En los últimos meses, varias compañías emblemáticas en Argentina han acaparado la atención debido a sus problemas financieros y la crisis que enfrentan en sus operaciones. Ante la imposibilidad de cumplir con sus obligaciones económicas, estas organizaciones han optado por solicitar el concurso preventivo, una herramienta que les permite reestructurar sus deudas y continuar funcionando.
El concurso preventivo es un procedimiento judicial regulado por la Ley de Concursos y Quiebras, accesible para individuos o empresas que atraviesan dificultades económicas severas. Este mecanismo facilita la negociación de deudas con los acreedores bajo la supervisión de la Justicia.
Entre las firmas que recientemente han llegado a esta situación se encuentran Musimundo, Rever Pass, Solo Empanadas y la productora láctea Verónica, entre otras, todas pertenecientes a diferentes sectores. Cada una ha enfrentado problemas de liquidez y una caída en sus ventas que las condujo a esta etapa crítica.
Algunas de estas empresas, como Musimundo, están transitando su segundo concurso preventivo. En julio, CARSA, una de las licenciatarias de la marca, solicitó este proceso para reorganizar su deuda y asegurar la continuidad de su actividad comercial. Su situación se ha deteriorado en el último año, afectada por la baja en el consumo de electrodomésticos, el incremento de la morosidad y la dificultad para mantener el capital de trabajo, lo que ha intensificado una crisis que ya la afecta desde hace varios años.
En 2018, Musimundo ya había atravesado un concurso en medio de una fuerte corrida cambiaria y altas tasas de interés, logrando cerrar el proceso tras un acuerdo con bancos y proveedores. Sin embargo, desde 2019, la compañía ha estado reestructurando sus deudas y reduciendo su operación para disminuir costos.
Por su parte, IGT33, empresa responsable de las marcas Rever Pass y Be Rebel, también requirió la intervención judicial en agosto, enfrentando una deuda que supera los 7000 millones de pesos. Esta firma, con más de cuatro décadas en el mercado argentino, alcanzó esta situación tras experimentar una caída del 24 por ciento en sus ventas durante el último año y cuenta con más de 100 empleados, 13 locales comerciales y una planta industrial en Ricardo Rojas, Tigre.
En el sector gastronómico, Solo Empanadas, una cadena que tuvo su apogeo en 2001, ahora enfrenta desafíos significativos. Tras crecer exponencialmente durante dos décadas, su modelo de producción centralizada y la expansión de franquicias comenzaron a redundar en problemas financieros. La empresa, controlada por Divaflo SRL, también gestiona otras marcas como Morita y Fábrica de Pizzas. Una importante inversión en una nueva planta, cuando se desaceleró el consumo y las condiciones financieras se endurecieron, contribuyó a su actual estado crítico.
Por otro lado, la láctea Verónica, que ha estado en crisis durante más de un año, solicitó su concurso preventivo el 20 de agosto. Propiedad de la familia Espiñeira, la compañía llega a esta etapa con sus tres plantas en Santa Fe prácticamente inactivas y una deuda que se ha incrementado en los últimos meses, alcanzando los 4745 millones de pesos en deudas bancarias y 11200 millones en cheques sin fondos.
Esta solicitud judicial llega pocos días después de que el sindicato de lecheros, Atilra, anunciara una “reactivación parcial y transitoria” de la planta de Suardi, mediante un contrato a fasón con otra empresa. La presentación judicial de Verónica marca un nuevo capítulo en una crisis que ha tenido varios intentos de resolución; en 2025, la firma mantuvo sus plantas detenidas durante meses antes de reanudar y luego detener nuevamente la producción, enfrentando también la falta de servicios básicos y recursos necesarios para operar.
El concurso preventivo es un procedimiento judicial regulado por la Ley de Concursos y Quiebras, accesible para individuos o empresas que atraviesan dificultades económicas severas. Este mecanismo facilita la negociación de deudas con los acreedores bajo la supervisión de la Justicia.
Entre las firmas que recientemente han llegado a esta situación se encuentran Musimundo, Rever Pass, Solo Empanadas y la productora láctea Verónica, entre otras, todas pertenecientes a diferentes sectores. Cada una ha enfrentado problemas de liquidez y una caída en sus ventas que las condujo a esta etapa crítica.
Algunas de estas empresas, como Musimundo, están transitando su segundo concurso preventivo. En julio, CARSA, una de las licenciatarias de la marca, solicitó este proceso para reorganizar su deuda y asegurar la continuidad de su actividad comercial. Su situación se ha deteriorado en el último año, afectada por la baja en el consumo de electrodomésticos, el incremento de la morosidad y la dificultad para mantener el capital de trabajo, lo que ha intensificado una crisis que ya la afecta desde hace varios años.
En 2018, Musimundo ya había atravesado un concurso en medio de una fuerte corrida cambiaria y altas tasas de interés, logrando cerrar el proceso tras un acuerdo con bancos y proveedores. Sin embargo, desde 2019, la compañía ha estado reestructurando sus deudas y reduciendo su operación para disminuir costos.
Por su parte, IGT33, empresa responsable de las marcas Rever Pass y Be Rebel, también requirió la intervención judicial en agosto, enfrentando una deuda que supera los 7000 millones de pesos. Esta firma, con más de cuatro décadas en el mercado argentino, alcanzó esta situación tras experimentar una caída del 24 por ciento en sus ventas durante el último año y cuenta con más de 100 empleados, 13 locales comerciales y una planta industrial en Ricardo Rojas, Tigre.
En el sector gastronómico, Solo Empanadas, una cadena que tuvo su apogeo en 2001, ahora enfrenta desafíos significativos. Tras crecer exponencialmente durante dos décadas, su modelo de producción centralizada y la expansión de franquicias comenzaron a redundar en problemas financieros. La empresa, controlada por Divaflo SRL, también gestiona otras marcas como Morita y Fábrica de Pizzas. Una importante inversión en una nueva planta, cuando se desaceleró el consumo y las condiciones financieras se endurecieron, contribuyó a su actual estado crítico.
Por otro lado, la láctea Verónica, que ha estado en crisis durante más de un año, solicitó su concurso preventivo el 20 de agosto. Propiedad de la familia Espiñeira, la compañía llega a esta etapa con sus tres plantas en Santa Fe prácticamente inactivas y una deuda que se ha incrementado en los últimos meses, alcanzando los 4745 millones de pesos en deudas bancarias y 11200 millones en cheques sin fondos.
Esta solicitud judicial llega pocos días después de que el sindicato de lecheros, Atilra, anunciara una “reactivación parcial y transitoria” de la planta de Suardi, mediante un contrato a fasón con otra empresa. La presentación judicial de Verónica marca un nuevo capítulo en una crisis que ha tenido varios intentos de resolución; en 2025, la firma mantuvo sus plantas detenidas durante meses antes de reanudar y luego detener nuevamente la producción, enfrentando también la falta de servicios básicos y recursos necesarios para operar.









