Recientes reportes provenientes de la región de Ormuz informan sobre dos ataques con misiles a buques tanque ocurridos el lunes por la noche. Aunque Irán se niega a asumir la responsabilidad, la atención se centra en la Guardia Revolucionaria. La continuidad de la navegación por este estrecho se presenta como un desafío significativo, sin acuerdos concretos con Estados Unidos que permitan estabilizar la situación. Los mercados, por su parte, parecen haber restado importancia al conflicto en Irán. ¿Deberán ajustar sus posturas? ¿Podría la guerra influir nuevamente en las cotizaciones?
Gordon Gekko argumenta que no. Asegura que se trata de meras escaramuzas y destaca que aún no hay consenso sobre el marco regulatorio que rija la navegación en el estrecho. Irán busca monopolizar las rutas de tránsito y establecer tarifas por los servicios marinos, mientras que Omán, actuando con más sutileza, busca objetivos similares aunque acepta la división de las rutas. Por su parte, Estados Unidos mantuvo su postura de rechazo, aunque no puede garantizar una navegación sin contratiempos.
Cuando se le pregunta sobre la actitud de los mercados, que se mantienen relativamente tranquilos a pesar de un incremento en el precio del crudo, Gekko responde que el petróleo y otros bienes continúan fluyendo, tanto dentro como fuera de Ormuz. Señala que la demanda china ha disminuido considerablemente y no muestra signos de recuperación inminente. Asimismo, indíca que no hay prisa por reabastecer inventarios, lo que ha llevado a un excedente en los mercados de energía y materias primas. Además, menciona un discurso contundente de Kevin Warsh en la Reserva Federal, que, sumado a la fortaleza del dólar, añade presión a estos mercados.
La conversación gira en torno a la incertidumbre bélica en la navegación. Gekko estima que los mercados siguen confiando en que se encontrará una solución que permita cobrar servicios y allanar el camino en Ormuz, una expectativa que data desde abril, cuando el mercado alcista recuperó el control. A pesar de las tensiones, el flujo de embarcaciones ha continuado, con seis barcos japoneses atravesando el estrecho recientemente sin incidentes.
A su vez, el análisis de la situación se extiende a las tasas de interés a largo plazo. Mientras que el petróleo ha regresado a niveles previos al conflicto, las tasas de interés a 30 años han superado el 5% y las de 10 años, el 4,50%. Se cuestiona si los mercados están preocupados por la guerra, la inflación, el discurso de Warsh, o la posibilidad de que no actúe según lo prometido. Gekko reafirma que no existe una preocupación profunda, aunque los ojos de los inversores estarán puestos en las minutas de la última reunión de la Fed y en la primera lectura de la inflación de junio. Una vez analizados estos documentos, un mantenimiento en los niveles actuales podría indicar que la inflación sigue siendo una preocupación.
Cuando se discute sobre el impacto de las expectativas de inflación en los bonos, Gekko sugiere que la inflación subyacente también ha visto un leve incremento, lo que podría no ser suficiente. Además, menciona que la Fed probablemente necesite intervenir para asegurar el orden en el sistema.
La conversación también aborda la cancelación de la forward guidance por parte de Warsh en su primera reunión, un término que representa la falta de previsibilidad en la política monetaria. A pesar de las expectativas de un aumento de tasas de un cuarto de punto antes de fin de año, Warsh ha subrayado que su único compromiso es restablecer la estabilidad de precios.
Por último, se menciona que, aunque puede seguir habiendo un residuo de forward guidance, su mensaje podría no haber quedado completamente claro. Ciertamente, Gekko resalta que la comunicación es crucial, y los mercados están atentos a la posición de Warsh. Si bien arguye que no existen preocupaciones inminentes en torno a la curva de rendimiento del Tesoro, aclara que los vigilantes de bonos siempre están en alerta. La reciente desaceleración en el informe de empleo sugiere además que la economía crece más lentamente de lo que se esperaba, lo que podría justificar un ajuste en las tasas si se confirma una presión en el corto plazo.
Gordon Gekko argumenta que no. Asegura que se trata de meras escaramuzas y destaca que aún no hay consenso sobre el marco regulatorio que rija la navegación en el estrecho. Irán busca monopolizar las rutas de tránsito y establecer tarifas por los servicios marinos, mientras que Omán, actuando con más sutileza, busca objetivos similares aunque acepta la división de las rutas. Por su parte, Estados Unidos mantuvo su postura de rechazo, aunque no puede garantizar una navegación sin contratiempos.
Cuando se le pregunta sobre la actitud de los mercados, que se mantienen relativamente tranquilos a pesar de un incremento en el precio del crudo, Gekko responde que el petróleo y otros bienes continúan fluyendo, tanto dentro como fuera de Ormuz. Señala que la demanda china ha disminuido considerablemente y no muestra signos de recuperación inminente. Asimismo, indíca que no hay prisa por reabastecer inventarios, lo que ha llevado a un excedente en los mercados de energía y materias primas. Además, menciona un discurso contundente de Kevin Warsh en la Reserva Federal, que, sumado a la fortaleza del dólar, añade presión a estos mercados.
La conversación gira en torno a la incertidumbre bélica en la navegación. Gekko estima que los mercados siguen confiando en que se encontrará una solución que permita cobrar servicios y allanar el camino en Ormuz, una expectativa que data desde abril, cuando el mercado alcista recuperó el control. A pesar de las tensiones, el flujo de embarcaciones ha continuado, con seis barcos japoneses atravesando el estrecho recientemente sin incidentes.
A su vez, el análisis de la situación se extiende a las tasas de interés a largo plazo. Mientras que el petróleo ha regresado a niveles previos al conflicto, las tasas de interés a 30 años han superado el 5% y las de 10 años, el 4,50%. Se cuestiona si los mercados están preocupados por la guerra, la inflación, el discurso de Warsh, o la posibilidad de que no actúe según lo prometido. Gekko reafirma que no existe una preocupación profunda, aunque los ojos de los inversores estarán puestos en las minutas de la última reunión de la Fed y en la primera lectura de la inflación de junio. Una vez analizados estos documentos, un mantenimiento en los niveles actuales podría indicar que la inflación sigue siendo una preocupación.
Cuando se discute sobre el impacto de las expectativas de inflación en los bonos, Gekko sugiere que la inflación subyacente también ha visto un leve incremento, lo que podría no ser suficiente. Además, menciona que la Fed probablemente necesite intervenir para asegurar el orden en el sistema.
La conversación también aborda la cancelación de la forward guidance por parte de Warsh en su primera reunión, un término que representa la falta de previsibilidad en la política monetaria. A pesar de las expectativas de un aumento de tasas de un cuarto de punto antes de fin de año, Warsh ha subrayado que su único compromiso es restablecer la estabilidad de precios.
Por último, se menciona que, aunque puede seguir habiendo un residuo de forward guidance, su mensaje podría no haber quedado completamente claro. Ciertamente, Gekko resalta que la comunicación es crucial, y los mercados están atentos a la posición de Warsh. Si bien arguye que no existen preocupaciones inminentes en torno a la curva de rendimiento del Tesoro, aclara que los vigilantes de bonos siempre están en alerta. La reciente desaceleración en el informe de empleo sugiere además que la economía crece más lentamente de lo que se esperaba, lo que podría justificar un ajuste en las tasas si se confirma una presión en el corto plazo.









