Los embargos sin previo aviso aplicados por Arca han sido considerados como el nuevo impulso para el cierre de empresas, según un referente del sector industrial. Este comentario se alinea con la crítica del Presidente sobre la actual situación económica, donde destacó: “Los prebendarios tienen que quebrar”.
Recientemente, se hizo viral un audio de dos propietarios de la textil Will Der, quienes, visiblemente emocionados, anunciaron el cierre de su fábrica en la provincia de Buenos Aires debido a la falta de pedidos. “Son 50 años tirados a la basura”, se escuchó en el registro. Este caso ilustra el cambio en la industria del vestido, donde la caída de la demanda y el incremento de la oferta importada han inducido una pérdida constante de empleo y reducción de operaciones.
Varios dueños de pequeñas y medianas empresas del sector han señalado que un nuevo elemento de crisis es el embargo de cuentas por parte de la Agencia de Recaudación y Control Aduanero. “Todos los días se presenta el cierre de una empresa y el detonante son los embargos de la AFIP”, expuso un empresario que aún se refiere al ente tributario por su antiguo nombre. “Se hace imposible pagar y te caés”, añadió.
Asimismo, un mayorista mencionó que en los últimos dos meses, tres de sus clientes enfrentaron situaciones similares, destacando que uno de ellos fue embargado por una deuda de un millón de pesos en intereses por el año 2023, sin previo aviso. “Te quedás sin bancos, sin chequera, no podés seguir operando, y al no poder mover ninguna cuenta te empuja al concurso de acreedores”, explicó.
Otro empresario del rubro argumentó: “Son embargos que pueden no parecer significativos, pero dado que todos están al borde, terminás por caer”. Además, se refirió a las declaraciones de un prominente político que instó al sector textil a competir “como hace Italia”, enfatizando que el costo del dólar, el aumento de tarifas y la baja demanda están afectando gravemente a las empresas.
Desde la Fundación Protejer, se destacó en su último informe sobre la actividad textil de mayo que el cierre de establecimientos y la pérdida de empleo se han acelerado en los últimos meses, en un contexto de baja demanda local y mayor oferta importada, lo que ha llevado a los niveles de uso de capacidad instalada a mínimos históricos. Históricamente, el mercado interno se abastecía en partes iguales por producción nacional (50%) e importaciones (50%), pero hoy las importaciones representan cerca del 70% del mercado, desplazando completamente a la producción local.
Al ser consultados sobre esta situación, los representantes de Arca no ofrecieron declaraciones antes del cierre de esta nota. La intervención del Estado como elemento clave en los cierres de empresas es un cambio significativo dentro del proceso de transformación productiva que el Presidente promueve, destacando la reducción de impuestos como bandera.
En su discurso, mencionó que “no sólo hay que mirar las empresas que cierran sino también las que abren, los recursos se reasignan”, defendiendo la agenda de desregulación impulsada por el ministro Federico Sturzenegger.
Esta polémica en torno a la situación productiva genera un intenso debate público, respaldado por datos macroeconómicos que evidencian un patrón de crecimiento alternado con retrocesos, donde algunos sectores experimentan un ascenso mientras que otros se estancan o crecen mínimamente, muy por debajo de los niveles anteriores al actual mandato.
El Gobierno atribuye este fenómeno a la falta de competitividad de empresas acostumbradas a recibir protecciones, conocidas como “cazar en el zoológico”. Sin embargo, economistas como el jefe del estudio de Milei sugieren que, aunque apoyan la apertura comercial, con la actual situación del dólar, “de cada 10 empresas que cierran, 5 son al cohete; hay que dar tiempo para la reconversión”.
Durante un discurso en el hotel Alvear, el Presidente instó a “ponerse los pantalones largos” y “terminar con la hipocresía”. Además, reiteró que “los empresarios prebendarios tienen que quebrar”, refiriéndose a empresas como Techint y Fate como ejemplos de un modelo que debe cambiar.
Un informe de Fundar indica que en mayo se registró el cierre de 2371 empresas en comparación con el mes anterior, acumulando así 30.633 empresas menos desde noviembre de 2023, lo que representa una disminución del 6%. Esta cifra marca la mayor caída para los primeros dos años y medio de un gobierno en las últimas dos décadas, sustentada por un monitoreo mensual de empresas que registra 16 meses consecutivos de caídas mensuales y 27 meses de retrocesos anuales.
Recientemente, se hizo viral un audio de dos propietarios de la textil Will Der, quienes, visiblemente emocionados, anunciaron el cierre de su fábrica en la provincia de Buenos Aires debido a la falta de pedidos. “Son 50 años tirados a la basura”, se escuchó en el registro. Este caso ilustra el cambio en la industria del vestido, donde la caída de la demanda y el incremento de la oferta importada han inducido una pérdida constante de empleo y reducción de operaciones.
Varios dueños de pequeñas y medianas empresas del sector han señalado que un nuevo elemento de crisis es el embargo de cuentas por parte de la Agencia de Recaudación y Control Aduanero. “Todos los días se presenta el cierre de una empresa y el detonante son los embargos de la AFIP”, expuso un empresario que aún se refiere al ente tributario por su antiguo nombre. “Se hace imposible pagar y te caés”, añadió.
Asimismo, un mayorista mencionó que en los últimos dos meses, tres de sus clientes enfrentaron situaciones similares, destacando que uno de ellos fue embargado por una deuda de un millón de pesos en intereses por el año 2023, sin previo aviso. “Te quedás sin bancos, sin chequera, no podés seguir operando, y al no poder mover ninguna cuenta te empuja al concurso de acreedores”, explicó.
Otro empresario del rubro argumentó: “Son embargos que pueden no parecer significativos, pero dado que todos están al borde, terminás por caer”. Además, se refirió a las declaraciones de un prominente político que instó al sector textil a competir “como hace Italia”, enfatizando que el costo del dólar, el aumento de tarifas y la baja demanda están afectando gravemente a las empresas.
Desde la Fundación Protejer, se destacó en su último informe sobre la actividad textil de mayo que el cierre de establecimientos y la pérdida de empleo se han acelerado en los últimos meses, en un contexto de baja demanda local y mayor oferta importada, lo que ha llevado a los niveles de uso de capacidad instalada a mínimos históricos. Históricamente, el mercado interno se abastecía en partes iguales por producción nacional (50%) e importaciones (50%), pero hoy las importaciones representan cerca del 70% del mercado, desplazando completamente a la producción local.
Al ser consultados sobre esta situación, los representantes de Arca no ofrecieron declaraciones antes del cierre de esta nota. La intervención del Estado como elemento clave en los cierres de empresas es un cambio significativo dentro del proceso de transformación productiva que el Presidente promueve, destacando la reducción de impuestos como bandera.
En su discurso, mencionó que “no sólo hay que mirar las empresas que cierran sino también las que abren, los recursos se reasignan”, defendiendo la agenda de desregulación impulsada por el ministro Federico Sturzenegger.
Esta polémica en torno a la situación productiva genera un intenso debate público, respaldado por datos macroeconómicos que evidencian un patrón de crecimiento alternado con retrocesos, donde algunos sectores experimentan un ascenso mientras que otros se estancan o crecen mínimamente, muy por debajo de los niveles anteriores al actual mandato.
El Gobierno atribuye este fenómeno a la falta de competitividad de empresas acostumbradas a recibir protecciones, conocidas como “cazar en el zoológico”. Sin embargo, economistas como el jefe del estudio de Milei sugieren que, aunque apoyan la apertura comercial, con la actual situación del dólar, “de cada 10 empresas que cierran, 5 son al cohete; hay que dar tiempo para la reconversión”.
Durante un discurso en el hotel Alvear, el Presidente instó a “ponerse los pantalones largos” y “terminar con la hipocresía”. Además, reiteró que “los empresarios prebendarios tienen que quebrar”, refiriéndose a empresas como Techint y Fate como ejemplos de un modelo que debe cambiar.
Un informe de Fundar indica que en mayo se registró el cierre de 2371 empresas en comparación con el mes anterior, acumulando así 30.633 empresas menos desde noviembre de 2023, lo que representa una disminución del 6%. Esta cifra marca la mayor caída para los primeros dos años y medio de un gobierno en las últimas dos décadas, sustentada por un monitoreo mensual de empresas que registra 16 meses consecutivos de caídas mensuales y 27 meses de retrocesos anuales.









