La demanda de artículos de cotillón ha experimentado un notable crecimiento durante el Mundial, con un aumento superior al 10% en comparación con el año anterior. Comercios y familias están en la búsqueda de productos para alentar a la selección nacional, contribuyendo al consumo de banderines, globos, maquillaje y vuvuzelas. Este fenómeno se ha observado en más de 2.000 cotillones distribuidos en todo el país, que reflejan incrementos constantes en sus ventas.
El movimiento comercial se intensifica en fechas significativas: los días de partido, cuando los productos para alentar alcanzan su máximo, y se registran reposiciones en los días siguientes. Esta tendencia se hace evidente conforme la selección avanza en el torneo. A pesar de un contexto económico desafiante, el sector se esfuerza por mantener su facturación y diversificarse.
Emanuel Poletto, socio gerente de una fábrica especializada en cotillón, describió el Mundial como una de las etapas más relevantes para la industria. “Nuestro sector tiene muchas temporadas a lo largo del año y cada cuatro años el Mundial es una fecha que esperamos mucho porque ayuda a toda la venta de celeste y blanco”, expresó Poletto.
Al comienzo de la competencia, los comercios se enfocaron en decorar sus locales con banderines y globos celestes y blancos. “Este año, los banderines con banderitas de Argentina estuvieron en tendencia y se vieron por todas partes”, detalló Poletto sobre los productos más buscados en la fase inicial. Con el avance de la selección, la demanda por maquillaje facial, bubucelas, cornetas y otros artículos sonoros se incrementa, especialmente en días de partido.
Poletto destacó que el maquillaje para el rostro y las bubucelas son de los artículos más populares durante los partidos. “Los productos para alentar a la selección, sobre todo el maquillaje para la cara y las bubucelas, se venden mucho más a nivel minorista en esos días”, comentó el gerente.
La espuma en aerosol también se encuentra entre los productos más populares, especialmente en fiestas recientes. “En los festejos, la espuma en aerosol se agotó a nivel nacional”, recordó Poletto, haciendo referencia al Mundial de Catar. El uso de maquillaje facial con los colores de la bandera argentino se ha convertido en una tendencia entre los niños, quienes disfrutan pintarse el rostro como parte del ritual.
La industria del cotillón en Argentina posee la capacidad de responder a la creciente demanda en eventos de gran magnitud. Poletto afirmó que la producción local satisface las necesidades del mercado: “La mayoría de los productos se fabrican en Argentina”, indicó.
Los fabricantes nacionales tienen la flexibilidad para ajustar su producción en función del avance de la selección y reponer el stock de manera rápida, mientras que los productos importados son más lentos de reabastecer, debido a su dependencia de importaciones desde Asia.
Poletto especificó que los artículos plásticos, como cornetas y globos de látex, son producidos localmente, lo que permite adaptarse rápidamente a la demanda. “El fabricante siempre puede seguir produciendo a medida que la selección avanza”, subrayó el socio gerente. Por el contrario, los importadores deben anticipar la compra ya que la reposición de productos importados puede demorar más de noventa días.
La experiencia adquirida en mundiales previos permite a los fabricantes prever la demanda y ajustar la producción. El Mundial de Brasil estableció un récord para el sector, y el triunfo en Catar continuó impulsando las ventas más allá de los partidos de la selección.
A pesar de las dificultades económicas, tanto comercios como mayoristas buscan diversificarse y mantener las ventas, apoyados en el impulso que genera el Mundial. Poletto mencionó que “el comerciante que apostó al Mundial hoy se está viendo beneficiado por esto” y destacó que la demanda se concentra en fechas clave, tanto para minoristas como para mayoristas.
Los precios de los artículos de cotillón varían considerablemente. Los productos más elaborados, como pelucas o sombreros temáticos, pueden alcanzar los $20.000, mientras que la mayoría de los artículos se mantienen a precios accesibles. Poletto mencionó: “Para productos más caros, como pelucas o sombreros, podemos hablar de diez mil a quince mil pesos. Hay otros más caros, pero las pelucas o sombreros elaborados pueden llegar a estar entre quince y veinte mil pesos”.
La celebración se extiende más allá del Mundial, abarcando fiestas infantiles, bodas y eventos temáticos, en los que el celeste y blanco predominan. De esta manera, el cotillón se integra a rituales sociales y familiares, reforzando la identidad festiva asociada al fútbol y a la representación nacional.
El movimiento comercial se intensifica en fechas significativas: los días de partido, cuando los productos para alentar alcanzan su máximo, y se registran reposiciones en los días siguientes. Esta tendencia se hace evidente conforme la selección avanza en el torneo. A pesar de un contexto económico desafiante, el sector se esfuerza por mantener su facturación y diversificarse.
Emanuel Poletto, socio gerente de una fábrica especializada en cotillón, describió el Mundial como una de las etapas más relevantes para la industria. “Nuestro sector tiene muchas temporadas a lo largo del año y cada cuatro años el Mundial es una fecha que esperamos mucho porque ayuda a toda la venta de celeste y blanco”, expresó Poletto.
Al comienzo de la competencia, los comercios se enfocaron en decorar sus locales con banderines y globos celestes y blancos. “Este año, los banderines con banderitas de Argentina estuvieron en tendencia y se vieron por todas partes”, detalló Poletto sobre los productos más buscados en la fase inicial. Con el avance de la selección, la demanda por maquillaje facial, bubucelas, cornetas y otros artículos sonoros se incrementa, especialmente en días de partido.
Poletto destacó que el maquillaje para el rostro y las bubucelas son de los artículos más populares durante los partidos. “Los productos para alentar a la selección, sobre todo el maquillaje para la cara y las bubucelas, se venden mucho más a nivel minorista en esos días”, comentó el gerente.
La espuma en aerosol también se encuentra entre los productos más populares, especialmente en fiestas recientes. “En los festejos, la espuma en aerosol se agotó a nivel nacional”, recordó Poletto, haciendo referencia al Mundial de Catar. El uso de maquillaje facial con los colores de la bandera argentino se ha convertido en una tendencia entre los niños, quienes disfrutan pintarse el rostro como parte del ritual.
La industria del cotillón en Argentina posee la capacidad de responder a la creciente demanda en eventos de gran magnitud. Poletto afirmó que la producción local satisface las necesidades del mercado: “La mayoría de los productos se fabrican en Argentina”, indicó.
Los fabricantes nacionales tienen la flexibilidad para ajustar su producción en función del avance de la selección y reponer el stock de manera rápida, mientras que los productos importados son más lentos de reabastecer, debido a su dependencia de importaciones desde Asia.
Poletto especificó que los artículos plásticos, como cornetas y globos de látex, son producidos localmente, lo que permite adaptarse rápidamente a la demanda. “El fabricante siempre puede seguir produciendo a medida que la selección avanza”, subrayó el socio gerente. Por el contrario, los importadores deben anticipar la compra ya que la reposición de productos importados puede demorar más de noventa días.
La experiencia adquirida en mundiales previos permite a los fabricantes prever la demanda y ajustar la producción. El Mundial de Brasil estableció un récord para el sector, y el triunfo en Catar continuó impulsando las ventas más allá de los partidos de la selección.
A pesar de las dificultades económicas, tanto comercios como mayoristas buscan diversificarse y mantener las ventas, apoyados en el impulso que genera el Mundial. Poletto mencionó que “el comerciante que apostó al Mundial hoy se está viendo beneficiado por esto” y destacó que la demanda se concentra en fechas clave, tanto para minoristas como para mayoristas.
Los precios de los artículos de cotillón varían considerablemente. Los productos más elaborados, como pelucas o sombreros temáticos, pueden alcanzar los $20.000, mientras que la mayoría de los artículos se mantienen a precios accesibles. Poletto mencionó: “Para productos más caros, como pelucas o sombreros, podemos hablar de diez mil a quince mil pesos. Hay otros más caros, pero las pelucas o sombreros elaborados pueden llegar a estar entre quince y veinte mil pesos”.
La celebración se extiende más allá del Mundial, abarcando fiestas infantiles, bodas y eventos temáticos, en los que el celeste y blanco predominan. De esta manera, el cotillón se integra a rituales sociales y familiares, reforzando la identidad festiva asociada al fútbol y a la representación nacional.









