La morosidad se mantiene como un tema central en la Argentina, dejando huellas visibles en quienes enfrentan dificultades para abonar sus deudas.
De acuerdo con un estudio realizado por la consultora Brain Network, el 80% de los encuestados reconoce que le resulta complicado llegar a fin de mes y que experimenta tensión financiera, siendo clasificados como “malabaristas” y “desbordados”. Un 34% de ellos asegura que no puede cubrir sus gastos, en un contexto donde la morosidad bancaria alcanza el 12,8 por ciento.
El informe titulado “Comportamiento de pago y estrés financiero en los sectores C2, C3 y D1”, se basa en 450 casos analizados en septiembre de 2026 en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires y sus alrededores. Este estudio segmentó a los participantes según su nivel de tensión financiera, sopesando su situación económica, las estrategias que utilizan para manejar sus pagos cuando los recursos son escasos y sus expectativas futuras.
Dentro de esta clasificación, los “Al día” representan el 22%, caracterizándose por una situación económica estable y un enfoque optimista, siendo mayormente jóvenes menores de 30 años. A su vez, los “Malabaristas” constituyen el 57%: mantienen un equilibrio frágil mediante ajustes constantes y están compuestos por trabajadores informales y personas mayores de 50 años. Finalmente, los “Desbordados” constituyen el 21% y se encuentran en una situación crítica, con ingresos inadecuados y retrasos frecuentes, abarcando a mujeres, jubilados y personas de 30 a 39 años.
Las entidades financieras se encuentran ante la necesidad de impedir que quienes ocupan una situación intermedia desciendan hacia la categoría de desbordados. La tarjeta de crédito se ha convertido en el recurso más utilizado para evitar caer en esta situación. Un 79% de los encuestados posee al menos una, y de aquellos que enfrentan problemas para pagar, el 40% la emplea para cubrir déficits de dinero. Entre las otras estrategias utilizadas se encuentran la reducción de gastos (31%), el préstamo de dinero a familiares o amigos (23%), la postergación de pagos (17%) y la adquisición de nuevos préstamos (16%).
Un ciclo de deuda recurrente se evidencia entre los “desbordados”: el 21% de quienes enfrentan dificultades ha tomado un nuevo crédito para saldar otro en los últimos tres meses.
El 43% de este grupo ha recibido cinco o más acciones de cobranza en periodos recientes. En cuanto a estas gestiones, se destaca que el 97% de los encuestados considera útil recibir un recordatorio amistoso, y el 91% apoya la idea de un periodo de gracia. Por el contrario, solo el 38% aprueba las prácticas más agresivas, como llamadas reiteradas y mensajes diarios, mientras que apenas el 19% acepta la amenaza legal en las etapas iniciales del atraso.
“El mercado no se encuentra en mora, sino que está haciendo malabares. La oportunidad para las entidades reside en ofrecer extensiones de plazos a los malabaristas antes de que se conviertan en desbordados, en lugar de intensificar una cobranza que ya muestra signos de desgaste”, afirmó Lionel Holzman, CCO y responsable de ofertas de valor de Brain Network.
En los últimos seis meses, las dificultades de pago afectaron al 60% de quienes tienen deudas bancarias y al 65% de quienes contratan servicios de billeteras virtuales. La distribución de prioridades al momento de abonar no es equitativa entre ambos tipos de deudas. Cuando hay escasez de recursos, el 72% opta por priorizar el pago al banco, mientras que solo el 18% elige la fintech. El estudio identifica esta desigualdad como el principal riesgo estructural que enfrentan las billeteras virtuales, especialmente entre trabajadores independientes.
En el segmento de personas con tensión financiera, un 69% muestra interés en una cuota más baja a cambio de una extensión de plazo, cifra que asciende al 72% entre quienes tienen atrasos.
A pesar de esto, el informe revela que el 45% de las personas morosas no recibió ninguna oferta de refinanciamiento, y el 59% de ellas no solicitó ayuda por su propia iniciativa. Un tercio de los usuarios manifiesta sentir que tanto bancos como fintech ofrecen poca flexibilidad o soluciones efectivas, una percepción que se acentúa entre los desbordados.
Mirando hacia el futuro, las perspectivas sobre la situación financiera se dividen. El 44% de los encuestados cree que podrá mejorar su capacidad de pago, el 36% considera que se mantendrá igual y el 20% anticipa un empeoramiento. El pesimismo se hace más fuerte entre los desbordados, con cerca del 30% de ellos proyectando un deterioro en su situación.
De acuerdo con un estudio realizado por la consultora Brain Network, el 80% de los encuestados reconoce que le resulta complicado llegar a fin de mes y que experimenta tensión financiera, siendo clasificados como “malabaristas” y “desbordados”. Un 34% de ellos asegura que no puede cubrir sus gastos, en un contexto donde la morosidad bancaria alcanza el 12,8 por ciento.
El informe titulado “Comportamiento de pago y estrés financiero en los sectores C2, C3 y D1”, se basa en 450 casos analizados en septiembre de 2026 en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires y sus alrededores. Este estudio segmentó a los participantes según su nivel de tensión financiera, sopesando su situación económica, las estrategias que utilizan para manejar sus pagos cuando los recursos son escasos y sus expectativas futuras.
Dentro de esta clasificación, los “Al día” representan el 22%, caracterizándose por una situación económica estable y un enfoque optimista, siendo mayormente jóvenes menores de 30 años. A su vez, los “Malabaristas” constituyen el 57%: mantienen un equilibrio frágil mediante ajustes constantes y están compuestos por trabajadores informales y personas mayores de 50 años. Finalmente, los “Desbordados” constituyen el 21% y se encuentran en una situación crítica, con ingresos inadecuados y retrasos frecuentes, abarcando a mujeres, jubilados y personas de 30 a 39 años.
Las entidades financieras se encuentran ante la necesidad de impedir que quienes ocupan una situación intermedia desciendan hacia la categoría de desbordados. La tarjeta de crédito se ha convertido en el recurso más utilizado para evitar caer en esta situación. Un 79% de los encuestados posee al menos una, y de aquellos que enfrentan problemas para pagar, el 40% la emplea para cubrir déficits de dinero. Entre las otras estrategias utilizadas se encuentran la reducción de gastos (31%), el préstamo de dinero a familiares o amigos (23%), la postergación de pagos (17%) y la adquisición de nuevos préstamos (16%).
Un ciclo de deuda recurrente se evidencia entre los “desbordados”: el 21% de quienes enfrentan dificultades ha tomado un nuevo crédito para saldar otro en los últimos tres meses.
El 43% de este grupo ha recibido cinco o más acciones de cobranza en periodos recientes. En cuanto a estas gestiones, se destaca que el 97% de los encuestados considera útil recibir un recordatorio amistoso, y el 91% apoya la idea de un periodo de gracia. Por el contrario, solo el 38% aprueba las prácticas más agresivas, como llamadas reiteradas y mensajes diarios, mientras que apenas el 19% acepta la amenaza legal en las etapas iniciales del atraso.
“El mercado no se encuentra en mora, sino que está haciendo malabares. La oportunidad para las entidades reside en ofrecer extensiones de plazos a los malabaristas antes de que se conviertan en desbordados, en lugar de intensificar una cobranza que ya muestra signos de desgaste”, afirmó Lionel Holzman, CCO y responsable de ofertas de valor de Brain Network.
En los últimos seis meses, las dificultades de pago afectaron al 60% de quienes tienen deudas bancarias y al 65% de quienes contratan servicios de billeteras virtuales. La distribución de prioridades al momento de abonar no es equitativa entre ambos tipos de deudas. Cuando hay escasez de recursos, el 72% opta por priorizar el pago al banco, mientras que solo el 18% elige la fintech. El estudio identifica esta desigualdad como el principal riesgo estructural que enfrentan las billeteras virtuales, especialmente entre trabajadores independientes.
En el segmento de personas con tensión financiera, un 69% muestra interés en una cuota más baja a cambio de una extensión de plazo, cifra que asciende al 72% entre quienes tienen atrasos.
A pesar de esto, el informe revela que el 45% de las personas morosas no recibió ninguna oferta de refinanciamiento, y el 59% de ellas no solicitó ayuda por su propia iniciativa. Un tercio de los usuarios manifiesta sentir que tanto bancos como fintech ofrecen poca flexibilidad o soluciones efectivas, una percepción que se acentúa entre los desbordados.
Mirando hacia el futuro, las perspectivas sobre la situación financiera se dividen. El 44% de los encuestados cree que podrá mejorar su capacidad de pago, el 36% considera que se mantendrá igual y el 20% anticipa un empeoramiento. El pesimismo se hace más fuerte entre los desbordados, con cerca del 30% de ellos proyectando un deterioro en su situación.









