En los entrenamientos, las miradas de los fanáticos y periodistas a menudo se desvían de figuras como Lionel Messi y Nicolás Tagliafico para centrarse en Emiliano Martínez, quien, a pesar de una fractura en el anular de la mano derecha, se lanza al suelo y se levanta con renovada energía. Esta lesión, que en otras circunstancias podría haber comprometido su participación en el Mundial, no ha mermado su determinación. Desde un inicio, Martínez ha estado enfocado en estar en condiciones óptimas para el debut, asistido de cerca por el personal médico, y afirma con firmeza que quiere ocupar su lugar en el arco.
La motivación que siente va más allá del compromiso innato de cualquier jugador con la selección argentina. A pesar de haber sido aclamado como un héroe durante el Mundial de Qatar, gracias a su atajada crucial ante Francia y su actuación en los penales, Martínez es bastante autocrítico con su propio desempeño. Reconoce que nunca se sintió completamente satisfecho y desea demostrar que aún puede alcanzar un nivel superior. “Yo en el arco no sentí que estuve al 100%, como sí me pasa en mi club o normalmente en la selección. Me metieron ocho goles; quiero reducirlo a cinco o cuatro, como máximo, y ahí vamos a tener más chances de ganarlo otra vez. Con mi entrenador de arqueros somos muy fríos para analizar y los dos coincidimos en que no hice mi mejor Mundial”, expresó en una ocasión.
Un hito alentador llegó el jueves cuando, por primera vez desde su lesión, Martínez se entrenó usando guantes. Se presentó rápidamente en el campo, como si se preparara para un partido oficial, y comenzó con una rutina diseñada para fortalecer su mano afectada. Al caer hacia la izquierda, los entrenadores le lanzaban una pelota profesional, mientras que al caer hacia el otro lado utilizaban una más pequeña o lo hacían rodar sobre el césped. Aunque aún utiliza un apósito protector en el dedo anular y mostró ciertas señales de dolor, no presentó limitaciones significativas en sus movimientos.
A pesar de que su actuación en el Mundial fue recordada por su atajada ante Randal Kolo Muani y su desempeño en los penales, Martínez nunca ha dejado de reflexionar sobre sus errores. Su mente sigue volviendo a dos goles de Wout Weghorst en los cuartos de final contra Países Bajos. En el primer gol, siente que pudo haber ajustado mejor su posición, y sigue atormentado por el remate que permitió el segundo. También cree que pudo haber manejado mejor algunas situaciones en la final, como el empate de Kylian Mbappé o en el penal del 3-3.
Durante su trayectoria en la selección, Dibu ha disputado 59 partidos, recibiendo apenas 25 goles, lo que da un promedio de 0,42 por encuentro, y registrando 40 partidos con la valla invicta. Sergio Romero es el único que ha logrado mantener el arco sin goles en más ocasiones que él. Por ello, le dolió el gol que recibió de Mauritania en marzo, ya que fue el único que le marcaron en cuatro encuentros con la selección.
En Qatar, su desempeño fue distinto: terminó con ocho goles en siete partidos, lo que representa un promedio de 1,14 goles por encuentro, manteniendo solamente tres vallas invictas. Sin embargo, su contribución fue vital para el título, destacándose su atajada ante Garang Kuol en octavos de final y en la memorable tanda de penales de cuartos de final. A pesar de su significativa actuación, para Martínez, los goles recibidos siguen pesando más que sus paradas memorables.
Desde su llegada a Estados Unidos, Martínez ha completado solo un entrenamiento con el equipo. En los primeros días, trabajó de manera individual, adaptándose gradualmente y recuperando confianza a medida que su mano sanaba. Si bien no tendrá el ritmo ideal, nunca dudó de que podría estar disponible.
El cuerpo técnico decidió tenerle en cuenta debido a su historial con la selección y a una regla de la FIFA que permite el reemplazo de arqueros lesionados en cualquier momento del torneo. Mientras otros celebran la copa, él sigue reflexionando sobre sus fallos y se ha comprometido a regresar al campo con un nuevo enfoque. A sus 33 años, Dibu siente la necesidad de demostrar que aún puede superarse, y este Mundial se vislumbra como la oportunidad ideal para buscar una versión mejorada de sí mismo.
La motivación que siente va más allá del compromiso innato de cualquier jugador con la selección argentina. A pesar de haber sido aclamado como un héroe durante el Mundial de Qatar, gracias a su atajada crucial ante Francia y su actuación en los penales, Martínez es bastante autocrítico con su propio desempeño. Reconoce que nunca se sintió completamente satisfecho y desea demostrar que aún puede alcanzar un nivel superior. “Yo en el arco no sentí que estuve al 100%, como sí me pasa en mi club o normalmente en la selección. Me metieron ocho goles; quiero reducirlo a cinco o cuatro, como máximo, y ahí vamos a tener más chances de ganarlo otra vez. Con mi entrenador de arqueros somos muy fríos para analizar y los dos coincidimos en que no hice mi mejor Mundial”, expresó en una ocasión.
Un hito alentador llegó el jueves cuando, por primera vez desde su lesión, Martínez se entrenó usando guantes. Se presentó rápidamente en el campo, como si se preparara para un partido oficial, y comenzó con una rutina diseñada para fortalecer su mano afectada. Al caer hacia la izquierda, los entrenadores le lanzaban una pelota profesional, mientras que al caer hacia el otro lado utilizaban una más pequeña o lo hacían rodar sobre el césped. Aunque aún utiliza un apósito protector en el dedo anular y mostró ciertas señales de dolor, no presentó limitaciones significativas en sus movimientos.
A pesar de que su actuación en el Mundial fue recordada por su atajada ante Randal Kolo Muani y su desempeño en los penales, Martínez nunca ha dejado de reflexionar sobre sus errores. Su mente sigue volviendo a dos goles de Wout Weghorst en los cuartos de final contra Países Bajos. En el primer gol, siente que pudo haber ajustado mejor su posición, y sigue atormentado por el remate que permitió el segundo. También cree que pudo haber manejado mejor algunas situaciones en la final, como el empate de Kylian Mbappé o en el penal del 3-3.
Durante su trayectoria en la selección, Dibu ha disputado 59 partidos, recibiendo apenas 25 goles, lo que da un promedio de 0,42 por encuentro, y registrando 40 partidos con la valla invicta. Sergio Romero es el único que ha logrado mantener el arco sin goles en más ocasiones que él. Por ello, le dolió el gol que recibió de Mauritania en marzo, ya que fue el único que le marcaron en cuatro encuentros con la selección.
En Qatar, su desempeño fue distinto: terminó con ocho goles en siete partidos, lo que representa un promedio de 1,14 goles por encuentro, manteniendo solamente tres vallas invictas. Sin embargo, su contribución fue vital para el título, destacándose su atajada ante Garang Kuol en octavos de final y en la memorable tanda de penales de cuartos de final. A pesar de su significativa actuación, para Martínez, los goles recibidos siguen pesando más que sus paradas memorables.
Desde su llegada a Estados Unidos, Martínez ha completado solo un entrenamiento con el equipo. En los primeros días, trabajó de manera individual, adaptándose gradualmente y recuperando confianza a medida que su mano sanaba. Si bien no tendrá el ritmo ideal, nunca dudó de que podría estar disponible.
El cuerpo técnico decidió tenerle en cuenta debido a su historial con la selección y a una regla de la FIFA que permite el reemplazo de arqueros lesionados en cualquier momento del torneo. Mientras otros celebran la copa, él sigue reflexionando sobre sus fallos y se ha comprometido a regresar al campo con un nuevo enfoque. A sus 33 años, Dibu siente la necesidad de demostrar que aún puede superarse, y este Mundial se vislumbra como la oportunidad ideal para buscar una versión mejorada de sí mismo.





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