El duelo entre Boca y Racing se presenta como un encuentro de alta tensión, siendo considerado una final anticipada en el marco de los cuartos de final de la Copa Argentina. El partido se lleva a cabo en el Gigante de Arroyito y, antes de su inicio, se registraron incidentes entre la policía y los hinchas, con los seguidores de la Academia dentro del estadio y los de Boca en el acceso a la popular.
Debido a la histórica rivalidad y a la relevancia de este enfrentamiento, se estableció un operativo de máxima seguridad, con 580 efectivos destinados a controlar el acceso y evitar confrontaciones. Boca recibió 20.000 localidades, distribuidas en la popular Sur, la platea del río y parte de la platea Cordiviola. Por su parte, Racing tuvo a disposición 15.000 entradas para la popular Norte y el resto de la Cordiviola, con las adecuadas medidas de seguridad intermedias.
El despliegue policial comenzó a las 11 con cortes de tránsito en los alrededores del estadio, y las puertas del Gigante se abrieron a las 15. Los aficionados de Boca ingresaron por avenida Avellaneda, mientras que los de Racing lo hicieron por Parque Alem.
Se registraron inconvenientes en los accesos, se produjeron algunas corridas y enfrentamientos menores, aunque sin consecuencias graves. Sin embargo, la situación se tornó más crítica minutos antes del inicio del evento, cuando los hinchas de Racing colapsaron la popular, impidiendo el ingreso de quienes quedaron fuera. Ante la falta de respuesta de la policía para extender el cordón en la zona de Boca, decidieron correr las vallas, lo que llevó a un enfrentamiento con los agentes de seguridad. En medio de la tensión, se dispararon balas al suelo para contener el avance de los hinchas. Posteriormente, tras dilatadas negociaciones, los oficiales accedieron a permitir el ingreso de quienes aún esperaban.
Los hinchas de Boca también enfrentaron dificultades; en el acceso a la popular Sur, varios fueron retenidos y reprimidos con gas pimienta, con algunos relatos de golpes por parte de la policía.
El ambiente en las tribunas estuvo muy caliente, con cánticos de ambas hinchadas desde una hora antes del inicio del partido. Entre las consignas, los de Racing exigieron: “Prendé el parlante”, mientras que la respuesta de los de Boca fue: “Llená la cancha”. La provocación siguió con: “Llená dos canchas/la p… que lo parió”.
Debido a la histórica rivalidad y a la relevancia de este enfrentamiento, se estableció un operativo de máxima seguridad, con 580 efectivos destinados a controlar el acceso y evitar confrontaciones. Boca recibió 20.000 localidades, distribuidas en la popular Sur, la platea del río y parte de la platea Cordiviola. Por su parte, Racing tuvo a disposición 15.000 entradas para la popular Norte y el resto de la Cordiviola, con las adecuadas medidas de seguridad intermedias.
El despliegue policial comenzó a las 11 con cortes de tránsito en los alrededores del estadio, y las puertas del Gigante se abrieron a las 15. Los aficionados de Boca ingresaron por avenida Avellaneda, mientras que los de Racing lo hicieron por Parque Alem.
Se registraron inconvenientes en los accesos, se produjeron algunas corridas y enfrentamientos menores, aunque sin consecuencias graves. Sin embargo, la situación se tornó más crítica minutos antes del inicio del evento, cuando los hinchas de Racing colapsaron la popular, impidiendo el ingreso de quienes quedaron fuera. Ante la falta de respuesta de la policía para extender el cordón en la zona de Boca, decidieron correr las vallas, lo que llevó a un enfrentamiento con los agentes de seguridad. En medio de la tensión, se dispararon balas al suelo para contener el avance de los hinchas. Posteriormente, tras dilatadas negociaciones, los oficiales accedieron a permitir el ingreso de quienes aún esperaban.
Los hinchas de Boca también enfrentaron dificultades; en el acceso a la popular Sur, varios fueron retenidos y reprimidos con gas pimienta, con algunos relatos de golpes por parte de la policía.
El ambiente en las tribunas estuvo muy caliente, con cánticos de ambas hinchadas desde una hora antes del inicio del partido. Entre las consignas, los de Racing exigieron: “Prendé el parlante”, mientras que la respuesta de los de Boca fue: “Llená la cancha”. La provocación siguió con: “Llená dos canchas/la p… que lo parió”.









