El proyecto de ley de Presupuesto 2027 incluye proyecciones consideradas excesivamente optimistas por expertos, en particular en lo que respecta a los ingresos fiscales para el próximo año. El Gobierno anticipa ingresos tributarios de $ 240,4 billones para finales de 2023, lo que representaría un aumento nominal del 31,3% en comparación con los $ 183,1 billones registrados en 2025. Para lograr esta meta, la recaudación tributaria controlada tendría que experimentar un crecimiento real interanual del 5,4% entre septiembre y diciembre, según el Instituto Argentino de Análisis Fiscal (IARAF). Hasta ahora, durante los primeros ocho meses, se ha observado una caída del 3,8% en términos reales. “En el Presupuesto, el Gobierno tiene en cuenta que 2026 finalizaría con una recaudación real 1% más baja que la de 2025”, explicó Nadin Argañaraz, economista y director del IARAF. En similar sintonía, Leonardo Anzalone, economista y líder de CEPEC, indicó que para que la recaudación incremente alrededor del 5,4% real en el último cuadrimestre del año, es crucial que se produzcan cambios significativos en la dinámica de los ingresos fiscales. “Si efectivamente hay una recuperación de la actividad en el último tramo del año, deberían repuntar especialmente el IVA, el impuesto al cheque y los recursos de la Seguridad Social”, detalló. El IVA, el tributo más relevante en la recaudación, se relaciona estrechamente con las tendencias del consumo. Hasta ahora, ha mostrado un retroceso real del 6,6% en lo acumulado del año. Asimismo, el impuesto sobre los débitos y créditos bancarios actúa como un barómetro de la actividad económica, evidenciando una disminución del 3,5% real interanual en los primeros ocho meses. En cuanto a las contribuciones a la Seguridad Social, estas son un reflejo de la evolución de los salarios y del empleo formal, aunque su crecimiento podría verse afectado por la implementación del Fondo de Asistencia Laboral (FAL), que comenzará el 1 de noviembre. Hasta agosto, estas contribuciones también mostraron un descenso del 3,6% real interanual. “Se necesita una mejora tangible de la actividad y, sobre todo, una recuperación de los impuestos vinculados al mercado interno”, añadió Anzalone. La dinámica fluctuante de la actividad económica, que cayó un 2,9% respecto de junio y un 1,4% en comparación interanual, complica la recuperación de la recaudación. Consultoras ya han emitido sus propias proyecciones para el cierre de 2026. MAP LATAM, por ejemplo, anticipa una caída del 3,5% en términos reales en la recaudación tributaria en relación a 2025. “Nuestra estimación, más conservadora que la del Presupuesto, sitúa la recaudación de 2026 alrededor de $ 230 billones, en contraste con los $ 240,4 billones proyectados oficialmente. La diferencia, de cerca del 4%, no nos parece significante dado el monto global”, indicó María Minatta, economista y directora de la consultora. Las discrepancias principales con las proyecciones oficiales se centran en la recaudación del impuesto a las Ganancias, los Derechos de Exportación (DEX) y los ingresos de la seguridad social, donde prevén un menor flujo monetario. “La proyección oficial parece demasiado optimista, aunque no resulta completamente fuera de rango ni plantea un escenario que, por sí solo, modifique drásticamente el análisis fiscal”, señaló Minatta. La meta de recaudación delineada en el Presupuesto es crucial, ya que sirve como base para los ingresos tributarios proyectados para 2027, que ascienden a $ 307,4 billones. Si los ingresos efectivos en los próximos meses son inferiores, el Gobierno se verá obligado a ajustar el gasto más drásticamente para mantener el equilibrio fiscal. En este sentido, una consultora anticipa que este escenario complicado en la recaudación durante los últimos meses del año forzaría un ajuste adicional en el gasto. Hasta agosto, se reporta un superávit primario equivalente al 1,1% del PBI y un superávit financiero del 0,2% del PBI. “Estimamos una disminución del 3% en términos interanuales (ajustada por inflación). En proporción al PBI, proyectamos ingresos equivalentes al 15,2%”, indicó la consultora en un informe reciente. En este contexto, se sostiene que el Gobierno requerirá profundizar el ajuste del gasto primario para mantener el equilibrio fiscal. Según sus análisis, el gasto primario disminuyó un 2,5% real interanual en los primeros ocho meses del año. “El ajuste se ha visto principalmente en programas sociales (-23% real interanual), gasto operativo (-7% real interanual) y transferencias a las provincias (-43% real interanual). No obstante, el gasto vinculado a la movilidad (jubilaciones) y los subsidios al sector privado mostrarán un crecimiento este año, impulsados por el efecto inercial de la inflación previa en un ambiente de desaceleración inflacionaria; los subsidios, a su vez, se ven afectados por el retraso en el calendario de ajuste tarifario debido al alza de los precios internacionales del petróleo y el gas”, concluyó la consultora. Considerando que el Ejecutivo espera un superávit primario del 1,3% del PBI para 2026, la consultora estimó que ante una caída en los ingresos del 3% real interanual, lograr ese resultado implicará que el gasto primario deba situarse en torno al 13,8% del PBI. “Esto requerirá un ajuste de 0,7 puntos porcentuales este año: 0,4 puntos ya se han ajustado en los primeros ocho meses, pero los restantes 0,3 puntos deberán concentrarse entre septiembre y diciembre. De concretarse, esto resultará en un ajuste acumulado de 5,5 puntos del PBI durante los tres años de gestión del presidente Javier Milei”, finalizó.









