La reelección de Milei se ha convertido en un asunto crucial. El candidato sostiene que no modificará su política fiscal ni monetaria para facilitar su nueva contienda electoral. Sin embargo, fue más allá al afirmar: “Si no ganamos es porque como sociedad estamos decidiendo suicidarnos”. Esta declaración resulta particularmente complicada, sobre todo considerando que uno de los problemas más acuciantes de Argentina son los suicidios, que son la principal causa de fallecimiento entre los jóvenes. Podría refutarse que eso es lo que hizo una parte de la clase trabajadora al votar por él, o por cualquiera que respresente al neoliberalismo, identificado como el aspecto más extremo e inhumano del capitalismo. La expresión común “se dio un tiro en el pie” se usa para evitar ser dramáticos. Sin embargo, dado que Milei aborda el tema en esos términos, se podría decir que votar por alguien como él es balearse en un rincón. Para él, no considerar a Milei, su servilismo hacia los poderosos, su postura de sumisión hacia un modelo extraño, y su estilo grosero son considerados como una forma de suicidio colectivo. Esto trasciende la defensa de un programa económico y se presenta como la única alternativa posible. Según sus palabras, la victoria de Milei significaría la supervivencia de la sociedad, y su derrota, la elección de la muerte por parte de la misma. En un contexto democrático, esta declaración se calificaría de otra manera: se denomina alternancia, no suicidio. Este planteo se vuelve aún más preocupante al contrastarlo con las estadísticas recientes. Durante 2025, se registraron 5.209 suicidios, una cifra que muchas veces no se denuncia como tal, ya que genera un profundo dolor en las familias afectadas. Sin embargo, de manera oficial se han documentado 5.209 suicidios en 2025, lo que representa un incremento de más del 20 % respecto al año anterior, suma de 960 casos adicionales. La tasa se ha disparado a 11,8 por cada 100.000 habitantes, marcando el registro más alto en la serie que analiza el Observatorio de Política Criminal con datos oficiales. Hoy la estadística indica que diariamente se quitarán la vida 15 personas, según Milei. Trágicamente, la situación podría ser aún más grave si los números de 2025 continúan en esta senda de crisis social, que ya ha mostrado un aumento constante a lo largo de los primeros dos años de su gestión. Entre 2024 y 2025, se registró un incremento superior al 20 %. En contraste, el presupuesto destinado a salud en 2026 ha disminuido en términos reales un 20 %. Curiosamente, este mismo porcentaje se refleja en el financiamiento del Hospital Ramón Carrillo y un 17,6 % en el Hospital Bonaparte, las instituciones especializadas en salud mental. Esa reducción del presupuesto a estas áreas da desasosiego. Aunque el suicidio tiene múltiples causas y no se puede atribuir cada caso a una política económica, es irresponsable utilizarlo como metáfora en una campaña electoral, sugiriendo una dicotomía de “yo o la muerte”. Al convertir su posible derrota en un esquema de muerte para el país, no está presentando una propuesta viable; más bien, está intentando un chantaje político utilizando una tragedia que debería ser atendida con prioridad. La falta de atención a la salud mental y la reducción del presupuesto hacia los recursos que cuidan a la población son acciones que se pueden calificar de crimen, no de suicidio.








