Un tercer puesto que rejuvenece la confianza. Un resultado que va más allá de los puntos sumados en el emblemático circuito de Silverstone, en el Gran Premio de Gran Bretaña, correspondiente a la 12ª fecha del calendario de Moto3. Esta actuación representa una señal de resiliencia, indicando cómo un piloto puede enfrentar la adversidad y las lesiones. Valentín Perrone vivió un fin de semana atípico: desde el primer entrenamiento mostró competitividad, y la esperanza de festejar su primer triunfo en la categoría se mantenía a la vista. Sin embargo, participar en la ceremonia de premiación también se convierte en un reconocimiento significativo, ya que ayuda a disipar la incertidumbre que rodea el futuro de un piloto. Esto se suma a su confirmación de continuar en Moto3 el próximo año y a un plan para dar el salto a Moto2 en 2028.
A sus 18 años, el piloto había enfrentado dificultades tanto físicas como anímicas. El regreso de la pausa representaba una prueba de carácter, una medida de fortaleza, y Perrone lo demostró. La primera parte de la temporada fue un vaivén, con más deslices que triunfos, y revertir esa situación era un objetivo claro al llegar a Silverstone. Aparte de las dos caídas en las últimas cuatro carreras antes del receso, la incertidumbre sobre su futura estructura de competencia creaba inseguridad, un factor que afecta el desempeño en la pista.
Las caídas en Hungría y Alemania dejaron secuelas, y el cuarto lugar en Países Bajos no mitigó el impacto, ni mucho menos los puntos que obtuvo en Chequia.
Tras sufrir una lesión en la pierna derecha que lo obligó a abandonar Sachsenring usando muletas, el piloto regresó rápidamente a la recuperación. “Fueron tres días de mucho trabajo para conseguir una rápida recuperación. Salí de Alemania con muletas y renqueando, y me voy de Austria caminando, con apenas dolores”, relató Perrone, quien se sometió a un tratamiento en el Performance Center de Red Bull.
El esfuerzo físico realizado durante el verano europeo se tradujo en la competencia en Silverstone, donde mostró estar en condiciones para luchar por el podio en el tramo final de la carrera. “Fue dura y muy rápida. Estuve siempre al límite y casi me caigo un par de veces. En la última vuelta vi el espacio y me tiré. Entrené mucho durante el receso, porque no venía con buenos resultados. Hice un reseteo y empecé de nuevo”, expresó el joven, apodado Coyote por su padre, Marcelo, quien sacrificó largas horas de trabajo para permitir que su hijo diera sus primeros pasos en el motociclismo.
La categoría de menor cilindrada dentro del Mundial de Motociclismo de Velocidad es implacable, y lo que ocurrió en Silverstone fue la regla: un grupo de seis motos luchó por la victoria, y entre ellas se encontraba Perrone. A pesar de una mala salida que lo relegó del tercer al último lugar del grupo competitivo, no se desanimó ni mostró desesperación.
Permaneció al acecho, gestionó la moto y sus neumáticos, aguardando por la oportunidad. En la vuelta final, un leve desliz de Joel Esteban y la caída de Brian Uriarte despejaron el camino para avanzar. La maniobra que realizó para superar a Adrián Fernández, ganador de la carrera de MotoGP en Silverstone, le permitió alcanzar el podio, marcando su segundo en la temporada y el cuarto en Moto3. El triunfo fue para David Almansa (KTM, Liqui Moly Dynavolt Intact GP), seguido por Álvaro Carpe (Red Bull KTM Ajo). La presencia de dos compatriotas en el podio no desmotivó a Perrone, quien decidió exhibir una camiseta de la selección argentina durante la celebración.
Con este tercer puesto, Perrone ocupa la séptima posición en el campeonato, acumulando 95 puntos, a 136 del líder, Máximo Quiles (KTM, Aspar Team), quien sufrió una fractura en la clavícula derecha tras caer durante la clasificación del sábado. Rápidamente fue a España para ser operado y ahora espera la autorización médica para regresar a la competencia, con el próximo evento programado para el 30 de agosto en el Gran Premio de Aragón.
Por su parte, otro piloto que competía con bandera argentina, Marco Morelli, no logró adaptarse en Silverstone. Tras una mala clasificación que lo dejó en el puesto 13, no pudo avanzar y una penalización lo hizo descender al 16° lugar, sin sumar puntos. Actualmente, ocupa el quinto lugar en el campeonato con 115 unidades.
Fuera de la pista, Perrone recibió un respaldo significativo. En 2027, seguirá en Moto3, pero cambiará de equipo: dejará Red Bull KTM Tech3 para unirse a MSI, que también compite en Moto2. Este equipo se sitúa quinto en el Mundial de Equipos, con 14 estructuras. El próximo año será compañero de Hakim Danish, quien ya forma parte del equipo en Moto3, tuvo una victoria en Chequia y terminó su primer años con nueve puntos menos que Perrone. El objetivo es continuar en Moto3 en 2027 y avanzar a Moto2 en 2028.
“Es una diferencia importante: las motos tienen mucha más potencia y peso. El manejo es diferente, y, una vez que llegás, tenés dos o tres años como máximo para llegar a MotoGP. Hay que tener mucha suerte para permanecer varios años en Moto2. Además, las nuevas generaciones vienen con fuerza, y los equipos tienden a darle oportunidades a los novatos. Estar en MotoGP es el sueño de cualquier piloto, pero lo más importante es disfrutar el camino”, comentó Perrone en una entrevista antes de iniciar la temporada, una que en Silverstone le brindó motivos para sonreír, como la expresión de felicidad mostrada por Günther Steiner, CEO de Red Bull KTM Tech3, durante la celebración del equipo.
A sus 18 años, el piloto había enfrentado dificultades tanto físicas como anímicas. El regreso de la pausa representaba una prueba de carácter, una medida de fortaleza, y Perrone lo demostró. La primera parte de la temporada fue un vaivén, con más deslices que triunfos, y revertir esa situación era un objetivo claro al llegar a Silverstone. Aparte de las dos caídas en las últimas cuatro carreras antes del receso, la incertidumbre sobre su futura estructura de competencia creaba inseguridad, un factor que afecta el desempeño en la pista.
Las caídas en Hungría y Alemania dejaron secuelas, y el cuarto lugar en Países Bajos no mitigó el impacto, ni mucho menos los puntos que obtuvo en Chequia.
Tras sufrir una lesión en la pierna derecha que lo obligó a abandonar Sachsenring usando muletas, el piloto regresó rápidamente a la recuperación. “Fueron tres días de mucho trabajo para conseguir una rápida recuperación. Salí de Alemania con muletas y renqueando, y me voy de Austria caminando, con apenas dolores”, relató Perrone, quien se sometió a un tratamiento en el Performance Center de Red Bull.
El esfuerzo físico realizado durante el verano europeo se tradujo en la competencia en Silverstone, donde mostró estar en condiciones para luchar por el podio en el tramo final de la carrera. “Fue dura y muy rápida. Estuve siempre al límite y casi me caigo un par de veces. En la última vuelta vi el espacio y me tiré. Entrené mucho durante el receso, porque no venía con buenos resultados. Hice un reseteo y empecé de nuevo”, expresó el joven, apodado Coyote por su padre, Marcelo, quien sacrificó largas horas de trabajo para permitir que su hijo diera sus primeros pasos en el motociclismo.
La categoría de menor cilindrada dentro del Mundial de Motociclismo de Velocidad es implacable, y lo que ocurrió en Silverstone fue la regla: un grupo de seis motos luchó por la victoria, y entre ellas se encontraba Perrone. A pesar de una mala salida que lo relegó del tercer al último lugar del grupo competitivo, no se desanimó ni mostró desesperación.
Permaneció al acecho, gestionó la moto y sus neumáticos, aguardando por la oportunidad. En la vuelta final, un leve desliz de Joel Esteban y la caída de Brian Uriarte despejaron el camino para avanzar. La maniobra que realizó para superar a Adrián Fernández, ganador de la carrera de MotoGP en Silverstone, le permitió alcanzar el podio, marcando su segundo en la temporada y el cuarto en Moto3. El triunfo fue para David Almansa (KTM, Liqui Moly Dynavolt Intact GP), seguido por Álvaro Carpe (Red Bull KTM Ajo). La presencia de dos compatriotas en el podio no desmotivó a Perrone, quien decidió exhibir una camiseta de la selección argentina durante la celebración.
Con este tercer puesto, Perrone ocupa la séptima posición en el campeonato, acumulando 95 puntos, a 136 del líder, Máximo Quiles (KTM, Aspar Team), quien sufrió una fractura en la clavícula derecha tras caer durante la clasificación del sábado. Rápidamente fue a España para ser operado y ahora espera la autorización médica para regresar a la competencia, con el próximo evento programado para el 30 de agosto en el Gran Premio de Aragón.
Por su parte, otro piloto que competía con bandera argentina, Marco Morelli, no logró adaptarse en Silverstone. Tras una mala clasificación que lo dejó en el puesto 13, no pudo avanzar y una penalización lo hizo descender al 16° lugar, sin sumar puntos. Actualmente, ocupa el quinto lugar en el campeonato con 115 unidades.
Fuera de la pista, Perrone recibió un respaldo significativo. En 2027, seguirá en Moto3, pero cambiará de equipo: dejará Red Bull KTM Tech3 para unirse a MSI, que también compite en Moto2. Este equipo se sitúa quinto en el Mundial de Equipos, con 14 estructuras. El próximo año será compañero de Hakim Danish, quien ya forma parte del equipo en Moto3, tuvo una victoria en Chequia y terminó su primer años con nueve puntos menos que Perrone. El objetivo es continuar en Moto3 en 2027 y avanzar a Moto2 en 2028.
“Es una diferencia importante: las motos tienen mucha más potencia y peso. El manejo es diferente, y, una vez que llegás, tenés dos o tres años como máximo para llegar a MotoGP. Hay que tener mucha suerte para permanecer varios años en Moto2. Además, las nuevas generaciones vienen con fuerza, y los equipos tienden a darle oportunidades a los novatos. Estar en MotoGP es el sueño de cualquier piloto, pero lo más importante es disfrutar el camino”, comentó Perrone en una entrevista antes de iniciar la temporada, una que en Silverstone le brindó motivos para sonreír, como la expresión de felicidad mostrada por Günther Steiner, CEO de Red Bull KTM Tech3, durante la celebración del equipo.









