La habitual calma del barrio Las Flores en Rosario fue interrumpida la noche del último domingo por un violento acontecimiento cerca del club Los Amigos, ubicado en la intersección de las calles Heliotropo y España.
La comunidad, que a diario acoge a cerca de 90 jóvenes en actividades deportivas y sociales, se vio alarmada por la irrupción de cuatro individuos que intentaron ingresar en la institución. La situación fue advertida por un vecino, quien rápidamente dio aviso a los demás. En respuesta, los delincuentes comenzaron a disparar.
Se confirmó que el joven que alertó sobre la presencia de los intrusos no resultó herido. Posteriormente, formalizó la denuncia ante la comisaría correspondiente, aunque su jornada laboral se vio afectada por el susto vivido.
Jessica, vicepresidenta del club, relató que la rápida reacción de los vecinos, atentos a actividades sospechosas en el lugar, fue crucial para dar la voz de alarma. La encargada del club, al escuchar los disparos y los ladridos de los perros, salió a investigar, pero para entonces los intrusos ya habían escapado.
Las cámaras de seguridad del club, que en ocasiones anteriores han colaborado en la prevención de robos y actos vandálicos, no lograron captar con claridad lo sucedido esa noche. Sin embargo, serán revisadas por la Policía con el fin de identificar a los responsables.
Jessica recordó que el club ya había sido objeto de robos previamente, aunque la instalación de sistemas de videovigilancia ha contribuido a disminuir estos incidentes.
En un hecho similar ocurrido a finales de abril, un club de barrio en Berisso, Buenos Aires, fue víctima de dos robos en un periodo de menos de dos semanas. Los integrantes del club manifestaron su frustración por tener que reponer los elementos sustraídos, pidiendo una inmediata detención de estos actos vandálicos.
El Club Universitario, situado entre las calles 60 y 126, experimentó su último robo en la madrugada, cuando se detectó a un joven ingresando al predio para destrozar la instalación eléctrica. A través de una publicación en su cuenta de Facebook, el club expresó su indignación: “En un lapso de 15 días sufrimos 3 robos”. Las imágenes del sospechoso fueron captadas por una de las cámaras de seguridad del área.
Además, el medio local 0221 reportó que el 13 de abril se había sustraído una bomba de riego del club, vital para mantener las canchas en condiciones. Los directivos expresaron su descontento y solicitaron difusión para frenar tales conductas, subrayando que “el Uni es un club de barrio, donde todo se hace a pulmón y a completa voluntad,” y añadieron: “Las cosas nos costaron y constantemente perseveramos ante las adversidades.”
La comunidad, que a diario acoge a cerca de 90 jóvenes en actividades deportivas y sociales, se vio alarmada por la irrupción de cuatro individuos que intentaron ingresar en la institución. La situación fue advertida por un vecino, quien rápidamente dio aviso a los demás. En respuesta, los delincuentes comenzaron a disparar.
Se confirmó que el joven que alertó sobre la presencia de los intrusos no resultó herido. Posteriormente, formalizó la denuncia ante la comisaría correspondiente, aunque su jornada laboral se vio afectada por el susto vivido.
Jessica, vicepresidenta del club, relató que la rápida reacción de los vecinos, atentos a actividades sospechosas en el lugar, fue crucial para dar la voz de alarma. La encargada del club, al escuchar los disparos y los ladridos de los perros, salió a investigar, pero para entonces los intrusos ya habían escapado.
Las cámaras de seguridad del club, que en ocasiones anteriores han colaborado en la prevención de robos y actos vandálicos, no lograron captar con claridad lo sucedido esa noche. Sin embargo, serán revisadas por la Policía con el fin de identificar a los responsables.
Jessica recordó que el club ya había sido objeto de robos previamente, aunque la instalación de sistemas de videovigilancia ha contribuido a disminuir estos incidentes.
En un hecho similar ocurrido a finales de abril, un club de barrio en Berisso, Buenos Aires, fue víctima de dos robos en un periodo de menos de dos semanas. Los integrantes del club manifestaron su frustración por tener que reponer los elementos sustraídos, pidiendo una inmediata detención de estos actos vandálicos.
El Club Universitario, situado entre las calles 60 y 126, experimentó su último robo en la madrugada, cuando se detectó a un joven ingresando al predio para destrozar la instalación eléctrica. A través de una publicación en su cuenta de Facebook, el club expresó su indignación: “En un lapso de 15 días sufrimos 3 robos”. Las imágenes del sospechoso fueron captadas por una de las cámaras de seguridad del área.
Además, el medio local 0221 reportó que el 13 de abril se había sustraído una bomba de riego del club, vital para mantener las canchas en condiciones. Los directivos expresaron su descontento y solicitaron difusión para frenar tales conductas, subrayando que “el Uni es un club de barrio, donde todo se hace a pulmón y a completa voluntad,” y añadieron: “Las cosas nos costaron y constantemente perseveramos ante las adversidades.”









