El Museo Paleontológico Fray Manuel de Torres, ubicado en San Pedro, ha ampliado su colección con el hallazgo del colmillo más grande de Sudamérica, ofreciendo al público la oportunidad de explorar sus nueve salas y profundizar en el conocimiento sobre la megafauna pampeana, que habitó la región hace cientos de miles de años.
El colmillo perteneciente a la especie notiomastodon platensis fue descubierto por tres miembros del Grupo Conservacionista de Fósiles en la estancia El Silencio, de la familia Fossatti, cerca del yacimiento arqueológico Campo Spósito, a aproximadamente 10 kilómetros de San Pedro.
Ocho especialistas, incluidos el biotecnólogo Damián Ibarra y el paleontólogo e investigador Luciano Brambilla, de la Universidad Nacional de Rosario, se unieron a la tarea de remoción y recuperación del fósil.
Las primeras imágenes del colmillo fueron localizadas en una sección de barrancas formadas por sedimentos acumulados durante el Pleistoceno Medio a Superior, hace unos 500 mil años. Este colmillo, que posee un diámetro de 20 centímetros y una longitud de 2,34 metros, se encuentra en excelente estado de conservación, según los expertos. Sus dimensiones superan notablemente los registros históricos de colmillos de notiomastodon en Brasil, Uruguay, Chile, Bolivia, Perú, Colombia y Ecuador, superando incluso a una pieza de 2,26 metros que el museo local había tenido desde 2006. Cabe recordar que en 1876, el científico Florentino Ameghino documentó un colmillo de 1,86 metros de largo.
Extinguidos hace aproximadamente 10 mil años, los mastodontes eran mamíferos similares a los mamuts y a los elefantes asiáticos de hoy. Habían encontrado su hábitat en regiones húmedas, bosques y pantanos, alimentándose de hojas, ramas y brotes de árboles, lo que invita a reflexionar sobre el paisaje que una vez predominó en San Pedro, donde en 2001 se descubrió un antiguo lecho de río repleto de fósiles.
En las canteras de la familia Iglesias y en el yacimiento de Campo Spósito, que tiene una antigüedad de 200 mil años, se han hallado restos de 75 especies de animales de épocas remotas. El interés del Grupo Conservacionista de Fósiles se avivó en 1988, cuando la erosión del río Paraná expuso el fémur fosilizado de un armadillo gigante en las barrancas de Vuelta de Obligado.
Desde entonces, diferentes equipos de investigación han reportado descubrimientos de piezas sueltas que incluyen fósiles de perezosos, peces, caballos prehistóricos, huevos de una ave de hace 500 mil años, un cráneo de milodón de 800 mil años, un diente de un tiburón que existió hace 15 millones de años, y vestigios culturales más recientes, como tres yacimientos de cerámica de un pueblo prehispánico con sedimentos de mil años de antigüedad. Estos hallazgos son fundamentales para delinear la prehistoria y la historia del noreste bonaerense.
El colmillo perteneciente a la especie notiomastodon platensis fue descubierto por tres miembros del Grupo Conservacionista de Fósiles en la estancia El Silencio, de la familia Fossatti, cerca del yacimiento arqueológico Campo Spósito, a aproximadamente 10 kilómetros de San Pedro.
Ocho especialistas, incluidos el biotecnólogo Damián Ibarra y el paleontólogo e investigador Luciano Brambilla, de la Universidad Nacional de Rosario, se unieron a la tarea de remoción y recuperación del fósil.
Las primeras imágenes del colmillo fueron localizadas en una sección de barrancas formadas por sedimentos acumulados durante el Pleistoceno Medio a Superior, hace unos 500 mil años. Este colmillo, que posee un diámetro de 20 centímetros y una longitud de 2,34 metros, se encuentra en excelente estado de conservación, según los expertos. Sus dimensiones superan notablemente los registros históricos de colmillos de notiomastodon en Brasil, Uruguay, Chile, Bolivia, Perú, Colombia y Ecuador, superando incluso a una pieza de 2,26 metros que el museo local había tenido desde 2006. Cabe recordar que en 1876, el científico Florentino Ameghino documentó un colmillo de 1,86 metros de largo.
Extinguidos hace aproximadamente 10 mil años, los mastodontes eran mamíferos similares a los mamuts y a los elefantes asiáticos de hoy. Habían encontrado su hábitat en regiones húmedas, bosques y pantanos, alimentándose de hojas, ramas y brotes de árboles, lo que invita a reflexionar sobre el paisaje que una vez predominó en San Pedro, donde en 2001 se descubrió un antiguo lecho de río repleto de fósiles.
En las canteras de la familia Iglesias y en el yacimiento de Campo Spósito, que tiene una antigüedad de 200 mil años, se han hallado restos de 75 especies de animales de épocas remotas. El interés del Grupo Conservacionista de Fósiles se avivó en 1988, cuando la erosión del río Paraná expuso el fémur fosilizado de un armadillo gigante en las barrancas de Vuelta de Obligado.
Desde entonces, diferentes equipos de investigación han reportado descubrimientos de piezas sueltas que incluyen fósiles de perezosos, peces, caballos prehistóricos, huevos de una ave de hace 500 mil años, un cráneo de milodón de 800 mil años, un diente de un tiburón que existió hace 15 millones de años, y vestigios culturales más recientes, como tres yacimientos de cerámica de un pueblo prehispánico con sedimentos de mil años de antigüedad. Estos hallazgos son fundamentales para delinear la prehistoria y la historia del noreste bonaerense.









