El aumento del cáncer colorrectal entre personas menores de 50 años sigue desconcertando a los investigadores. Aún buscan entender por qué, en los pacientes más jóvenes, la enfermedad suele ser más agresiva y tener un peor pronóstico, incluso cuando reciben tratamientos más intensivos.
Un estudio publicado la semana pasada en Nature Medicine ofrece una posible explicación: los tumores de los pacientes jóvenes presentan diferencias celulares y características que podrían ayudar a entender por qué son más resistentes a los tratamientos y tienen mayor tendencia a generar metástasis y propagarse por el organismo.
Para el trabajo, los investigadores analizaron 189 muestras congeladas de tumores colorrectales de personas de entre 20 y 90 años. Según especialistas, los resultados podrían orientar futuras investigaciones y el desarrollo de nuevos tratamientos.
“Todavía queda mucho trabajo por hacer”, señaló Kimmie Ng, directora del Centro de Cáncer Colorrectal de Inicio Temprano del Instituto Oncológico Dana-Farber y coautora principal del estudio. “Pero en los últimos años hemos tenido más información que nunca… Y creo que nuestros pacientes se sienten reconfortados de que haya esperanza aquí para comprender en el futuro su enfermedad”, agregó.
En Estados Unidos, tanto la incidencia como la mortalidad por cáncer colorrectal disminuyeron en las últimas décadas, en parte gracias a los avances en la detección y el tratamiento. Sin embargo, aún no se sabe por qué la enfermedad aumentó de manera significativa entre los menores de 50 años.
“La gran pregunta en este campo fue: ‘¿Por qué está aumentando?’”, indicó Ana Anderson, directora del programa contra el cáncer del Instituto Gene Lay del Hospital Brigham and Women y también coautora principal del estudio. “Y, en segundo lugar: ‘¿Es una enfermedad diferente?’”.
Hay diferencias preocupantes entre los pacientes jóvenes con cáncer colorrectal y los de más edad. En los menores de 50 años, la enfermedad suele detectarse en una etapa avanzada, cuando ya se extendió a otras partes del cuerpo.
Aunque los datos no son concluyentes, algunos estudios también apuntan a que el cáncer colorrectal de inicio temprano podría ser más agresivo y que los pacientes jóvenes tienen una evolución menos favorable que los mayores, pese a gozar de mejor salud y poder recibir tratamientos más intensivos. Otros estudios, en cambio, señalan que los resultados son similares en ambos grupos.
Para realizar el nuevo trabajo, los investigadores utilizaron un banco biológico de muestras tumorales congeladas del Instituto Oncológico Dana-Farber. En conjunto, las muestras ofrecen una representación de las células del cáncer colorrectal en personas de diferentes edades. El análisis reveló diferencias importantes.
El cambio más marcado fue una mayor presencia de células estromales en los tumores de pacientes jóvenes. Estas células forman una capa de tejido conectivo que crea una estructura alrededor del tumor. Pueden influir en su crecimiento y protegerlo de las células inmunitarias y de los medicamentos. En otros tipos de cáncer, se las ha relacionado con la resistencia a la quimioterapia.
“Esto puede ser potencialmente una explicación de por qué los pacientes más jóvenes pueden responder menos al tratamiento”, expresó Ng.
Los científicos también detectaron decenas de genes cuya actividad difería entre los tumores de pacientes jóvenes y los de mayor edad. Algunos están asociados con la capacidad del cáncer de producir metástasis y extenderse, lo que quizá ayude a explicar la mayor agresividad de los casos de inicio temprano. La función de otros genes todavía no está clara.
Heinz-Josef Lenz, profesor de medicina y biología del cáncer en Keck Medicine de la Universidad del Sur de California, quien no participó en la investigación, consideró prometedores los resultados. No obstante, advirtió que el estudio no demuestra que las diferencias observadas vuelvan a los tumores más agresivos o resistentes al tratamiento.
“Esa es la pregunta que falta”, sostuvo Lenz.
Ng y Anderson dijeron que esperan que el artículo impulse nuevas investigaciones sobre las características particulares de los tumores de inicio temprano y las formas de tratarlos. Algunos estudios ya exploraron la posibilidad de atacar las células estromales como estrategia contra otros tipos de cáncer.
“Por lo general, tratamos a los pacientes más jóvenes de la misma manera que tratamos a los pacientes mayores”, aclaró Ng. “Nuestra esperanza es que al hacer un seguimiento de estos hallazgos, estos puedan ser potencialmente blancos terapéuticos para un enfoque de tratamiento de mayor precisión en el futuro para nuestros pacientes jóvenes”, explicó.
Rachel Issaka, directora del programa de detección de cáncer colorrectal del Centro Oncológico Fred Hutchinson, quien tampoco participó en el estudio, señaló que entender las diferencias celulares del cáncer colorrectal de inicio temprano podría aportar información sobre las células precancerosas y ayudar a mejorar la detección de la enfermedad.
“Creo que este es un paso muy importante, y esperemos que nos acerque más a ese objetivo”, concluyó Issaka.
Un estudio publicado la semana pasada en Nature Medicine ofrece una posible explicación: los tumores de los pacientes jóvenes presentan diferencias celulares y características que podrían ayudar a entender por qué son más resistentes a los tratamientos y tienen mayor tendencia a generar metástasis y propagarse por el organismo.
Para el trabajo, los investigadores analizaron 189 muestras congeladas de tumores colorrectales de personas de entre 20 y 90 años. Según especialistas, los resultados podrían orientar futuras investigaciones y el desarrollo de nuevos tratamientos.
“Todavía queda mucho trabajo por hacer”, señaló Kimmie Ng, directora del Centro de Cáncer Colorrectal de Inicio Temprano del Instituto Oncológico Dana-Farber y coautora principal del estudio. “Pero en los últimos años hemos tenido más información que nunca… Y creo que nuestros pacientes se sienten reconfortados de que haya esperanza aquí para comprender en el futuro su enfermedad”, agregó.
En Estados Unidos, tanto la incidencia como la mortalidad por cáncer colorrectal disminuyeron en las últimas décadas, en parte gracias a los avances en la detección y el tratamiento. Sin embargo, aún no se sabe por qué la enfermedad aumentó de manera significativa entre los menores de 50 años.
“La gran pregunta en este campo fue: ‘¿Por qué está aumentando?’”, indicó Ana Anderson, directora del programa contra el cáncer del Instituto Gene Lay del Hospital Brigham and Women y también coautora principal del estudio. “Y, en segundo lugar: ‘¿Es una enfermedad diferente?’”.
Hay diferencias preocupantes entre los pacientes jóvenes con cáncer colorrectal y los de más edad. En los menores de 50 años, la enfermedad suele detectarse en una etapa avanzada, cuando ya se extendió a otras partes del cuerpo.
Aunque los datos no son concluyentes, algunos estudios también apuntan a que el cáncer colorrectal de inicio temprano podría ser más agresivo y que los pacientes jóvenes tienen una evolución menos favorable que los mayores, pese a gozar de mejor salud y poder recibir tratamientos más intensivos. Otros estudios, en cambio, señalan que los resultados son similares en ambos grupos.
Para realizar el nuevo trabajo, los investigadores utilizaron un banco biológico de muestras tumorales congeladas del Instituto Oncológico Dana-Farber. En conjunto, las muestras ofrecen una representación de las células del cáncer colorrectal en personas de diferentes edades. El análisis reveló diferencias importantes.
El cambio más marcado fue una mayor presencia de células estromales en los tumores de pacientes jóvenes. Estas células forman una capa de tejido conectivo que crea una estructura alrededor del tumor. Pueden influir en su crecimiento y protegerlo de las células inmunitarias y de los medicamentos. En otros tipos de cáncer, se las ha relacionado con la resistencia a la quimioterapia.
“Esto puede ser potencialmente una explicación de por qué los pacientes más jóvenes pueden responder menos al tratamiento”, expresó Ng.
Los científicos también detectaron decenas de genes cuya actividad difería entre los tumores de pacientes jóvenes y los de mayor edad. Algunos están asociados con la capacidad del cáncer de producir metástasis y extenderse, lo que quizá ayude a explicar la mayor agresividad de los casos de inicio temprano. La función de otros genes todavía no está clara.
Heinz-Josef Lenz, profesor de medicina y biología del cáncer en Keck Medicine de la Universidad del Sur de California, quien no participó en la investigación, consideró prometedores los resultados. No obstante, advirtió que el estudio no demuestra que las diferencias observadas vuelvan a los tumores más agresivos o resistentes al tratamiento.
“Esa es la pregunta que falta”, sostuvo Lenz.
Ng y Anderson dijeron que esperan que el artículo impulse nuevas investigaciones sobre las características particulares de los tumores de inicio temprano y las formas de tratarlos. Algunos estudios ya exploraron la posibilidad de atacar las células estromales como estrategia contra otros tipos de cáncer.
“Por lo general, tratamos a los pacientes más jóvenes de la misma manera que tratamos a los pacientes mayores”, aclaró Ng. “Nuestra esperanza es que al hacer un seguimiento de estos hallazgos, estos puedan ser potencialmente blancos terapéuticos para un enfoque de tratamiento de mayor precisión en el futuro para nuestros pacientes jóvenes”, explicó.
Rachel Issaka, directora del programa de detección de cáncer colorrectal del Centro Oncológico Fred Hutchinson, quien tampoco participó en el estudio, señaló que entender las diferencias celulares del cáncer colorrectal de inicio temprano podría aportar información sobre las células precancerosas y ayudar a mejorar la detección de la enfermedad.
“Creo que este es un paso muy importante, y esperemos que nos acerque más a ese objetivo”, concluyó Issaka.









