Las residencias cuentan con una historia singular que trasciende a sus dueños y visitantes, así como a los sucesos que han ocurrido a su alrededor. En Tigre, cada espacio adquiere un aire bohemio debido a su proximidad al agua, evocando un ambiente de retiro que caracteriza a las mansiones de la región. Un claro ejemplo de ello es una propiedad situada en la calle Juez Tedín, construida en 1890 como un obsequio de Ramón Oliveira César a su hija.
En sus inicios, las casonas de la zona fueron concebidas como quintas o como lugares de esparcimiento. Sin embargo, la propietaria de esta mansión decidió, poco tiempo después de mudarse, que sería su residencia permanente, convirtiéndose en una excepción entre las propiedades de la zona.
Mientras que en el verano, la mansión era el corazón de la actividad social, su vida activa se prolongaba a lo largo del año. Esta condición ha alimentado una de las leyendas que rodean al inmueble: se dice que fue el hogar de la amante de un ex presidente de la Nación. Según diversas versiones, fue el mandatario quien financió su construcción y quien la visitaba con frecuencia para supervisar los avances de la obra.
Aunque algunas fotografías parecen corroborar la presencia del presidente en la mansión, hay quienes argumentan que podrían haber sido tomadas durante visitas sociales. Sin embargo, numerosos testigos afirman que era un refugio habitual para ambos amantes, quienes estaban casados en ese momento.
“Hay muy pocas fotos de la época -comenta un experto en el área inmobiliaria-, pero lo curioso es que la mayoría corresponde a eventos de baile de disfraces, probablemente organizados en épocas de carnaval, lo que dificulta la identificación de los asistentes debido a los disfraces.”
La propiedad, situada en un entorno privilegiado junto al río, presenta un estilo inglés que combina la elegancia de su arquitectura histórica con las comodidades del mundo moderno. Destacan sus robustas estructuras, los pisos de pinotea, los techos de tejas, y los detalles de época.
Al ingresar, se accede a un amplio living que se conecta con el comedor principal y un jardín de invierno con vistas al parque. Desde el living, se puede acceder a una cocina espaciosa que respeta su esencia original, incluyendo una cocina económica en funcionamiento, además de contar con electrodomésticos modernos. Esta área está integrada al comedor y dispone de una alacena considerable. La planta baja también cuenta con un toilette de recepción y un baño completo con salida al exterior, ideal para invitados.
En la planta superior, una escalera de madera lleva a un nivel donde se encuentra la suite principal, que ofrece dos vestidores, un baño en suite y un jardín de invierno privado con vistas al parque. Un segundo baño proporciona privacidad al otro dormitorio. En este piso, se halla un amplio escritorio con una biblioteca de madera prominente, que podría convertirse en una nueva suite o un rincón de lectura.
En el segundo piso, un gran altillo brinda un espacio multifuncional, adecuado para ser utilizado como sala de juegos, loft o una suite adicional. También hay un cuarto más pequeño, acogedor y con techo de madera, así como un baño completo con ventilación exterior, originalmente concebido como sauna, que podría ser reacondicionado para aumentar el confort.
El exterior de la propiedad se presenta como un verdadero oasis. La galería perimetral ofrece vistas al jardín y la piscina, y conecta con un patio de adoquines que alberga una parrilla, acceso a las cocheras y al sector de servicio. La casa abarca más de una manzana, tal como era habitual en las quintas de antaño. Con el tiempo, fue subdividida, quedando el terreno restante con una configuración típica de la zona suburbana. “Se conservan los espacios verdes y las arboledas de aquella época, entre las cuales hay dos palmeras centenarias y un tilo que parece datar de entonces, frondoso y de gran tamaño”, añade el experto.
Además, la vegetación ha sido renovada y ahora incluye fresnos, jacarandás, robles del pantano, liquidámbar y otros árboles. La incorporación de la piscina trajo consigo un nuevo elemento de vegetación con hojas grandes, propias de los jardines tropicales.
En sus inicios, las casonas de la zona fueron concebidas como quintas o como lugares de esparcimiento. Sin embargo, la propietaria de esta mansión decidió, poco tiempo después de mudarse, que sería su residencia permanente, convirtiéndose en una excepción entre las propiedades de la zona.
Mientras que en el verano, la mansión era el corazón de la actividad social, su vida activa se prolongaba a lo largo del año. Esta condición ha alimentado una de las leyendas que rodean al inmueble: se dice que fue el hogar de la amante de un ex presidente de la Nación. Según diversas versiones, fue el mandatario quien financió su construcción y quien la visitaba con frecuencia para supervisar los avances de la obra.
Aunque algunas fotografías parecen corroborar la presencia del presidente en la mansión, hay quienes argumentan que podrían haber sido tomadas durante visitas sociales. Sin embargo, numerosos testigos afirman que era un refugio habitual para ambos amantes, quienes estaban casados en ese momento.
“Hay muy pocas fotos de la época -comenta un experto en el área inmobiliaria-, pero lo curioso es que la mayoría corresponde a eventos de baile de disfraces, probablemente organizados en épocas de carnaval, lo que dificulta la identificación de los asistentes debido a los disfraces.”
La propiedad, situada en un entorno privilegiado junto al río, presenta un estilo inglés que combina la elegancia de su arquitectura histórica con las comodidades del mundo moderno. Destacan sus robustas estructuras, los pisos de pinotea, los techos de tejas, y los detalles de época.
Al ingresar, se accede a un amplio living que se conecta con el comedor principal y un jardín de invierno con vistas al parque. Desde el living, se puede acceder a una cocina espaciosa que respeta su esencia original, incluyendo una cocina económica en funcionamiento, además de contar con electrodomésticos modernos. Esta área está integrada al comedor y dispone de una alacena considerable. La planta baja también cuenta con un toilette de recepción y un baño completo con salida al exterior, ideal para invitados.
En la planta superior, una escalera de madera lleva a un nivel donde se encuentra la suite principal, que ofrece dos vestidores, un baño en suite y un jardín de invierno privado con vistas al parque. Un segundo baño proporciona privacidad al otro dormitorio. En este piso, se halla un amplio escritorio con una biblioteca de madera prominente, que podría convertirse en una nueva suite o un rincón de lectura.
En el segundo piso, un gran altillo brinda un espacio multifuncional, adecuado para ser utilizado como sala de juegos, loft o una suite adicional. También hay un cuarto más pequeño, acogedor y con techo de madera, así como un baño completo con ventilación exterior, originalmente concebido como sauna, que podría ser reacondicionado para aumentar el confort.
El exterior de la propiedad se presenta como un verdadero oasis. La galería perimetral ofrece vistas al jardín y la piscina, y conecta con un patio de adoquines que alberga una parrilla, acceso a las cocheras y al sector de servicio. La casa abarca más de una manzana, tal como era habitual en las quintas de antaño. Con el tiempo, fue subdividida, quedando el terreno restante con una configuración típica de la zona suburbana. “Se conservan los espacios verdes y las arboledas de aquella época, entre las cuales hay dos palmeras centenarias y un tilo que parece datar de entonces, frondoso y de gran tamaño”, añade el experto.
Además, la vegetación ha sido renovada y ahora incluye fresnos, jacarandás, robles del pantano, liquidámbar y otros árboles. La incorporación de la piscina trajo consigo un nuevo elemento de vegetación con hojas grandes, propias de los jardines tropicales.









