Frente a los antecedentes históricos de agresiones a pontífices en distintos puntos del mundo, las autoridades resolvieron blindar el territorio mediante un dispositivo de seguridad cuya magnitud no se registraba desde la cumbre del G20 realizada en el país en 2018. El esquema de protección para el arribo de Robert Francis Prevost contempla la intervención de alrededor de 50 mil efectivos, el trabajo coordinado de grupos tácticos de élite y una medida excepcional suscripta por el presidente Javier Milei, el jefe de Gabinete Diego Santilli y el ministro de Defensa Carlos Presti: la actualización de las pautas de vigilancia aeroespacial que habilitan, como última instancia y tras estrictos pasos de identificación y advertencia, la neutralización armada de aeronaves foráneas declaradas hostiles en sectores de Buenos Aires y Córdoba, tarea en la que se integran los cazas F-16 y cuya autorización final recae en el titular de la cartera castrense a instancias del Comando Conjunto Aeroespacial.
La articulación del plan general incluye tres anillos defensivos diagramados de manera conjunta entre la ministra de Seguridad de la Nación, Alejandra Monteoliva, el ministro porteño Horacio Giménez y los responsables del área en Córdoba y la provincia de Buenos Aires. En el territorio cordobés se destinarán 14 mil agentes policiales, mientras que la Ciudad de Buenos Aires aportará más de 15 mil efectivos y la administración bonaerense, bajo las órdenes de su ministro Javier Alonso, dispondrá de 11.635 uniformados —distribuidos entre tareas de prevención, cadetes, orden público, caballería, infantería e inteligencia— con foco en la basílica de Luján y el cottolengo Don Orione de Claypole. El resto de la dotación corresponderá a los cuerpos federales para cubrir la totalidad de los actos programados entre el domingo 8 y el miércoles 11 de noviembre.
El esquema asigna a la Policía Federal Argentina la custodia inmediata y más estrecha del Papa a través de cápsulas vehiculares y guardia en la Nunciatura Apostólica en Recoleta, apoyada de forma reservada por el Grupo Especial de Operaciones Federales. En simultáneo, actuarán la División Especial de Operaciones Metropolitanas porteña y divisiones bonaerenses como Halcón, GAD, Jaguar, Explosivos, FOE y negociadores, todos dotados de francotiradores y tecnología contra drones. La Gendarmería Nacional y la Prefectura Naval custodiarán los puntos de afluencia masiva, la Policía de Seguridad Aeroportuaria controlará las estaciones aéreas y el Servicio Penitenciario Federal coordinará la seguridad en el penal de Villa Devoto, tras el traslado de internos hacia Marcos Paz.
Las acciones se concentrarán desde el sábado 7 en un Comando Unificado, en una jornada que coincidirá temporalmente con la Marcha del Orgullo en las adyacencias del Congreso. Este centro integrará una mesa de vigilancia informática a cargo del Centro de Sinergia Cibernética de las Fuerzas Policiales y de Seguridad Federales, abocada al rastreo preventivo en entornos digitales abiertos contra amenazas, fraudes y maniobras de desinformación, con la indicación oficial de operar bajo límites legales y con intervención judicial ante cualquier procedimiento que comprometa datos privados.









