El mercado laboral experimentó una expansión en la cantidad de ocupados durante el primer trimestre, aunque se evidenció un notable deterioro en la calidad de las nuevas oportunidades laborales. Este crecimiento estuvo casi exclusivamente impulsado por la creación de trabajos informales, mientras que el empleo formal sufrió una contracción interanual.
Según un informe elaborado por Politikon Chaco a partir de datos del Indec, durante el primer trimestre de 2026, la cantidad de personas ocupadas creció un 1,6% en comparación con el mismo período del año anterior, lo que se traduce en la incorporación de 212.827 nuevos trabajadores. Este aumento se explicó en gran parte por el cuentapropismo, que representó 144.894 nuevos empleos (+4,6% interanual).
Por otro lado, el empleo asalariado aportó 35.705 puestos adicionales (+0,4% interanual) y la categoría de empleadores experimentó un incremento de 44.913 personas (+10%). Sin embargo, se observó una disminución de 12.685 trabajadores familiares sin remuneración (-23,1%) en el mismo lapso.
“El crecimiento del empleo presenta un claro sesgo hacia modalidades no asalariadas. Aproximadamente siete de cada diez nuevos ocupados pertenecen al cuentapropismo, mientras que el empleo asalariado ha mostrado un crecimiento casi estancado. En otras palabras, el mercado laboral sigue generando ocupación principalmente a través de estrategias de autoempleo”, destacó Politikon Chaco.
Sin embargo, la creciente participación del trabajo por cuenta propia no es el único indicador de la fragilidad del mercado laboral. También se observa un fenómeno más amplio: el aumento sostenido de la informalidad.
Durante el primer trimestre de 2026, la tasa de informalidad laboral ascendió al 44,2%, consolidando la tendencia creciente de los últimos años. Esta cifra superó en 2,2 puntos porcentuales la registrada en el mismo período de 2025 (42%) y en 3,4 puntos la correspondiente al primer trimestre de 2024 (40,8%).
En este contexto, el aumento del empleo se debió exclusivamente a la creación de trabajos informales. Mientras que el empleo formal experimentó una reducción de 156.786 puestos en comparación con el primer trimestre de 2025 (-2% interanual), el empleo informal sumó 379.708 nuevos trabajadores (+6,8% interanual).
La caída del empleo formal se atribuye tanto a la disminución de los asalariados registrados (-133.184; -2,2%) como de los trabajadores por cuenta propia formales (-58.049; -4,9%). En contraste, el crecimiento del empleo informal se sustentó en la inclusión de 168.889 asalariados no registrados (+4,8%) y, principalmente, del aumento de cuentapropistas informales, que sumaron 214.468 nuevos trabajadores (+11,2%).
“Este comportamiento evidencia que el crecimiento del empleo observado en el período no estuvo acompañado por una mejora en su calidad. Por el contrario, el mercado laboral no solo generó ocupaciones mayormente vinculadas al autoempleo, sino que lo hizo bajo condiciones de informalidad”, remarcó el informe.
“De esta forma, la creación neta de puestos de trabajo se produce en un contexto de destrucción de empleo formal, lo que deteriora la composición del mercado laboral y aumenta la proporción de trabajadores sin acceso a derechos laborales, cobertura previsional ni mecanismos de protección social”, agregó.
El hecho de que la recuperación del mercado laboral dependa de estrategias de subsistencia en lugar de un proceso que genere empleo de calidad tiene implicaciones a largo plazo sobre la productividad, los ingresos y la sostenibilidad del sistema de protección social.
“El avance de la informalidad no se debe únicamente a la expansión del trabajo autónomo. También se explica por el crecimiento del empleo asalariado en modalidades no formales de contratación. Esto refleja las dificultades que enfrenta el sector privado para incorporar trabajadores registrados en un entorno de escaso dinamismo económico”, señaló Politikon.
La informalidad laboral presenta una notable heterogeneidad a nivel nacional. Once aglomerados urbanos reportan tasas de informalidad superiores al 50% del total de empleos. El mayor porcentaje se registra en el Gran San Juan, con un 60,9%, seguido por Gran Tucumán-Tafí Viejo (56,2%) y Santiago del Estero-La Banda (55,1%).
También superan el umbral de 50% Jujuy-Palpalá (54,7%), Formosa (53,8%), Posadas (53,4%), Concordia (52,9%), Gran Mendoza (52,3%), Gran Resistencia (52,3%), Corrientes (51,9%) y Gran Salta (51,0%).
En un segundo grupo, diecisiete aglomerados presentan niveles de informalidad laboral de entre 30% y 49%. Dentro de este segmento, Gran Córdoba muestra la mayor tasa, con un 48,5%, mientras que Bahía Blanca-Cerri exhibe la menor, con un 30,0%.
Finalmente, solo cuatro aglomerados muestran niveles de informalidad inferiores al 30%: Neuquén-Plottier (26,4%), Ciudad Autónoma de Buenos Aires (26,0%), Río Gallegos (24,4%) y Ushuaia-Río Grande (17,9%), este último con la tasa más baja del país.
Según un informe elaborado por Politikon Chaco a partir de datos del Indec, durante el primer trimestre de 2026, la cantidad de personas ocupadas creció un 1,6% en comparación con el mismo período del año anterior, lo que se traduce en la incorporación de 212.827 nuevos trabajadores. Este aumento se explicó en gran parte por el cuentapropismo, que representó 144.894 nuevos empleos (+4,6% interanual).
Por otro lado, el empleo asalariado aportó 35.705 puestos adicionales (+0,4% interanual) y la categoría de empleadores experimentó un incremento de 44.913 personas (+10%). Sin embargo, se observó una disminución de 12.685 trabajadores familiares sin remuneración (-23,1%) en el mismo lapso.
“El crecimiento del empleo presenta un claro sesgo hacia modalidades no asalariadas. Aproximadamente siete de cada diez nuevos ocupados pertenecen al cuentapropismo, mientras que el empleo asalariado ha mostrado un crecimiento casi estancado. En otras palabras, el mercado laboral sigue generando ocupación principalmente a través de estrategias de autoempleo”, destacó Politikon Chaco.
Sin embargo, la creciente participación del trabajo por cuenta propia no es el único indicador de la fragilidad del mercado laboral. También se observa un fenómeno más amplio: el aumento sostenido de la informalidad.
Durante el primer trimestre de 2026, la tasa de informalidad laboral ascendió al 44,2%, consolidando la tendencia creciente de los últimos años. Esta cifra superó en 2,2 puntos porcentuales la registrada en el mismo período de 2025 (42%) y en 3,4 puntos la correspondiente al primer trimestre de 2024 (40,8%).
En este contexto, el aumento del empleo se debió exclusivamente a la creación de trabajos informales. Mientras que el empleo formal experimentó una reducción de 156.786 puestos en comparación con el primer trimestre de 2025 (-2% interanual), el empleo informal sumó 379.708 nuevos trabajadores (+6,8% interanual).
La caída del empleo formal se atribuye tanto a la disminución de los asalariados registrados (-133.184; -2,2%) como de los trabajadores por cuenta propia formales (-58.049; -4,9%). En contraste, el crecimiento del empleo informal se sustentó en la inclusión de 168.889 asalariados no registrados (+4,8%) y, principalmente, del aumento de cuentapropistas informales, que sumaron 214.468 nuevos trabajadores (+11,2%).
“Este comportamiento evidencia que el crecimiento del empleo observado en el período no estuvo acompañado por una mejora en su calidad. Por el contrario, el mercado laboral no solo generó ocupaciones mayormente vinculadas al autoempleo, sino que lo hizo bajo condiciones de informalidad”, remarcó el informe.
“De esta forma, la creación neta de puestos de trabajo se produce en un contexto de destrucción de empleo formal, lo que deteriora la composición del mercado laboral y aumenta la proporción de trabajadores sin acceso a derechos laborales, cobertura previsional ni mecanismos de protección social”, agregó.
El hecho de que la recuperación del mercado laboral dependa de estrategias de subsistencia en lugar de un proceso que genere empleo de calidad tiene implicaciones a largo plazo sobre la productividad, los ingresos y la sostenibilidad del sistema de protección social.
“El avance de la informalidad no se debe únicamente a la expansión del trabajo autónomo. También se explica por el crecimiento del empleo asalariado en modalidades no formales de contratación. Esto refleja las dificultades que enfrenta el sector privado para incorporar trabajadores registrados en un entorno de escaso dinamismo económico”, señaló Politikon.
La informalidad laboral presenta una notable heterogeneidad a nivel nacional. Once aglomerados urbanos reportan tasas de informalidad superiores al 50% del total de empleos. El mayor porcentaje se registra en el Gran San Juan, con un 60,9%, seguido por Gran Tucumán-Tafí Viejo (56,2%) y Santiago del Estero-La Banda (55,1%).
También superan el umbral de 50% Jujuy-Palpalá (54,7%), Formosa (53,8%), Posadas (53,4%), Concordia (52,9%), Gran Mendoza (52,3%), Gran Resistencia (52,3%), Corrientes (51,9%) y Gran Salta (51,0%).
En un segundo grupo, diecisiete aglomerados presentan niveles de informalidad laboral de entre 30% y 49%. Dentro de este segmento, Gran Córdoba muestra la mayor tasa, con un 48,5%, mientras que Bahía Blanca-Cerri exhibe la menor, con un 30,0%.
Finalmente, solo cuatro aglomerados muestran niveles de informalidad inferiores al 30%: Neuquén-Plottier (26,4%), Ciudad Autónoma de Buenos Aires (26,0%), Río Gallegos (24,4%) y Ushuaia-Río Grande (17,9%), este último con la tasa más baja del país.









