Esta semana, el Gobierno enfrentará un desafío significativo en su intento por mantener el valor del dólar por debajo de los $ 1.500. El foco estará en el “fixing” previsto para el miércoles, que determinará el tipo de cambio a utilizar para el pago de un bono del Tesoro de US$ 2.600 millones, marcando la referencia para saldar este vencimiento.
Este pago corresponde a una Lelink, que es un título de deuda del Tesoro vinculado al comportamiento del dólar oficial. El equipo a cargo de la gestión financiera vendió estos instrumentos a empresas e inversores buscando ofrecer una cobertura cambiaria; sin embargo, el vencimiento se ha tornado el más significativo del año, tras intentar el Tesoro extenderlo mediante un canje de bonos, del cual solo renovó un 34%.
El temor radica en que el “fixing” genere aún más tensión en torno al dólar. Aunque el vencimiento no se hará efectivo el miércoles, el tipo de cambio mayorista fijado ese día se utilizará como base para el pago a los tenedores de la letra. Si el dólar incrementa su precio en los días previos, el Tesoro se verá obligado a abonar mayores montos en pesos por el bono. Por esta razón, el Gobierno busca evitar un brusco aumento en esta semana crítica.
“Van a tratar de que el dólar no se les vaya mucho de $ 1.500. Si enfocan sus esfuerzos en la inflación, la cotización mayorista ha subido un 0,8% y se anticipa que en agosto se mantendrá por debajo del 2%. Permitir que el tipo de cambio se desplace en exceso podría jugar en contra, por lo que continuarán intentando sostenerlo mediante la venta de futuros y bonos dolarizados”, expresó un analista financiero.
Según un análisis de Delphos, los últimos “fixings” han afectado el mercado cambiario. El tipo de cambio se incrementó un 3% y superó los $ 1.400 en relación al Bopreal que vencía el 31 de mayo; también aumentó un 3,5% antes del vencimiento del 30 de junio de un bono dólar linked, y escaló un 1,5% antes del vencimiento de una Lelink el 31 de julio, que implicó un pago de US$ 2.247 millones, moderando su aumento con posterioridad.
“La dinámica reciente anticipa una presión adicional sobre el dólar conforme se aproxima la fecha de ‘fixing’, ya que los tenedores de deuda buscan refugio en otros instrumentos. Esto se complica con la necesidad de la provincia de Buenos Aires de acceder al mercado de cambios para cumplir con sus pagos”, señalaron desde una sociedad de bolsa.
El referente del mercado recuerda aún el episodio del 31 de julio, cuando el Tesoro debió vender dólares. “En ese ‘fixing’, el Banco Central no realizó compras de dólares e intervino en el mercado secundario de bonos dolarizados, al tiempo que el Tesoro vendió US$ 150 millones para mantener el valor spot por debajo de $ 1.500 (la primera intervención desde octubre)”, informaron.
La siguiente fecha decisiva será el lunes 31, cuando se realice el pago efectivo del vencimiento, momento en que se transferirán pesos a los tenedores del título por un monto equivalente a los US$ 2.600 millones. Esta inyección de pesos será considerable y recaerá sobre las decisiones de los inversores: si optan por adquirir otro bono o si eligen dolarizarse.
El “fixing” se desarrollará en un contexto delicado: el Banco Central ha ejecutado escasas compras en agosto, registrando el ritmo más bajo del año; el riesgo país se sitúa cerca de 500 puntos, y las tasas de interés a corto plazo han aumentado. Además, la baja adhesión al reciente canje podría indicar que la demanda por coberturas prefiere la dolarización en lugar de la adquisición de títulos en pesos atados al dólar.
En el ámbito financiero, se nota un incremento en la demanda de coberturas desde mediados de abril, asociado a las compras del Banco Central, lo que resalta la falta de interés genuino en pesos y sugiere que una eventual recuperación de la liquidez podría intensificar la presión cambiaria.
Desde inicios de año, ha habido un cambio en las coberturas: la proporción pasó de 40% en futuros de dólar y 60% en bonos dolarizados, a 20% y 80% respectivamente, según Delphos. En este marco, un referente político manifestó recientemente que cuentan con los recursos necesarios para responder ante presiones, mencionando una posición en futuros de hasta US$ 15.000 millones.
Mientras tanto, se informa que el Banco Central habría intervenido la semana pasada para reducir las tasas intradiarias, que habían alcanzado el 28% anual. Posteriormente, el jueves, éstas comenzaron a ceder y el viernes finalizaron en un 23%, resultado de una operación de mercado abierto que permitió liberar pesos, aunque esto provocó un aumento en las presiones sobre el dólar.
“La intervención del Banco Central para inyectar liquidez en el sistema cambia el escenario, sugiriendo tasas más bajas y estables. Sin embargo, su efecto colateral es un incremento de la presión en el mercado cambiario. Actualmente, la cotización está rompiendo la barrera de $ 1.500, marcando un valor de $ 1.506”, advirtió un analista el lunes.
Este pago corresponde a una Lelink, que es un título de deuda del Tesoro vinculado al comportamiento del dólar oficial. El equipo a cargo de la gestión financiera vendió estos instrumentos a empresas e inversores buscando ofrecer una cobertura cambiaria; sin embargo, el vencimiento se ha tornado el más significativo del año, tras intentar el Tesoro extenderlo mediante un canje de bonos, del cual solo renovó un 34%.
El temor radica en que el “fixing” genere aún más tensión en torno al dólar. Aunque el vencimiento no se hará efectivo el miércoles, el tipo de cambio mayorista fijado ese día se utilizará como base para el pago a los tenedores de la letra. Si el dólar incrementa su precio en los días previos, el Tesoro se verá obligado a abonar mayores montos en pesos por el bono. Por esta razón, el Gobierno busca evitar un brusco aumento en esta semana crítica.
“Van a tratar de que el dólar no se les vaya mucho de $ 1.500. Si enfocan sus esfuerzos en la inflación, la cotización mayorista ha subido un 0,8% y se anticipa que en agosto se mantendrá por debajo del 2%. Permitir que el tipo de cambio se desplace en exceso podría jugar en contra, por lo que continuarán intentando sostenerlo mediante la venta de futuros y bonos dolarizados”, expresó un analista financiero.
Según un análisis de Delphos, los últimos “fixings” han afectado el mercado cambiario. El tipo de cambio se incrementó un 3% y superó los $ 1.400 en relación al Bopreal que vencía el 31 de mayo; también aumentó un 3,5% antes del vencimiento del 30 de junio de un bono dólar linked, y escaló un 1,5% antes del vencimiento de una Lelink el 31 de julio, que implicó un pago de US$ 2.247 millones, moderando su aumento con posterioridad.
“La dinámica reciente anticipa una presión adicional sobre el dólar conforme se aproxima la fecha de ‘fixing’, ya que los tenedores de deuda buscan refugio en otros instrumentos. Esto se complica con la necesidad de la provincia de Buenos Aires de acceder al mercado de cambios para cumplir con sus pagos”, señalaron desde una sociedad de bolsa.
El referente del mercado recuerda aún el episodio del 31 de julio, cuando el Tesoro debió vender dólares. “En ese ‘fixing’, el Banco Central no realizó compras de dólares e intervino en el mercado secundario de bonos dolarizados, al tiempo que el Tesoro vendió US$ 150 millones para mantener el valor spot por debajo de $ 1.500 (la primera intervención desde octubre)”, informaron.
La siguiente fecha decisiva será el lunes 31, cuando se realice el pago efectivo del vencimiento, momento en que se transferirán pesos a los tenedores del título por un monto equivalente a los US$ 2.600 millones. Esta inyección de pesos será considerable y recaerá sobre las decisiones de los inversores: si optan por adquirir otro bono o si eligen dolarizarse.
El “fixing” se desarrollará en un contexto delicado: el Banco Central ha ejecutado escasas compras en agosto, registrando el ritmo más bajo del año; el riesgo país se sitúa cerca de 500 puntos, y las tasas de interés a corto plazo han aumentado. Además, la baja adhesión al reciente canje podría indicar que la demanda por coberturas prefiere la dolarización en lugar de la adquisición de títulos en pesos atados al dólar.
En el ámbito financiero, se nota un incremento en la demanda de coberturas desde mediados de abril, asociado a las compras del Banco Central, lo que resalta la falta de interés genuino en pesos y sugiere que una eventual recuperación de la liquidez podría intensificar la presión cambiaria.
Desde inicios de año, ha habido un cambio en las coberturas: la proporción pasó de 40% en futuros de dólar y 60% en bonos dolarizados, a 20% y 80% respectivamente, según Delphos. En este marco, un referente político manifestó recientemente que cuentan con los recursos necesarios para responder ante presiones, mencionando una posición en futuros de hasta US$ 15.000 millones.
Mientras tanto, se informa que el Banco Central habría intervenido la semana pasada para reducir las tasas intradiarias, que habían alcanzado el 28% anual. Posteriormente, el jueves, éstas comenzaron a ceder y el viernes finalizaron en un 23%, resultado de una operación de mercado abierto que permitió liberar pesos, aunque esto provocó un aumento en las presiones sobre el dólar.
“La intervención del Banco Central para inyectar liquidez en el sistema cambia el escenario, sugiriendo tasas más bajas y estables. Sin embargo, su efecto colateral es un incremento de la presión en el mercado cambiario. Actualmente, la cotización está rompiendo la barrera de $ 1.500, marcando un valor de $ 1.506”, advirtió un analista el lunes.









