Donald Trump y Xi Jinping se encontrarán el jueves 24 de septiembre en Washington, marcando la primera visita del líder chino a Estados Unidos en 11 años. Este encuentro se produce en un contexto donde el superávit comercial mundial de China se dirige a superar el récord de 1,2 billones de dólares alcanzado en 2025.
No se anticipan anuncios significativos, ya que el objetivo principal de Xi es prolongar la tregua comercial acordada con Trump en octubre pasado en Busan, Corea del Sur, que está próxima a vencer en noviembre. Funcionarios de ambas naciones concluyeron el lunes un ciclo de negociaciones en Nueva York; el representante de Comercio de Estados Unidos, Jamieson Greer, mencionó que se podría considerar una extensión de entre tres y seis meses.
Además de prorrogar la tregua arancelaria, Xi buscará avanzar en un mecanismo de diálogo bilateral sobre inteligencia artificial, señalado como “muy exitoso” por Scott Bessent, el secretario del Tesoro estadounidense, tras las conversaciones del fin de semana.
Uno de los aspectos fundamentales en la agenda será el tema de las tierras raras. Según datos de aduanas chinas, las exportaciones de imanes de tierras raras a Estados Unidos disminuyeron un 21% en agosto, alcanzando las 512 toneladas.
Taiwán representa el punto más delicado de la reunión. Trump había relacionado un paquete de armamento de 14.000 millones de dólares para la isla como una “buena ficha de negociación” ante el gran país asiático, a la vez que pareció aceptar la postura china de que el presidente taiwanés Lai Ching-te busca la independencia.
También se tratarán posibles compromisos de compra de soja y aviones de una importante fabricante estadounidense por parte de China. El gigante asiático ya había acordado adquirir 25 millones de toneladas anuales de soja estadounidense, además de otros 17.000 millones de dólares en productos agrícolas. Si este compromiso se profundiza durante la cumbre, Estados Unidos podría competir con Argentina por una parte del mercado chino de granos. Sin embargo, la expectativa generada por la reunión también podría impulsar el precio de la soja, lo cual representa una oportunidad para el país.
El mercado de Chicago ya ha comenzado a reflejar la anticipación por la cumbre: este lunes, la soja cerró con un aumento del 1,8%, impulsada por el optimismo en relación a una posible reactivación de las compras chinas de poroto estadounidense, según el informe diario de la Secretaría de Agricultura del Ministerio de Economía argentino. El maíz también vio un incremento del 2,9% y el trigo del 1,6%. En ambos casos, las relaciones comerciales entre Estados Unidos y China son un factor clave.
Simultáneamente, el Gobierno argentino se encuentra en negociaciones con China para implementar un conjunto de medidas que busquen reducir el déficit comercial bilateral —que alcanzó los 3.092 millones de dólares en el primer semestre—. Estas medidas incluyen siete protocolos sanitarios para exportar frutas, pesca, menudencias y carne aviar, así como un esquema de logística inversa para abaratar costos de fletes y una plataforma de venta online. Por su parte, el presidente Javier Milei estará en Nueva York esta semana para la Asamblea General de la ONU, y su regreso el jueves 24 coincide con la cumbre entre Trump y Xi.
No se anticipan anuncios significativos, ya que el objetivo principal de Xi es prolongar la tregua comercial acordada con Trump en octubre pasado en Busan, Corea del Sur, que está próxima a vencer en noviembre. Funcionarios de ambas naciones concluyeron el lunes un ciclo de negociaciones en Nueva York; el representante de Comercio de Estados Unidos, Jamieson Greer, mencionó que se podría considerar una extensión de entre tres y seis meses.
Además de prorrogar la tregua arancelaria, Xi buscará avanzar en un mecanismo de diálogo bilateral sobre inteligencia artificial, señalado como “muy exitoso” por Scott Bessent, el secretario del Tesoro estadounidense, tras las conversaciones del fin de semana.
Uno de los aspectos fundamentales en la agenda será el tema de las tierras raras. Según datos de aduanas chinas, las exportaciones de imanes de tierras raras a Estados Unidos disminuyeron un 21% en agosto, alcanzando las 512 toneladas.
Taiwán representa el punto más delicado de la reunión. Trump había relacionado un paquete de armamento de 14.000 millones de dólares para la isla como una “buena ficha de negociación” ante el gran país asiático, a la vez que pareció aceptar la postura china de que el presidente taiwanés Lai Ching-te busca la independencia.
También se tratarán posibles compromisos de compra de soja y aviones de una importante fabricante estadounidense por parte de China. El gigante asiático ya había acordado adquirir 25 millones de toneladas anuales de soja estadounidense, además de otros 17.000 millones de dólares en productos agrícolas. Si este compromiso se profundiza durante la cumbre, Estados Unidos podría competir con Argentina por una parte del mercado chino de granos. Sin embargo, la expectativa generada por la reunión también podría impulsar el precio de la soja, lo cual representa una oportunidad para el país.
El mercado de Chicago ya ha comenzado a reflejar la anticipación por la cumbre: este lunes, la soja cerró con un aumento del 1,8%, impulsada por el optimismo en relación a una posible reactivación de las compras chinas de poroto estadounidense, según el informe diario de la Secretaría de Agricultura del Ministerio de Economía argentino. El maíz también vio un incremento del 2,9% y el trigo del 1,6%. En ambos casos, las relaciones comerciales entre Estados Unidos y China son un factor clave.
Simultáneamente, el Gobierno argentino se encuentra en negociaciones con China para implementar un conjunto de medidas que busquen reducir el déficit comercial bilateral —que alcanzó los 3.092 millones de dólares en el primer semestre—. Estas medidas incluyen siete protocolos sanitarios para exportar frutas, pesca, menudencias y carne aviar, así como un esquema de logística inversa para abaratar costos de fletes y una plataforma de venta online. Por su parte, el presidente Javier Milei estará en Nueva York esta semana para la Asamblea General de la ONU, y su regreso el jueves 24 coincide con la cumbre entre Trump y Xi.









