El presidente Javier Milei se presentó nuevamente en la Bolsa de Comercio de Buenos Aires para pronunciar un discurso en conmemoración del 172.º aniversario, donde criticó a quienes se refieren a la llamada “economía en K”, que alude a un crecimiento desigual entre sectores. Sin mencionar nombres específicos, también se dirigió a los empresarios que forman alianzas con políticos, a quienes describió como “parásitos protegidos” cuya época de beneficio ha llegado a su fin.
Durante su alocución, que se extendió por más de una hora, Milei desechó la idea de “economía K”, que sostiene que determinados sectores como el agro, la minería y la energía tienen un crecimiento acelerado, mientras que otros, como la industria, la construcción y el comercio, permanecen estancados.
El mandatario enfatizó su desacuerdo con ciertos análisis económicos, argumentando que se observa una “mediocridad de economistas que se aferran a la idea de la K: unos crecen mucho, otros poco”. Además, destacó la falta de entendimiento respecto a los procesos de crecimiento y el papel del avance tecnológico en la producción.
En este contexto, realizó una fuerte crítica a la intervención estatal y a la protección de sectores ineficientes, afirmando que estas prácticas distorsionan el mercado y perjudican a los consumidores. “Cuando ustedes imponen regulaciones para castigar a las lamparitas, el fabricante de velas se queda mirando al techo, en lugar de competir o reinventarse, recurre a un político corrupto en busca de protección. Bueno, se acabó la joda de los parásitos protegidos. Ahora tendrán que competir”, subrayó Milei ante la audiencia compuesta por empresarios, incluidos los miembros del G6.
Las declaraciones del presidente generaron reacciones diversas, con varios expertos mostrando descontento tras su larga disertación. Un empresario destacado, que pidió mantener su identidad en reserva, indicó: “Habla de la economía en K cuando el Gobierno debería implementar medidas para los sectores que están en la ‘patita’, como el comercio, la industria y la construcción”. Esta voz también mencionó que se están llevando a cabo negociaciones con el Gobierno para establecer políticas destinadas a reactivar el crédito, aunque enfatizó la resistencia oficial para concretar estas soluciones.
Entre los ejecutivos presentes, muchos notaron un cambio en el tono del presidente en comparación con presentaciones anteriores en la Bolsa. Un directivo que presenció el evento manifestó que Milei mostró un perfil renovado: “Ya está en campaña, ofreció un discurso distinto”. Además, consideró que la exposición fue más clara y accesible que las anteriores, a pesar de incluir referencias técnicas y modelos económicos.
Posteriormente, la atención se centró en los proyectos que el Gobierno anunció que será enviado al Congreso en los próximos días. Entre las propuestas, Milei mencionó la desregulación del mercado inmobiliario, del mercado de capitales y del sector de seguros. Una fuente que participó en la elaboración de los proyectos definió que el título VIII del proyecto sobre la desregulación del mercado de capitales “es una ley ómnibus en sí misma”, aunque prefirió no brindar detalles sobre su contenido hasta que se realice el anuncio formal desde la Casa Rosada. Dentro de los equipos técnicos y funcionarios, aumentó la precaución frente al riesgo de filtraciones, lo que llevó a reforzar la disciplina en las comunicaciones durante las negociaciones legislativas.
A pesar de los proyectos que el Ejecutivo planea presentar, continúan las incertidumbres respecto a otras iniciativas económicas consideradas estratégicas para la financiación privada por el equipo a cargo de Luis Caputo. Entre ellas se encuentra el Fondo de Asistencia Laboral (FAL), destinado a facilitar la transición laboral y apoyar reformas estructurales.
En mayo, el Gobierno decidió posponer el inicio del FAL hasta el 1° de noviembre de 2026, en línea con el acuerdo vigente con el Fondo Monetario Internacional, debido al costo fiscal y a la caída en la recaudación. La Ley de Modernización permitió esta postergación, pero dentro del oficialismo persiste la inquietud sobre la necesidad de un nuevo retraso si no mejoran los ingresos fiscales, lo que requeriría una nueva ley del Congreso.
La situación de las iniciativas aplazadas y el clima de espera que rodea los proyectos enviados al Congreso han puesto de manifiesto tensiones dentro del oficialismo y en el sector empresarial. Funcionarios y organismos han reafirmado la necesidad de evitar declaraciones fuera de micrófono hasta que la Casa Rosada oficialice los anuncios y la estrategia parlamentaria. Las fuentes consultadas reconocieron que la prioridad es controlar la información y evitar filtraciones en un contexto de negociaciones delicadas.
En el ámbito privado, la atención se dirige en dos sentidos: por un lado, esperan definiciones sobre el contenido de los proyectos de desregulación; por el otro, buscan avanzar en la negociación de medidas de alivio para el comercio, la industria y la construcción. Voceros del sector empresarial advirtieron que la falta de anuncios concretos continúa generando incertidumbre sobre la recuperación económica y la disposición del Gobierno para atender los reclamos de los sectores productivos.
Durante su alocución, que se extendió por más de una hora, Milei desechó la idea de “economía K”, que sostiene que determinados sectores como el agro, la minería y la energía tienen un crecimiento acelerado, mientras que otros, como la industria, la construcción y el comercio, permanecen estancados.
El mandatario enfatizó su desacuerdo con ciertos análisis económicos, argumentando que se observa una “mediocridad de economistas que se aferran a la idea de la K: unos crecen mucho, otros poco”. Además, destacó la falta de entendimiento respecto a los procesos de crecimiento y el papel del avance tecnológico en la producción.
En este contexto, realizó una fuerte crítica a la intervención estatal y a la protección de sectores ineficientes, afirmando que estas prácticas distorsionan el mercado y perjudican a los consumidores. “Cuando ustedes imponen regulaciones para castigar a las lamparitas, el fabricante de velas se queda mirando al techo, en lugar de competir o reinventarse, recurre a un político corrupto en busca de protección. Bueno, se acabó la joda de los parásitos protegidos. Ahora tendrán que competir”, subrayó Milei ante la audiencia compuesta por empresarios, incluidos los miembros del G6.
Las declaraciones del presidente generaron reacciones diversas, con varios expertos mostrando descontento tras su larga disertación. Un empresario destacado, que pidió mantener su identidad en reserva, indicó: “Habla de la economía en K cuando el Gobierno debería implementar medidas para los sectores que están en la ‘patita’, como el comercio, la industria y la construcción”. Esta voz también mencionó que se están llevando a cabo negociaciones con el Gobierno para establecer políticas destinadas a reactivar el crédito, aunque enfatizó la resistencia oficial para concretar estas soluciones.
Entre los ejecutivos presentes, muchos notaron un cambio en el tono del presidente en comparación con presentaciones anteriores en la Bolsa. Un directivo que presenció el evento manifestó que Milei mostró un perfil renovado: “Ya está en campaña, ofreció un discurso distinto”. Además, consideró que la exposición fue más clara y accesible que las anteriores, a pesar de incluir referencias técnicas y modelos económicos.
Posteriormente, la atención se centró en los proyectos que el Gobierno anunció que será enviado al Congreso en los próximos días. Entre las propuestas, Milei mencionó la desregulación del mercado inmobiliario, del mercado de capitales y del sector de seguros. Una fuente que participó en la elaboración de los proyectos definió que el título VIII del proyecto sobre la desregulación del mercado de capitales “es una ley ómnibus en sí misma”, aunque prefirió no brindar detalles sobre su contenido hasta que se realice el anuncio formal desde la Casa Rosada. Dentro de los equipos técnicos y funcionarios, aumentó la precaución frente al riesgo de filtraciones, lo que llevó a reforzar la disciplina en las comunicaciones durante las negociaciones legislativas.
A pesar de los proyectos que el Ejecutivo planea presentar, continúan las incertidumbres respecto a otras iniciativas económicas consideradas estratégicas para la financiación privada por el equipo a cargo de Luis Caputo. Entre ellas se encuentra el Fondo de Asistencia Laboral (FAL), destinado a facilitar la transición laboral y apoyar reformas estructurales.
En mayo, el Gobierno decidió posponer el inicio del FAL hasta el 1° de noviembre de 2026, en línea con el acuerdo vigente con el Fondo Monetario Internacional, debido al costo fiscal y a la caída en la recaudación. La Ley de Modernización permitió esta postergación, pero dentro del oficialismo persiste la inquietud sobre la necesidad de un nuevo retraso si no mejoran los ingresos fiscales, lo que requeriría una nueva ley del Congreso.
La situación de las iniciativas aplazadas y el clima de espera que rodea los proyectos enviados al Congreso han puesto de manifiesto tensiones dentro del oficialismo y en el sector empresarial. Funcionarios y organismos han reafirmado la necesidad de evitar declaraciones fuera de micrófono hasta que la Casa Rosada oficialice los anuncios y la estrategia parlamentaria. Las fuentes consultadas reconocieron que la prioridad es controlar la información y evitar filtraciones en un contexto de negociaciones delicadas.
En el ámbito privado, la atención se dirige en dos sentidos: por un lado, esperan definiciones sobre el contenido de los proyectos de desregulación; por el otro, buscan avanzar en la negociación de medidas de alivio para el comercio, la industria y la construcción. Voceros del sector empresarial advirtieron que la falta de anuncios concretos continúa generando incertidumbre sobre la recuperación económica y la disposición del Gobierno para atender los reclamos de los sectores productivos.









