– Un proceso de adaptación
El sector automotriz en Argentina está experimentando una transformación notable, caracterizada por la llegada de nuevas marcas, un incremento en la disponibilidad de vehículos electrificados y cambios en las preferencias de compra. Las empresas del sector, tanto las tradicionales como las nuevas, están ajustando sus estrategias para atraer a un consumidor más informado.
Renault ha optado por una renovación completa de su marca, enfocándose en el desarrollo de productos fabricados localmente. “Estamos atravesando una contundente transformación de la marca que va más allá de cambiar toda la gama de productos: es un cambio de posicionamiento, es elevar los estándares de la marca en términos de diseño y calidad”, indicó Valentina Solari, directora comercial de la compañía en el país.
La ejecutiva destacó a Niagara, la pick-up compacta que la empresa producirá en Córdoba, como un hito clave en esta estrategia. Con una inversión superior a 400 millones de dólares, el proyecto contempla exportaciones a 19 países de América Latina. “Es la primera pick-up compacta fabricada en Argentina, así que eso es un punto muy fuerte que vamos a estar comunicando”, añadió Solari. El inicio de la comercialización está programado para noviembre, y se espera una versión híbrida para 2028.
Por su parte, BYD busca impulsar la adopción de la movilidad eléctrica y cambiar la forma en que los argentinos eligen un vehículo. “Queremos cambiar el paradigma del cliente tradicional argentino, que miraba el precio del vehículo y especulaba con un valor de reventa, a tener una decisión de compra más basada en el total cost of ownership”, explicó Christian Kimelman, country manager de la firma en Argentina.
Además, la compañía pretende destacarse por su dominio tecnológico. “Dominamos la tecnología. Tenemos la batería y, de hecho, nacemos de la batería, con lo cual es un gran diferencial”, afirmó Kimelman.
Por su parte, Toyota observa un mercado que aún debe recuperar su capacidad de compra y el acceso al crédito. Andrés Massuh, director comercial de la marca en el país, estimó que 2026 cerrará cerca de 550.000 unidades y proyectó un total de entre 600.000 y 610.000 unidades para 2027. “En una situación normalizada, definitivamente, la financiación tiene que ser el motor número uno del movimiento de vehículos”, sostuvo.
Asimismo, la marca mantiene una estrategia diversificada en cuanto a tecnologías y sostiene que la transición será gradual: “Es un proceso de conocimiento de la tecnología, de infraestructura, de cómo se adapta también la red y cómo se adapta Argentina. Es un proceso que va camino a eso, definitivamente, pero no inmediato.”
El sector automotriz en Argentina está experimentando una transformación notable, caracterizada por la llegada de nuevas marcas, un incremento en la disponibilidad de vehículos electrificados y cambios en las preferencias de compra. Las empresas del sector, tanto las tradicionales como las nuevas, están ajustando sus estrategias para atraer a un consumidor más informado.
Renault ha optado por una renovación completa de su marca, enfocándose en el desarrollo de productos fabricados localmente. “Estamos atravesando una contundente transformación de la marca que va más allá de cambiar toda la gama de productos: es un cambio de posicionamiento, es elevar los estándares de la marca en términos de diseño y calidad”, indicó Valentina Solari, directora comercial de la compañía en el país.
La ejecutiva destacó a Niagara, la pick-up compacta que la empresa producirá en Córdoba, como un hito clave en esta estrategia. Con una inversión superior a 400 millones de dólares, el proyecto contempla exportaciones a 19 países de América Latina. “Es la primera pick-up compacta fabricada en Argentina, así que eso es un punto muy fuerte que vamos a estar comunicando”, añadió Solari. El inicio de la comercialización está programado para noviembre, y se espera una versión híbrida para 2028.
Por su parte, BYD busca impulsar la adopción de la movilidad eléctrica y cambiar la forma en que los argentinos eligen un vehículo. “Queremos cambiar el paradigma del cliente tradicional argentino, que miraba el precio del vehículo y especulaba con un valor de reventa, a tener una decisión de compra más basada en el total cost of ownership”, explicó Christian Kimelman, country manager de la firma en Argentina.
Además, la compañía pretende destacarse por su dominio tecnológico. “Dominamos la tecnología. Tenemos la batería y, de hecho, nacemos de la batería, con lo cual es un gran diferencial”, afirmó Kimelman.
Por su parte, Toyota observa un mercado que aún debe recuperar su capacidad de compra y el acceso al crédito. Andrés Massuh, director comercial de la marca en el país, estimó que 2026 cerrará cerca de 550.000 unidades y proyectó un total de entre 600.000 y 610.000 unidades para 2027. “En una situación normalizada, definitivamente, la financiación tiene que ser el motor número uno del movimiento de vehículos”, sostuvo.
Asimismo, la marca mantiene una estrategia diversificada en cuanto a tecnologías y sostiene que la transición será gradual: “Es un proceso de conocimiento de la tecnología, de infraestructura, de cómo se adapta también la red y cómo se adapta Argentina. Es un proceso que va camino a eso, definitivamente, pero no inmediato.”









