Luego del anuncio de Estados Unidos sobre un plan de “asfixia económica” dirigido a Irán, aliado de China, el gobierno chino reaccionó enérgicamente. Este martes, Pekín afirmó que protegerá sus intereses nacionales ante las medidas norteamericanas, que amenazan a cualquier entidad global que realice negocios con la nación persa.
Lin Jian, portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores de China, manifestó en una conferencia de prensa que “la cooperación entre China e Irán siempre se ha llevado a cabo dentro del marco del derecho internacional y no debería ser objeto de interferencias o perturbaciones”.
Asimismo, destacó que “China ha expresado en múltiples ocasiones su oposición firme a las sanciones unilaterales ilegales (…) tomará todas las medidas necesarias para defender sus derechos e intereses”.
Antes de la escalada del conflicto, Irán conseguía exportar millones de barriles de petróleo diariamente, principalmente hacia el mercado chino.
Casi seis meses después del inicio de las hostilidades, Estados Unidos oficializó una nueva ronda de sanciones dirigidas a países y entidades, poniendo a China en el foco, aquellas que se niegan a participar en la estrategia de asfixia económica contra la república islámica.
Desde Pekín, se insistió en la urgencia de establecer un alto el fuego en las hostilidades, subrayando que las sanciones unilaterales de Estados Unidos no solucionarán la crisis. Es importante mencionar que China está entre los principales compradores de crudo iraní y ha sufrido en primera persona las consecuencias del bloqueo en el estrecho de Ormuz.
Irán ha lidiado con sanciones durante años, desarrollando una compleja red financiera internacional para eludir las restricciones. Antes de la escalada del conflicto, la nación había alcanzado una exportación significativa de petróleo hacia el mercado chino.
En ese contexto, al ser consultado sobre si los bancos chinos se verían afectados por las nuevas sanciones, el secretario del Tesoro, Scott Bessent, respondió que “nadie está por encima del alcance de las sanciones estadounidenses”.
Lin Jian, portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores de China, manifestó en una conferencia de prensa que “la cooperación entre China e Irán siempre se ha llevado a cabo dentro del marco del derecho internacional y no debería ser objeto de interferencias o perturbaciones”.
Asimismo, destacó que “China ha expresado en múltiples ocasiones su oposición firme a las sanciones unilaterales ilegales (…) tomará todas las medidas necesarias para defender sus derechos e intereses”.
Antes de la escalada del conflicto, Irán conseguía exportar millones de barriles de petróleo diariamente, principalmente hacia el mercado chino.
Casi seis meses después del inicio de las hostilidades, Estados Unidos oficializó una nueva ronda de sanciones dirigidas a países y entidades, poniendo a China en el foco, aquellas que se niegan a participar en la estrategia de asfixia económica contra la república islámica.
Desde Pekín, se insistió en la urgencia de establecer un alto el fuego en las hostilidades, subrayando que las sanciones unilaterales de Estados Unidos no solucionarán la crisis. Es importante mencionar que China está entre los principales compradores de crudo iraní y ha sufrido en primera persona las consecuencias del bloqueo en el estrecho de Ormuz.
Irán ha lidiado con sanciones durante años, desarrollando una compleja red financiera internacional para eludir las restricciones. Antes de la escalada del conflicto, la nación había alcanzado una exportación significativa de petróleo hacia el mercado chino.
En ese contexto, al ser consultado sobre si los bancos chinos se verían afectados por las nuevas sanciones, el secretario del Tesoro, Scott Bessent, respondió que “nadie está por encima del alcance de las sanciones estadounidenses”.









