El oro es uno de los activos más valorados por los argentinos como forma de ahorro, aunque muchos desconocen detalles sobre su manejo. Preguntas como ¿cómo se adquiere? ¿dónde se encuentra? y ¿puede su calidad deteriorarse con el tiempo? surgen frecuentemente.
Recientemente, el presidente del Banco Central, Santiago Bausili, mencionó en el Congreso las operaciones de canje de lingotes de las reservas realizadas en 2024. En dicho contexto, afirmó que esto representaba una oportunidad para mejorar la calidad del metal resguardado por la entidad.
Un especialista en el mercado del oro nos comentó que la antigüedad de un lingote no necesariamente equivale a una pérdida de pureza. En realidad, las diferencias pueden residir en el grado de refinación, el fabricante, las marcas, la documentación que lo acompaña o su aceptación en los mercados internacionales.
La London Bullion Market Association establece estándares rigurosos para las barras de oro que se comercializan en Londres, incluyendo requisitos de peso, pureza y apariencia. Cumplir con estos criterios puede facilitar su venta y aumentar la liquidez del lingote.
Por lo tanto, cuando se menciona un cambio de un lingote o moneda por “mejor calidad y liquidez”, lo que se podría estar sugiriendo es un intercambio por la categoría comercial del lingote, no por un deterioro como resultado del tiempo. En términos simples, el oro no es inferior por ser más antiguo, pero puede ser más o menos ventajoso como respaldo financiero, según sus características.
Un ejemplo ofrecido por el experto fue la sustitución de un lingote con una pureza de 999 —tres nueves— por otro de 999,9 —cuatro nueves—. Esto nos lleva a la conclusión de que no se trata de un problema de envejecimiento del oro, sino del tipo de lingotes disponibles y los estándares bajo los cuales son evaluados.
La expresión “oro viejo” puede resultar confusa, ya que el material no pierde su pureza con el paso del tiempo. Lo que se modifica es su valor operativo en transacciones: su rapidez en la venta, su aceptación y las condiciones en las que puede ser usado como garantía o activo financiero.
Según la LBMA, una vez que un lingote cumple con los estándares de Good Delivery y es aceptado en una bóveda autorizada, puede ser negociado sin restricciones entre instituciones. Esta condición permite entender por qué un lingote puede tener mayor liquidez que otro, aun cuando ambos estén compuestos del mismo metal.
El contexto de precios también es relevante en esta discusión. Actualmente, el oro cotiza alrededor de 4,377 dólares por onza en el mercado spot, aunque ha caído un 0.11% en la jornada, afectado por el aumento del dólar y de las tasas de interés en Estados Unidos. Bajo estas condiciones, las reservas de oro del Banco Central se estiman en aproximadamente 8,800 millones de dólares, manteniendo unas 1.98 millones de onzas, equivalentes a cerca de 61.5 toneladas.
Recientemente, el presidente del Banco Central, Santiago Bausili, mencionó en el Congreso las operaciones de canje de lingotes de las reservas realizadas en 2024. En dicho contexto, afirmó que esto representaba una oportunidad para mejorar la calidad del metal resguardado por la entidad.
Un especialista en el mercado del oro nos comentó que la antigüedad de un lingote no necesariamente equivale a una pérdida de pureza. En realidad, las diferencias pueden residir en el grado de refinación, el fabricante, las marcas, la documentación que lo acompaña o su aceptación en los mercados internacionales.
La London Bullion Market Association establece estándares rigurosos para las barras de oro que se comercializan en Londres, incluyendo requisitos de peso, pureza y apariencia. Cumplir con estos criterios puede facilitar su venta y aumentar la liquidez del lingote.
Por lo tanto, cuando se menciona un cambio de un lingote o moneda por “mejor calidad y liquidez”, lo que se podría estar sugiriendo es un intercambio por la categoría comercial del lingote, no por un deterioro como resultado del tiempo. En términos simples, el oro no es inferior por ser más antiguo, pero puede ser más o menos ventajoso como respaldo financiero, según sus características.
Un ejemplo ofrecido por el experto fue la sustitución de un lingote con una pureza de 999 —tres nueves— por otro de 999,9 —cuatro nueves—. Esto nos lleva a la conclusión de que no se trata de un problema de envejecimiento del oro, sino del tipo de lingotes disponibles y los estándares bajo los cuales son evaluados.
La expresión “oro viejo” puede resultar confusa, ya que el material no pierde su pureza con el paso del tiempo. Lo que se modifica es su valor operativo en transacciones: su rapidez en la venta, su aceptación y las condiciones en las que puede ser usado como garantía o activo financiero.
Según la LBMA, una vez que un lingote cumple con los estándares de Good Delivery y es aceptado en una bóveda autorizada, puede ser negociado sin restricciones entre instituciones. Esta condición permite entender por qué un lingote puede tener mayor liquidez que otro, aun cuando ambos estén compuestos del mismo metal.
El contexto de precios también es relevante en esta discusión. Actualmente, el oro cotiza alrededor de 4,377 dólares por onza en el mercado spot, aunque ha caído un 0.11% en la jornada, afectado por el aumento del dólar y de las tasas de interés en Estados Unidos. Bajo estas condiciones, las reservas de oro del Banco Central se estiman en aproximadamente 8,800 millones de dólares, manteniendo unas 1.98 millones de onzas, equivalentes a cerca de 61.5 toneladas.








