El “Registro de cadáveres” es el título de un antiguo libro de tapa dura que se encuentra en un escritorio de la Morgue Judicial de la Ciudad de Buenos Aires. Este registro, que data de 1908, contiene los nombres de las víctimas que han ingresado a la sala de autopsias del reconocido edificio de la calle Viamonte, que ha sido testigo a lo largo de los años de algunos de los casos más impactantes de la nación, como la tragedia de Cromañón, que resultó en más de 170 muertes en menos de un día.
La amplia sala, de temperaturas frías y un olor característico, alberga tres mesas de operaciones y una pequeña ventana que comunica con un laboratorio de tanatología. Actualmente, se llevan a cabo entre 15 y 20 autopsias diarias para investigar las causas de fallecimientos bajo la supervisión de las autoridades judiciales.
La morgue opera bajo el Cuerpo Médico Forense, el cual se encarga de realizar análisis detallados de las evidencias recogidas en las escenas del crimen. Este organismo es una institución clave del Poder Judicial de la Nación, brindando servicios tanto a la Justicia Federal como a la Nacional, y, cuando es necesario, a la Provincial, con el objetivo de facilitar investigaciones a través de evidencia científica.
Desde su inauguración hace 130 años, un acontecimiento que se celebra el 3 de julio, ha sido fundamental en numerosos casos representativos. Además de Cromañón, ha participado en la investigación del atentado contra la AMIA, las tragedias de Once y LAPA, así como en los casos del fiscal Alberto Nisman, Santiago Maldonado, Ángeles Rawson, Candela Rodríguez y muchas causas relacionadas con crímenes de lesa humanidad.
Próximamente, el caso de Silvina Luna tomará protagonismo nuevamente en la Morgue Judicial, donde el 4 de agosto se llevará a cabo una Junta Médica para esclarecer los detalles de su fallecimiento a través de la colaboración de peritos oficiales y otros expertos.
El Cuerpo Médico Forense, que ejecuta aproximadamente 4.500 autopsias anuales, también enfrenta una impresionante carga de trabajo, realizando entre 30.000 y 50.000 pericias anuales que abarcan áreas como toxicología, psiquiatría, antropología, análisis de ADN y entrevistas en cámara Gesell.
La entidad opera en dos sedes distintas: una dedicada a personas vivas y otra a fallecidos, siendo la morgue de atención continua, disponible las 24 horas, también durante fines de semana y feriados.
El segundo edificio, que se encuentra en la calle Lavalle, cuenta con doce pisos y es utilizado para atender a personas desde niños que denuncian violencia hasta detenidos y jubilados que presentan distintos reclamos.
Leonardo Ghioldi, perito médico y decano del Cuerpo Médico Forense desde 2025, explicó: “En Lavalle están los profesionales de todas las especialidades. El piso 7, por ejemplo, está destinado al trabajo infanto-juvenil, donde se encuentra la cámara Gesell, un espacio donde los niños pueden declarar frente a un psicólogo judicial. En el piso 10, contamos con un plantel de 33 psiquiatras peritos concursados, y en el piso 11 se realizan peritajes psicológicos que requieren validación. Recientemente, inauguramos un laboratorio de neuropsicología para validar resultados en juicios”.
Ghioldi también destacó los cambios implementados durante la pandemia en la forma de tomar declaraciones a niños involucrados en procesos judiciales. La tradicional sala de cámara Gesell ha sido modernizada para ofrecer un entorno más acogedor, donde las declaraciones son registradas de forma audiovisual, permitiendo que el fiscal, juez y abogado de defensa puedan participar de manera remota.
Durante una visita a las instalaciones, Ghioldi y Santiago Maffia, director de la Morgue Judicial, explicaron que la duración de las autopsias varía dependiendo del tipo de caso. Las autopsias vinculadas a catástrofes son más rápidas, mientras que aquellas relacionadas con presuntos actos de violencia estatal pueden extenderse entre tres y cuatro horas. Sin embargo, sostuvieron que el tiempo de realización de autopsias en situaciones de catástrofes masivas no ha sido un obstáculo, haciendo referencia a casos como Cromañón o el atentado a la AMIA.
La morgue no prioriza un caso sobre otro, manteniendo el cumplimiento de plazos en todas las investigaciones. En eventos con muchas víctimas, se organizan turnos adicionales y nocturnos para asegurar la atención adecuada. El proceso de autopsia no solo establece la causa de muerte, sino que también culmina con un informe preliminar complementado por análisis adicionales realizados en laboratorios especializados.
Los estudios histopatológicos y toxicológicos se llevan a cabo en un departamento cercano a la sala de autopsias, donde se procesan muestras de sangre, orina y humor vítreo, las cuales son sometidas a un largo proceso de análisis mediante tecnología avanzada. Los resultados de estos estudios se integran en el informe final de autopsia, el cual es crucial en la mayoría de los casos criminales del país.
La amplia sala, de temperaturas frías y un olor característico, alberga tres mesas de operaciones y una pequeña ventana que comunica con un laboratorio de tanatología. Actualmente, se llevan a cabo entre 15 y 20 autopsias diarias para investigar las causas de fallecimientos bajo la supervisión de las autoridades judiciales.
La morgue opera bajo el Cuerpo Médico Forense, el cual se encarga de realizar análisis detallados de las evidencias recogidas en las escenas del crimen. Este organismo es una institución clave del Poder Judicial de la Nación, brindando servicios tanto a la Justicia Federal como a la Nacional, y, cuando es necesario, a la Provincial, con el objetivo de facilitar investigaciones a través de evidencia científica.
Desde su inauguración hace 130 años, un acontecimiento que se celebra el 3 de julio, ha sido fundamental en numerosos casos representativos. Además de Cromañón, ha participado en la investigación del atentado contra la AMIA, las tragedias de Once y LAPA, así como en los casos del fiscal Alberto Nisman, Santiago Maldonado, Ángeles Rawson, Candela Rodríguez y muchas causas relacionadas con crímenes de lesa humanidad.
Próximamente, el caso de Silvina Luna tomará protagonismo nuevamente en la Morgue Judicial, donde el 4 de agosto se llevará a cabo una Junta Médica para esclarecer los detalles de su fallecimiento a través de la colaboración de peritos oficiales y otros expertos.
El Cuerpo Médico Forense, que ejecuta aproximadamente 4.500 autopsias anuales, también enfrenta una impresionante carga de trabajo, realizando entre 30.000 y 50.000 pericias anuales que abarcan áreas como toxicología, psiquiatría, antropología, análisis de ADN y entrevistas en cámara Gesell.
La entidad opera en dos sedes distintas: una dedicada a personas vivas y otra a fallecidos, siendo la morgue de atención continua, disponible las 24 horas, también durante fines de semana y feriados.
El segundo edificio, que se encuentra en la calle Lavalle, cuenta con doce pisos y es utilizado para atender a personas desde niños que denuncian violencia hasta detenidos y jubilados que presentan distintos reclamos.
Leonardo Ghioldi, perito médico y decano del Cuerpo Médico Forense desde 2025, explicó: “En Lavalle están los profesionales de todas las especialidades. El piso 7, por ejemplo, está destinado al trabajo infanto-juvenil, donde se encuentra la cámara Gesell, un espacio donde los niños pueden declarar frente a un psicólogo judicial. En el piso 10, contamos con un plantel de 33 psiquiatras peritos concursados, y en el piso 11 se realizan peritajes psicológicos que requieren validación. Recientemente, inauguramos un laboratorio de neuropsicología para validar resultados en juicios”.
Ghioldi también destacó los cambios implementados durante la pandemia en la forma de tomar declaraciones a niños involucrados en procesos judiciales. La tradicional sala de cámara Gesell ha sido modernizada para ofrecer un entorno más acogedor, donde las declaraciones son registradas de forma audiovisual, permitiendo que el fiscal, juez y abogado de defensa puedan participar de manera remota.
Durante una visita a las instalaciones, Ghioldi y Santiago Maffia, director de la Morgue Judicial, explicaron que la duración de las autopsias varía dependiendo del tipo de caso. Las autopsias vinculadas a catástrofes son más rápidas, mientras que aquellas relacionadas con presuntos actos de violencia estatal pueden extenderse entre tres y cuatro horas. Sin embargo, sostuvieron que el tiempo de realización de autopsias en situaciones de catástrofes masivas no ha sido un obstáculo, haciendo referencia a casos como Cromañón o el atentado a la AMIA.
La morgue no prioriza un caso sobre otro, manteniendo el cumplimiento de plazos en todas las investigaciones. En eventos con muchas víctimas, se organizan turnos adicionales y nocturnos para asegurar la atención adecuada. El proceso de autopsia no solo establece la causa de muerte, sino que también culmina con un informe preliminar complementado por análisis adicionales realizados en laboratorios especializados.
Los estudios histopatológicos y toxicológicos se llevan a cabo en un departamento cercano a la sala de autopsias, donde se procesan muestras de sangre, orina y humor vítreo, las cuales son sometidas a un largo proceso de análisis mediante tecnología avanzada. Los resultados de estos estudios se integran en el informe final de autopsia, el cual es crucial en la mayoría de los casos criminales del país.









