Ante el creciente índice de morosidad en los hogares argentinos, el Banco de la Nación Argentina (BNA) ha implementado una nueva línea de préstamos destinada a la refinanciación de deudas acumuladas en tarjetas de crédito. Esta iniciativa busca ofrecer apoyo a aquellos usuarios que enfrentan dificultades para cumplir con sus obligaciones financieras, en un contexto marcado por el aumento de las tasas de interés y el riesgo de impagos.
El programa incluye una opción de “Consolidación de deudas” para clientes que reciben sus ingresos a través de la entidad, con una Tasa Nominal Anual (TNA) del 65% y plazos que se extienden hasta 72 meses. Esta herramienta permite “reunir obligaciones financieras mantenidas tanto en esta como en otras entidades” para simplificar la gestión de pagos.
Además, el BNA ofrece la posibilidad de refinanciar tarjetas de crédito de su propia institución con un retraso de hasta 90 días, aplicando una TNA del 35% y plazos de hasta 60 meses, tal como detalló el banco en un comunicado reciente.
Según el Informe de Política Monetaria del Banco Central y la información oficial del BNA, la morosidad en las familias argentinas ha alcanzado un 11,5%, una cifra que representa el pico más elevado en más de 15 años. El sector de préstamos personales lidera esta tendencia con una tasa de mora del 14,2%, mientras que el índice en tarjetas de crédito se sitúa en el 11,7%.
El anuncio de estas nuevas líneas de crédito se produce en un momento crítico, tras las declaraciones del presidente del Banco Central, Santiago Bausili, quien aseguró que la entidad no intervendrá para rescatar a las familias con deudas, subrayando que esta situación debe ser “un proceso de aprendizaje para los bancos”.
A pesar de este panorama, el BNA pretende incentivar al mercado a explorar programas de refinanciación para sus clientes, dado que las tasas activas podrían llegar a ser hasta tres veces superiores a la inflación. Para aquellos con más de 90 días de atraso, el banco dispone de opciones que podrían extenderse hasta un plazo de 96 meses.
La finalidad de estas medidas es proporcionar soluciones que promuevan una “administración ordenada, previsible y sostenible” de la economía personal.









