El Día de la Industria se convirtió en un verdadero desafío para la conducción política del poder económico en Argentina. Este renovado conglomerado, donde se entrelazan líderes de empresas tradicionales con dirigentes que, en años recientes, han capitalizado los resultados de los sectores más favorecidos, se encontró ante una disyuntiva crítica: ¿cómo reaccionar ante un presidente y un ministro de economía que desestiman la industria manufacturera local y evaden sus dificultades?
El inusual conflicto generó posturas enfrentadas: algunos manifestaron abiertamente su descontento con funcionarios que “nunca vieron un torno en su vida”, mientras que otros adoptaron una postura más conciliadora hacia ciertos representantes del Estado que, aunque juegan a favor de los propietarios del capital, “a veces se pasan de la raya”. Entre esto, se cruzaban acusaciones sobre las responsabilidades dentro del mismo sector empresarial, ante la acusación de que el programa económico, que se suponía iba a definir el conflicto entre el trabajo y el capital a favor de este último, terminó dividiendo a los propios líderes de la industria.
Los principales empresarios –siderometalúrgicos, automotrices, agroexportadores, petroleros, mineros, banqueros y monopolios de consumo masivo– reconocen su papel en el ascenso de Javier Milei al poder. Claves en este ecosistema, ejecutivos decidieron desvincularse del macrismo y optar por la alternativa libertaria. Aunque no se puede afirmar que están arrepentidos, sí surgen voces que reclaman una rectificación en la gestión pública, así como críticas de algunos empresarios hacia sus colegas por no haber hecho lo suficiente para evitar ciertos desvíos.
Aunque sería un exceso afirmar que el poder económico “desprendió su apoyo” al gobierno de Milei, la desconfianza respecto a la gestión actual es palpable. Las discusiones, por el momento, se dan entre los sectores empresariales, pero algunos puntos de vista comienzan a trascender. Un consenso se ha formado en torno a identificar a “los padres de la criatura”, es decir, que Paolo Rocca, líder de Techint, y Eduardo Eurnekian, del Grupo América, son los principales responsables de la llegada de Milei a la presidencia.
Rocca y Eurnekian son objeto de críticas por parte de aquellos empresarios que se oponen a Milei. A Eurnekian se le señala como quien, mediante sus empresas y medios de comunicación, alimentó y promovió a Milei antes de llevarlo deliberadamente al ámbito político. Por su parte, Rocca es considerado el dirigente patronal más influyente del país, dada su capacidad de liderazgo en múltiples cámaras empresariales y su presencia en cargos relevantes del gobierno y de empresas que dependen del mismo.
Ambos empresarios también son identificados como los que deterioraron sus relaciones con el gobierno de Mauricio Macri, distancia que se ha mantenido incluso tras la salida de este del poder en 2019. Rocca, se afirma, no ha perdonado que en 2018 el gobierno negó el pago de un incentivo a Tecpetrol, su empresa petrolera operante en Vaca Muerta, debido a un aumento de producción estipulado en el Plan Gas. Este régimen coincidió con el nacimiento de Tecpetrol en la región, y el crecimiento rápido de esta hacía que casi toda su producción se considerara un “aumento”. El monto que le correspondía a Rocca fue tan significativo que este llamó la atención de las revisiones del FMI, preocupándose por el equilibrio fiscal. Javier Iguacel, en su papel como secretario de Energía, decidió frenar los pagos, lo que generó la ira de Rocca, quien llegó a plantear acciones legales. El conflicto culminó en un acuerdo, sin embargo, la rencilla quedó en la memoria de Rocca.
Eurnekian también tiene sus motivos de descontento con Macri, relacionados con un problema en Aeroparque, donde una reparación mal ejecutada dejó inactivo el aeropuerto durante semanas. Durante las reparaciones, la segunda pista fue dañada por una empresa “sugerida” por Macri, lo que acrecentó la desconfianza entre Eurnekian y el actual líder del PRO.
No es sorprendente que ambos empresarios hayan sido los principales promotores de llevar a Milei al poder, dejando atrás a la candidata del PRO. En este contexto, con la industria sufriendo las consecuencias del plan económico de Milei, se dice que Rocca era responsable “de ponerle un freno” al presidente para evitar comentarios despectivos que descolocan a los dirigentes que lo apoyaron.
Rocca comenzó a difundir su propuesta para superar la situación actual, que, por el momento, está recibiendo más críticas que apoyos en el sector empresarial predominante: proponer a uno de los suyos como futuro presidente. Aseguró que está “midiendo” a un outsider del sector, con la premisa de que “¿quién mejor que el empresario más exitoso del país para salir de la crisis económica?”.
Los allegados a Rocca aseguran que esto se refiere a los buenos resultados obtenidos en la producción de hidrocarburos en los últimos años, insinuando que el posible candidato podría ser Horacio Marín, el actual titular de YPF y también con antecedentes en Tecpetrol.
El inusual conflicto generó posturas enfrentadas: algunos manifestaron abiertamente su descontento con funcionarios que “nunca vieron un torno en su vida”, mientras que otros adoptaron una postura más conciliadora hacia ciertos representantes del Estado que, aunque juegan a favor de los propietarios del capital, “a veces se pasan de la raya”. Entre esto, se cruzaban acusaciones sobre las responsabilidades dentro del mismo sector empresarial, ante la acusación de que el programa económico, que se suponía iba a definir el conflicto entre el trabajo y el capital a favor de este último, terminó dividiendo a los propios líderes de la industria.
Los principales empresarios –siderometalúrgicos, automotrices, agroexportadores, petroleros, mineros, banqueros y monopolios de consumo masivo– reconocen su papel en el ascenso de Javier Milei al poder. Claves en este ecosistema, ejecutivos decidieron desvincularse del macrismo y optar por la alternativa libertaria. Aunque no se puede afirmar que están arrepentidos, sí surgen voces que reclaman una rectificación en la gestión pública, así como críticas de algunos empresarios hacia sus colegas por no haber hecho lo suficiente para evitar ciertos desvíos.
Aunque sería un exceso afirmar que el poder económico “desprendió su apoyo” al gobierno de Milei, la desconfianza respecto a la gestión actual es palpable. Las discusiones, por el momento, se dan entre los sectores empresariales, pero algunos puntos de vista comienzan a trascender. Un consenso se ha formado en torno a identificar a “los padres de la criatura”, es decir, que Paolo Rocca, líder de Techint, y Eduardo Eurnekian, del Grupo América, son los principales responsables de la llegada de Milei a la presidencia.
Rocca y Eurnekian son objeto de críticas por parte de aquellos empresarios que se oponen a Milei. A Eurnekian se le señala como quien, mediante sus empresas y medios de comunicación, alimentó y promovió a Milei antes de llevarlo deliberadamente al ámbito político. Por su parte, Rocca es considerado el dirigente patronal más influyente del país, dada su capacidad de liderazgo en múltiples cámaras empresariales y su presencia en cargos relevantes del gobierno y de empresas que dependen del mismo.
Ambos empresarios también son identificados como los que deterioraron sus relaciones con el gobierno de Mauricio Macri, distancia que se ha mantenido incluso tras la salida de este del poder en 2019. Rocca, se afirma, no ha perdonado que en 2018 el gobierno negó el pago de un incentivo a Tecpetrol, su empresa petrolera operante en Vaca Muerta, debido a un aumento de producción estipulado en el Plan Gas. Este régimen coincidió con el nacimiento de Tecpetrol en la región, y el crecimiento rápido de esta hacía que casi toda su producción se considerara un “aumento”. El monto que le correspondía a Rocca fue tan significativo que este llamó la atención de las revisiones del FMI, preocupándose por el equilibrio fiscal. Javier Iguacel, en su papel como secretario de Energía, decidió frenar los pagos, lo que generó la ira de Rocca, quien llegó a plantear acciones legales. El conflicto culminó en un acuerdo, sin embargo, la rencilla quedó en la memoria de Rocca.
Eurnekian también tiene sus motivos de descontento con Macri, relacionados con un problema en Aeroparque, donde una reparación mal ejecutada dejó inactivo el aeropuerto durante semanas. Durante las reparaciones, la segunda pista fue dañada por una empresa “sugerida” por Macri, lo que acrecentó la desconfianza entre Eurnekian y el actual líder del PRO.
No es sorprendente que ambos empresarios hayan sido los principales promotores de llevar a Milei al poder, dejando atrás a la candidata del PRO. En este contexto, con la industria sufriendo las consecuencias del plan económico de Milei, se dice que Rocca era responsable “de ponerle un freno” al presidente para evitar comentarios despectivos que descolocan a los dirigentes que lo apoyaron.
Rocca comenzó a difundir su propuesta para superar la situación actual, que, por el momento, está recibiendo más críticas que apoyos en el sector empresarial predominante: proponer a uno de los suyos como futuro presidente. Aseguró que está “midiendo” a un outsider del sector, con la premisa de que “¿quién mejor que el empresario más exitoso del país para salir de la crisis económica?”.
Los allegados a Rocca aseguran que esto se refiere a los buenos resultados obtenidos en la producción de hidrocarburos en los últimos años, insinuando que el posible candidato podría ser Horacio Marín, el actual titular de YPF y también con antecedentes en Tecpetrol.









