La senadora paraguaya Celeste Amarilla ha vuelto a pronunciarse después del intenso escándalo internacional generado por sus publicaciones contra Kylian Mbappé. A pesar de reconocer que sus expresiones fueron “un desatino”, afirmó no tener motivos para disculparse con el delantero francés. En una entrevista con medios locales, la legisladora sostuvo que ya cumplió con lo que consideraba necesario tras la controversia. “Mbappé no me pidió disculpas y tampoco tengo por qué dárselas. Yo ya escribí lo que tenía que escribir. Me retracté”, declaró. Amarilla explicó que sus palabras reflejan una educación y una época distintas a la actual. “Fue un desatino. Es un patrón que detesto, en realidad. Es lo aprendido por una persona de casi 62 años que vivió en aquella sociedad mundial donde se le pegaba a los gays, donde decir ‘negro de m…’ era lo más usual”, señaló. Asimismo, amplió su reflexión asegurando que está atravesando un proceso personal de transformación. “Yo vengo de esa generación tremenda, donde la divorciada era estigmatizada y se le decía ‘la divorciada’. Los hijos de una señora de bien no podían relacionarse con los hijos de la divorciada. Yo vengo de esa sociedad”, comentó. Además, añadió: “Yo me estoy deconstruyendo. Estoy construyéndome una nueva Celeste Amarilla capaz de convivir 60 años después. Ténganme paciencia. Yo estoy haciendo un esfuerzo”. Estas declaraciones surgen justo un día después de la amplia repercusión que tuvo su polémica con Mbappé. El inconveniente se inició tras la eliminación de Paraguay en el Mundial, cuando la senadora publicó un mensaje con insultos y expresiones discriminatorias hacia el capitán francés, aludiendo a sus raíces camerunesas. La publicación fue respondida por el mismo Mbappé, quien tildó a Amarilla de “mujer despreciable” y cuestionó el contenido racista de sus comentarios. Este intercambio trascendió rápidamente el ámbito deportivo, impactando en el ámbito político tanto en Paraguay como en Francia. La controversia llegó al punto de que el Gobierno paraguayo emitió un comunicado para distanciarse de las declaraciones de la legisladora y reafirmar su compromiso con los valores de igualdad, respeto y no discriminación, argumentando que los dichos de Amarilla no representaban la posición oficial del país.








