La administración del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, está dando un nuevo giro en su enfoque hacia las criptomonedas. En esta ocasión, la Casa Blanca está considerando un plan destinado a fomentar el uso de stablecoins respaldadas por dólares en el extranjero, con la finalidad de “mantener la preeminencia del dólar estadounidense como moneda y aumentar la demanda de bonos del Tesoro”, según trascendió. Esta iniciativa se llevaría a cabo a través de asociaciones con empresas y actores del sector privado. En este sentido, los Departamentos del Tesoro y de Estado podrían jugar un papel crucial en la promoción de las stablecoins en dólares, junto con la Corporación Financiera Internacional para el Desarrollo de Estados Unidos (DFC, por sus siglas en inglés). Las dos principales stablecoins a nivel global, USDT y USDC, mantienen paridad de 1 a 1 con el dólar, representando casi el 90% del valor total del mercado de stablecoins, que supera los 292.490 millones de dólares, según datos de un medio especializado. En esta línea, el secretario del Tesoro, Scott Bessent, destacó que las stablecoins son fundamentales para sostener el dominio del dólar y apuntó que esta moneda es utilizada en casi el 90% de las transacciones de intercambio de divisas. Aunque una iniciativa de este tipo podría fortalecer la posición internacional del dólar, se advierte sobre los posibles riesgos que podría implicar para las economías emergentes con déficit en cuenta corriente, sobre todo aquellas más susceptibles a la fuga de capitales. El uso de stablecoins facilita la transferencia de fondos a través de redes blockchain sin depender de los métodos tradicionales de la banca. Esto podría limitar la capacidad de los gobiernos y bancos centrales para rastrear y controlar esos flujos monetarios. Una adopción masiva de stablecoins respaldadas por dólares para transacciones diarias también podría generar presión sobre las monedas locales. En este contexto, el Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco de Pagos Internacionales (BPI) han señalado en diversas ocasiones las implicancias que podría tener para las economías emergentes. Ambas instituciones advierten que una mayor utilización de stablecoins vinculadas al dólar podría propiciar la salida de capitales, especialmente durante momentos de inestabilidad financiera. En cuanto a la regulación, el gobierno de Trump ha estado promoviendo una serie de normativas para avanzar en estas iniciativas. Una de ellas es la Genius Act, ley aprobada en julio de 2025 que establece un marco regulatorio para las stablecoins. La siguiente etapa es la Clarity Act, proyecto de ley destinado a organizar y dar previsibilidad al panorama de las criptomonedas en general. “Necesitamos que el Congreso dé el siguiente paso aprobando la Clarity Act, una versión justa de la Clarity Act”, afirmó Trump durante una reunión con ejecutivos del sector en la Casa Blanca el mes pasado. Por su parte, la Asociación Americana de Banqueros destacó: “Podemos ser la capital mundial de las criptomonedas y la capital mundial de la banca, pero para alcanzar ese objetivo, necesitamos contar con medidas de protección sensatas para los activos digitales”. Además, señalaron: “Deberíamos poder acoger la innovación sin poner en riesgo la economía, la protección del consumidor y un sistema bancario que sigue siendo la envidia del mundo”. Según información reciente, varios representantes del sector bancario han confirmado su apoyo a esta legislación, siempre que se realicen ajustes clave, como la inclusión de normas explícitas que prohíban el pago de intereses y recompensas en las stablecoins.









