Desde un lugar inesperado se alzó la figura de Megan Philippa Powell, quien, con una medalla de bronce que ella misma valora como de oro, irradia felicidad a pesar de la fatiga. Esta atleta argentina logró un emocionante tercer puesto en los 400 metros llanos, superando a la brasileña Jainy Dos Santos por apenas siete centésimas (52.81 contra 52.88), en el ámbito del CARD (Centro de Alto Rendimiento Deportivo) de Santa Fe, sede del atletismo en los Juegos Suramericanos.
“Lo dejé todo. Terminar tercera es un sueño”, fueron sus primeras palabras al dirigirse a la prensa en zona mixta, donde se percibía su cansancio extremo y la carga emocional del momento. Estas emociones parecían dificultarle incluso mantenerse en pie.
Apenas cruzó la meta, después de la chilena Martina Weil, quien rompió el récord suramericano con un tiempo de 50.45, Powell se dejó caer sobre la pista, asimilando su propio logro y sintiendo el peso de la situación.
“Fue un largo proceso hasta llegar hasta acá. Entrené mucho, este era un sueño. Es un placer estar con estas mujeres tan increíbles”, comentó la atleta de 28 años, nacida en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, quien se presentó orgullosamente vestida con los colores celeste y blanco, a pesar de que su acento revela una historia diferente a la de muchas atletas locales.
“Nací acá, pero cuando era chica me mudé a Estados Unidos, hice atletismo allá y competí para mi universidad. Después dejé el deporte durante algunos años, hasta que me gradué, y volví hace dos años”, contó, siendo hija de madre argentina y padre irlandés.
Siguió expresando su gratitud: “Encontré un entrenador que me ayudó muchísimo y este año mejoré mucho, lo que me dio la posibilidad de venir. Le agradezco, porque sin él no lo habría logrado, y a toda mi familia que vino desde Estados Unidos a apoyarme. Estoy feliz”.
A pesar de que muchos atletas argentinos desearían contar con el mismo apoyo que reciben sus pares en Estados Unidos y Europa, Powell decidió representar a Argentina. “Nací en Argentina y me siento argentina. Es un orgullo para mí”, afirmó.
Debutando con los colores nacionales en estos Juegos, reflexionó sobre sus impresiones: “Sentí muchísimos nervios porque era mi primera vez representando a Argentina. Por primera vez me quedé tirada en el piso después de correr. Fue increíble -relató, y añadió-. La energía del público es asombrosa. Escuché todos los gritos y eso me impulsó hasta el final. Muchísimas gracias a todos”.
Powell se graduó en 2020 en Williams College, en Massachusetts, con un doble título en Biología y Estudios Ambientales. Actualmente, combina su carrera deportiva con un trabajo de ocho horas diarias.
“En un día típico trabajo en una compañía que realiza pruebas clínicas con medicamentos nuevos y entreno de 6 a 8. Son días largos, pero me encanta lo que hago”, explicó.
¿Y ahora qué? “Regreso a Estados Unidos, donde vivo, pero me encanta estar aquí y espero poder seguir representando a Argentina en más competiciones”, concluyó, antes de retirarse para continuar con las celebraciones.
“Lo dejé todo. Terminar tercera es un sueño”, fueron sus primeras palabras al dirigirse a la prensa en zona mixta, donde se percibía su cansancio extremo y la carga emocional del momento. Estas emociones parecían dificultarle incluso mantenerse en pie.
Apenas cruzó la meta, después de la chilena Martina Weil, quien rompió el récord suramericano con un tiempo de 50.45, Powell se dejó caer sobre la pista, asimilando su propio logro y sintiendo el peso de la situación.
“Fue un largo proceso hasta llegar hasta acá. Entrené mucho, este era un sueño. Es un placer estar con estas mujeres tan increíbles”, comentó la atleta de 28 años, nacida en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, quien se presentó orgullosamente vestida con los colores celeste y blanco, a pesar de que su acento revela una historia diferente a la de muchas atletas locales.
“Nací acá, pero cuando era chica me mudé a Estados Unidos, hice atletismo allá y competí para mi universidad. Después dejé el deporte durante algunos años, hasta que me gradué, y volví hace dos años”, contó, siendo hija de madre argentina y padre irlandés.
Siguió expresando su gratitud: “Encontré un entrenador que me ayudó muchísimo y este año mejoré mucho, lo que me dio la posibilidad de venir. Le agradezco, porque sin él no lo habría logrado, y a toda mi familia que vino desde Estados Unidos a apoyarme. Estoy feliz”.
A pesar de que muchos atletas argentinos desearían contar con el mismo apoyo que reciben sus pares en Estados Unidos y Europa, Powell decidió representar a Argentina. “Nací en Argentina y me siento argentina. Es un orgullo para mí”, afirmó.
Debutando con los colores nacionales en estos Juegos, reflexionó sobre sus impresiones: “Sentí muchísimos nervios porque era mi primera vez representando a Argentina. Por primera vez me quedé tirada en el piso después de correr. Fue increíble -relató, y añadió-. La energía del público es asombrosa. Escuché todos los gritos y eso me impulsó hasta el final. Muchísimas gracias a todos”.
Powell se graduó en 2020 en Williams College, en Massachusetts, con un doble título en Biología y Estudios Ambientales. Actualmente, combina su carrera deportiva con un trabajo de ocho horas diarias.
“En un día típico trabajo en una compañía que realiza pruebas clínicas con medicamentos nuevos y entreno de 6 a 8. Son días largos, pero me encanta lo que hago”, explicó.
¿Y ahora qué? “Regreso a Estados Unidos, donde vivo, pero me encanta estar aquí y espero poder seguir representando a Argentina en más competiciones”, concluyó, antes de retirarse para continuar con las celebraciones.









