El descubrimiento de restos óseos en un contenedor de la planta municipal de tratamiento de residuos de Cutral Co, en la provincia de Neuquén, perturbó la tranquilidad de la localidad el sábado pasado.
El hallazgo ocurrió alrededor de las 14.45, cuando un operario de la planta observó huesos entre los desechos mientras operaba una retroexcavadora en el lugar.
La situación alertó rápidamente a la policía, que se presentó tras el aviso del personal municipal. La Fiscalía de turno fue informada de forma inmediata, lo que llevó a la fiscal Ana Marthieu a acudir al sitio para coordinar las primeras medidas. La intervención judicial se puso en marcha con rapidez para preservar la zona y asegurar los elementos encontrados.
Durante el operativo, se convocó a un equipo de Criminalística, encargado de realizar los primeros peritajes en el área donde se localizaron los restos. Esta tarea incluía la delimitación del espacio, la recolección de pruebas y la extracción cuidadosa de los fragmentos óseos, siguiendo estrictos protocolos para la preservación de la evidencia.
Por orden de la autoridad judicial y según lo indicado, los restos fueron enviados al Cuerpo Médico Forense del Poder Judicial. En este lugar, especialistas en antropología y medicina forense llevarán a cabo análisis para determinar tanto las características biológicas de los restos como posibles formas de identificación. La fiscal Marthieu ordenó la realización de exámenes que buscarán establecer datos como el sexo y la edad aproximada, así como la posibilidad de obtener material genético útil para avanzar en la identificación completa.
Hasta el presente, las autoridades no han proporcionado información sobre la identidad de los restos ni han confirmado su origen. El análisis técnico es considerado esencial para desarrollar cualquier hipótesis y evitar especulaciones prematuras.
Según las evaluaciones iniciales, podría tratarse de restos de antigüedad, aunque esta valoración preliminar deberá ser confirmada o refutada por los especialistas tras concluir los estudios técnicos.
La Fiscalía, bajo la dirección de Ana Marthieu, continuará con las diligencias investigativas hasta recibir los informes médicos y antropológicos. El proceso seguirá bajo un estricto control judicial, priorizando la confidencialidad y la precisión en el tratamiento de la información acumulada.
Cabe recordar que, a finales de junio, se encontraron también restos óseos en una zona rural de Slata, lo que reactivó la causa relacionada con la desaparición de Rosmery Aramayo Torres, una mujer de Salvador Mazza cuyo paradero se perdió a principios de 2025. El hallazgo de estos restos fue reportado por un vecino a la policía, cerca del paraje Curva de Juan, a aproximadamente 60 kilómetros de la intersección entre la ruta nacional 34 y la provincial 54.
Rosmery Aramayo Torres fue vista por última vez el 17 de enero de 2025 en su hogar del barrio Ferroviario en Salvador Mazza. Las cámaras de seguridad la grabaron poco después, acompañada por su pareja, José Eduardo Miranda, viajando en una camioneta doble tracción por la ruta nacional 34, en dirección a la ruta provincial 54, hacia el chaco salteño.
Inicialmente, Miranda declaró que ella se había ido por su propia voluntad, pero su versión fue desestimada debido a inconsistencias. Fue imputado por femicidio y se encuentra en prisión. La causa ha sido elevada a juicio oral y público.
Un año y medio tras su desaparición, un lugareño reportó el hallazgo de restos óseos y prendas cercanas al puesto Curva de Juan. El jefe de la Brigada de Investigaciones N° 4 de Tartagal, comisario Diego Aguirre, informó que la denuncia se realizó a través del sistema de emergencias 911. “A partir de allí, de forma inmediata se pasó la información a la fiscalía, que dispuso una serie de acciones”, explicó el funcionario policial.
El hallazgo ocurrió alrededor de las 14.45, cuando un operario de la planta observó huesos entre los desechos mientras operaba una retroexcavadora en el lugar.
La situación alertó rápidamente a la policía, que se presentó tras el aviso del personal municipal. La Fiscalía de turno fue informada de forma inmediata, lo que llevó a la fiscal Ana Marthieu a acudir al sitio para coordinar las primeras medidas. La intervención judicial se puso en marcha con rapidez para preservar la zona y asegurar los elementos encontrados.
Durante el operativo, se convocó a un equipo de Criminalística, encargado de realizar los primeros peritajes en el área donde se localizaron los restos. Esta tarea incluía la delimitación del espacio, la recolección de pruebas y la extracción cuidadosa de los fragmentos óseos, siguiendo estrictos protocolos para la preservación de la evidencia.
Por orden de la autoridad judicial y según lo indicado, los restos fueron enviados al Cuerpo Médico Forense del Poder Judicial. En este lugar, especialistas en antropología y medicina forense llevarán a cabo análisis para determinar tanto las características biológicas de los restos como posibles formas de identificación. La fiscal Marthieu ordenó la realización de exámenes que buscarán establecer datos como el sexo y la edad aproximada, así como la posibilidad de obtener material genético útil para avanzar en la identificación completa.
Hasta el presente, las autoridades no han proporcionado información sobre la identidad de los restos ni han confirmado su origen. El análisis técnico es considerado esencial para desarrollar cualquier hipótesis y evitar especulaciones prematuras.
Según las evaluaciones iniciales, podría tratarse de restos de antigüedad, aunque esta valoración preliminar deberá ser confirmada o refutada por los especialistas tras concluir los estudios técnicos.
La Fiscalía, bajo la dirección de Ana Marthieu, continuará con las diligencias investigativas hasta recibir los informes médicos y antropológicos. El proceso seguirá bajo un estricto control judicial, priorizando la confidencialidad y la precisión en el tratamiento de la información acumulada.
Cabe recordar que, a finales de junio, se encontraron también restos óseos en una zona rural de Slata, lo que reactivó la causa relacionada con la desaparición de Rosmery Aramayo Torres, una mujer de Salvador Mazza cuyo paradero se perdió a principios de 2025. El hallazgo de estos restos fue reportado por un vecino a la policía, cerca del paraje Curva de Juan, a aproximadamente 60 kilómetros de la intersección entre la ruta nacional 34 y la provincial 54.
Rosmery Aramayo Torres fue vista por última vez el 17 de enero de 2025 en su hogar del barrio Ferroviario en Salvador Mazza. Las cámaras de seguridad la grabaron poco después, acompañada por su pareja, José Eduardo Miranda, viajando en una camioneta doble tracción por la ruta nacional 34, en dirección a la ruta provincial 54, hacia el chaco salteño.
Inicialmente, Miranda declaró que ella se había ido por su propia voluntad, pero su versión fue desestimada debido a inconsistencias. Fue imputado por femicidio y se encuentra en prisión. La causa ha sido elevada a juicio oral y público.
Un año y medio tras su desaparición, un lugareño reportó el hallazgo de restos óseos y prendas cercanas al puesto Curva de Juan. El jefe de la Brigada de Investigaciones N° 4 de Tartagal, comisario Diego Aguirre, informó que la denuncia se realizó a través del sistema de emergencias 911. “A partir de allí, de forma inmediata se pasó la información a la fiscalía, que dispuso una serie de acciones”, explicó el funcionario policial.








