fabrican componentes para automóviles.
La aspiración es extender este convenio a todas las instalaciones productivas de la compañía. Se trata de un pacto específico entre la empresa y el sindicato, que no implica cambios en el convenio colectivo de trabajo vigente.
El banco de horas acordado consiste en 200 horas por un período de 12 meses, con la posibilidad de prórroga si las condiciones productivas no mejoran. El funcionamiento del mecanismo es el siguiente: si un trabajador no puede completar su jornada normal debido a la baja actividad, recibirá su salario habitual y las horas no trabajadas se acumularán en el banco.
Cuando, en un futuro, la demanda muestre señales de mejora, el trabajador deberá reponer esas horas, pero con una particularidad: cada hora devuelta del banco se contabilizará como una hora y media. De esta manera, cuando se devuelven horas, el saldo se reduce en 40 minutos por cada hora restituida.
La recuperación de horas se llevará a cabo únicamente de lunes a viernes. Si la empresa requiere trabajo durante los fines de semana, solo podrá descontar una hora del banco; el resto será compensado como hora extra. En este sentido, las horas extras continuarán existiendo y no se verán substituidas por este mecanismo: las horas adicionales de lunes a viernes se cargarán al banco, mientras que el trabajo durante los fines de semana mantendrá su régimen habitual.
“Vulgarmente se llama bolsa de horas, pero básicamente la gente cobra lo mismo y trabaja por mes la misma cantidad de horas”, subrayaron desde el sector.
Si al finalizar el año la empresa no logra generar la actividad suficiente para que los empleados devuelvan las horas acumuladas, el convenio podrá ser renovado o cancelado según lo acordado por las partes.
A pesar de que el SMATA ya había establecido acuerdos similares en años anteriores con algunas terminales automotrices, la nueva normativa de la reforma laboral amplió las posibilidades para que empresas de diferentes sectores puedan implementar este tipo de esquemas. En el ámbito autopartista, donde el modelo de producción frecuentemente enfrenta interrupciones por falencias en el suministro o escasa demanda, esta herramienta busca prevenir despidos mientras se aguarda la reactivación del sector.









