La rivalidad entre los equipos jujeños y salteños es conocida y trasciende lo meramente deportivo, aunque encuentra su expresión en el fútbol. Durante el encuentro correspondiente a la fecha 33 de la Primera Nacional entre Gimnasia de Jujuy y Gimnasia y Tiro de Salta, se vivió una situación surrealista. Grupos de hinchas de ambos equipos treparon el alambrado del estadio La Tacita de Plata, desde donde se amenazaban y lanzaban patadas.
Este enfrentamiento tuvo lugar mientras la mayoría de los espectadores, locales y visitantes, aguardaba el reanudamiento del partido, que se suspendió al finalizar el primer tiempo. Ante incidentes adicionales al inicio del segundo tiempo, el árbitro Álvaro Carranza decidió postergar la reanudación hasta recibir garantías por parte de la policía, lo que llevó más de diez minutos, con el marcador empatado 0 a 0. Durante este tiempo, la transmisión oficial de LFP Play centró su atención en el juez mientras conversaba con los agentes de seguridad, sin mostrar las escenas de violencia.
Los disturbios comenzaron antes del partido; aproximadamente una hora y media antes del inicio, el micro de Gimnasia y Tiro fue atacado a piedrazos por hinchas locales, lo que resultó en la rotura de uno de los vidrios del vehículo.
El encuentro finalizó en un empate 2 a 2, resultado que no alteró más los ánimos. Los goles jujeños fueron anotados por Guillermo Cosaro y Francisco Molina, de penal, mientras que los tanto salteños los convirtieron Fabricio Rojas y Manuel Guanini.
Este enfrentamiento tuvo lugar mientras la mayoría de los espectadores, locales y visitantes, aguardaba el reanudamiento del partido, que se suspendió al finalizar el primer tiempo. Ante incidentes adicionales al inicio del segundo tiempo, el árbitro Álvaro Carranza decidió postergar la reanudación hasta recibir garantías por parte de la policía, lo que llevó más de diez minutos, con el marcador empatado 0 a 0. Durante este tiempo, la transmisión oficial de LFP Play centró su atención en el juez mientras conversaba con los agentes de seguridad, sin mostrar las escenas de violencia.
Los disturbios comenzaron antes del partido; aproximadamente una hora y media antes del inicio, el micro de Gimnasia y Tiro fue atacado a piedrazos por hinchas locales, lo que resultó en la rotura de uno de los vidrios del vehículo.
El encuentro finalizó en un empate 2 a 2, resultado que no alteró más los ánimos. Los goles jujeños fueron anotados por Guillermo Cosaro y Francisco Molina, de penal, mientras que los tanto salteños los convirtieron Fabricio Rojas y Manuel Guanini.









