El consumo de combustibles en las estaciones de servicio experimentó una caída durante el primer semestre del año. Entre enero y junio, se despacharon 8.213.026 metros cúbicos de nafta y gasoil, lo que representa una disminución del 1,34% en comparación con el mismo periodo del año anterior.
En específico, durante junio se comercializaron 1.331.424 metros cúbicos, marcando una reducción interanual del 2,92% y un 3,02% respecto a mayo. Este resultado posiciona a junio como el segundo mes con menor volumen vendido del año.
El consumo de nafta súper tuvo una caída del 2,06% y el de gasoil un descenso del 8,89% interanual en junio. Desde enero, el sector solo había mostrado una mejora interanual; desde entonces, las ventas han acumulado cinco meses consecutivos de descenso.
Estos datos fueron proporcionados por un informe del portal especializado Surtidores, basado en información de la Secretaría de Energía.
En junio, se observó una disminución en el consumo de nafta y gasoil en 19 jurisdicciones al comparar con el año anterior. Las provincias más afectadas fueron Salta (-11,32%), Formosa (-9,27%) y La Rioja (-7,98%).
Por el contrario, solo cuatro provincias mostraron resultados positivos; destacándose Neuquén (7,69%) y Entre Ríos (1,26%).
En términos nacionales, las ventas de combustibles cayeron un 2,92% interanual en junio. Esta disminución en el volumen de ventas se relaciona, en parte, con el incremento del barril Brent debido a las tensiones en Medio Oriente.
En marzo, tanto la nafta como el gasoil experimentaron un aumento promedio del 25% como resultado del alza en el precio internacional del petróleo y su repercusión en la inflación.
Ante esta situación, YPF introdujo a principios de abril un sistema de “buffer de precios”, una estrategia destinada a desacoplar parcialmente el costo local de los combustibles de los movimientos en el mercado internacional del crudo. Este mecanismo, al que se adhirieron otras petroleras operando en el país, se estableció en US$95 por barril, manteniendo el precio de la nafta súper en poco más de $2000 desde abril.
El CEO de YPF, Horacio Marín, había asegurado que la compañía no trasladaría “fluctuaciones bruscas” del precio del petróleo internacional, con la intención de recuperar posteriormente el ingreso diferido mediante una cuenta compensadora una vez culminado el conflicto en Medio Oriente.
Sin embargo, el repunte en el precio del crudo alteró esta proyección. La semana pasada, el barril se cotizaba por encima de los US$100, impidiendo que la empresa alcanzara el umbral necesario para reducir los precios en las estaciones de servicio. “Todavía no llegamos al valor de equilibrio para bajar el precio de las naftas”, afirmó Marín, quien además advirtió que, tras la reciente alza del crudo a nivel internacional, la posibilidad de una disminución se extiende aún más.
En los primeros seis meses del año, los precios de la nafta y el gasoil acumulaban un incremento promedio del 26%. El último ajuste fue del 1%, implementado a mediados de mayo.
En específico, durante junio se comercializaron 1.331.424 metros cúbicos, marcando una reducción interanual del 2,92% y un 3,02% respecto a mayo. Este resultado posiciona a junio como el segundo mes con menor volumen vendido del año.
El consumo de nafta súper tuvo una caída del 2,06% y el de gasoil un descenso del 8,89% interanual en junio. Desde enero, el sector solo había mostrado una mejora interanual; desde entonces, las ventas han acumulado cinco meses consecutivos de descenso.
Estos datos fueron proporcionados por un informe del portal especializado Surtidores, basado en información de la Secretaría de Energía.
En junio, se observó una disminución en el consumo de nafta y gasoil en 19 jurisdicciones al comparar con el año anterior. Las provincias más afectadas fueron Salta (-11,32%), Formosa (-9,27%) y La Rioja (-7,98%).
Por el contrario, solo cuatro provincias mostraron resultados positivos; destacándose Neuquén (7,69%) y Entre Ríos (1,26%).
En términos nacionales, las ventas de combustibles cayeron un 2,92% interanual en junio. Esta disminución en el volumen de ventas se relaciona, en parte, con el incremento del barril Brent debido a las tensiones en Medio Oriente.
En marzo, tanto la nafta como el gasoil experimentaron un aumento promedio del 25% como resultado del alza en el precio internacional del petróleo y su repercusión en la inflación.
Ante esta situación, YPF introdujo a principios de abril un sistema de “buffer de precios”, una estrategia destinada a desacoplar parcialmente el costo local de los combustibles de los movimientos en el mercado internacional del crudo. Este mecanismo, al que se adhirieron otras petroleras operando en el país, se estableció en US$95 por barril, manteniendo el precio de la nafta súper en poco más de $2000 desde abril.
El CEO de YPF, Horacio Marín, había asegurado que la compañía no trasladaría “fluctuaciones bruscas” del precio del petróleo internacional, con la intención de recuperar posteriormente el ingreso diferido mediante una cuenta compensadora una vez culminado el conflicto en Medio Oriente.
Sin embargo, el repunte en el precio del crudo alteró esta proyección. La semana pasada, el barril se cotizaba por encima de los US$100, impidiendo que la empresa alcanzara el umbral necesario para reducir los precios en las estaciones de servicio. “Todavía no llegamos al valor de equilibrio para bajar el precio de las naftas”, afirmó Marín, quien además advirtió que, tras la reciente alza del crudo a nivel internacional, la posibilidad de una disminución se extiende aún más.
En los primeros seis meses del año, los precios de la nafta y el gasoil acumulaban un incremento promedio del 26%. El último ajuste fue del 1%, implementado a mediados de mayo.









