Néstor Videla, un jubilado de 74 años, se ha convertido en una figura destacada dentro del mundo del fingerboard, una disciplina que comenzó a practicar durante el confinamiento impuesto por la pandemia y que ahora le permite interactuar con niños, familias y entusiastas a través de las redes sociales.
Con una trayectoria como metalúrgico, Videla comenzó su andanza en el fingerboard gracias a su hijo, quien ya tenía experiencia en esta actividad y le enseñó los primeros trucos mientras estaban en casa. Desde entonces, su perfil ha ido creciendo a través de videos que muestran sus habilidades, generando una conexión con una comunidad compuesta por personas de todas las edades.
En una conversación, Videla compartió cómo se introdujo en esta nueva pasión: “Mi hijo incursionaba ya en esta disciplina y, en la pandemia, al estar encerrado, me enseñó un par de trucos que son prácticamente los primeros que se sacan, que es el ollie”. Continuó explicando que ese fue el inicio de su popularidad.
Durante una demostración, Videla explicó que el fingerboard simula los movimientos del skate de manera fiel. “O sea, esto es prácticamente la imitación perfecta de un skate. Tiene los mismos componentes. Nada más que es en miniatura”.
Respecto a los obstáculos y pistas, mencionó que hay estructuras movibles para exhibiciones, aunque también existe un espacio en Buenos Aires dedicado a esta práctica. “Las casas que se dedican a esto. Yo voy ahí y ahí sí tienen todas las mesas, las réplicas de un skatepark en miniatura”.
Videla señaló que estas pistas tienen entre dos metros y medio y tres metros de longitud y son utilizadas por quienes desean practicar de manera gratuita. “Es gratis porque la gente va, todos los días abre y los chicos van a practicar gratis. No solamente de finger, sino también de skate”.
Aunque suele asistir los sábados junto a su hijo, quien lo ayuda con los traslados, observó que el lugar se llena de niños acompañados por sus padres. “Es impresionante la cantidad de pibes que van, pero van acompañados por los padres. Que se ponen a tomar mate mientras los chicos juegan”.
Videla destacó un aspecto particular del ambiente en el que se mueve: “El papá siempre enseña al hijo. Acá pasa distinto, porque todos los chicos de siete, ocho años están con el papá y les están enseñando ellos al papá”.
Nunca imaginó que sus publicaciones en internet tendrían el impacto que han tenido. “Esto me vino de arriba, porque yo no esperaba tener tanta trascendencia”. Considera que su popularidad se debe en parte al contexto de la pandemia y a su edad. “En el momento de la pandemia esto evolucionó un montón. Y por la edad que tenía, fue que se hizo viral rápidamente. Empezaron a volar las redes”.
El primer video que publicó fue fundamental para su impulso. “Subí un truco, el primer truco, que es el ollie, que es poder levantar con los dos dedos la tabla. Y bueno, eso pegó”.
Su hijo ha sido fundamental en la difusión de sus videos, ya que él se encarga de filmar. “Es el que siempre me acompaña”. Añadió: “Él maneja la firma. Para mí es el mejor filmer de finger. Él le pone slow para que se vea, porque vos lo hacés rápido y la gente no aprecia el truco”.
En cuanto a su popularidad en las redes, sus cifras varían entre 224.000 y 27.000 seguidores. Sin embargo, Videla subraya que recibe mensajes “de todo el mundo” y que algunos de sus videos han alcanzado entre dos y cuatro millones de reproducciones.
El propio Videla expresó su asombro: “No lo puedo creer, no lo puedo creer. Es algo apasionante”. También ha recibido regalos y colaboraciones gracias a su creciente popularidad.
El vínculo con los jóvenes es lo que más lo llena. “Los chicos te transmiten un amor, una cosa increíble. Aparte los mensajes que tenés de todo el mundo. Te mandan el audio los nenitos, que a veces les cuesta hablar bien porque son chiquititos”.
Videla resumió ese enriquecedor vínculo diciendo: “Esto me da vida”. A su vez, se definió como “un abuelo”, mencionando que junto a su esposa cuida de sus nietos y los lleva al colegio mientras sus hijos trabajan.
Hoy, rodeado de pistas en miniatura, videos y con encuentros permanentes con niños que lo reconocen, Videla sigue proyectando la misma energía hacia el futuro. Describe esta etapa como una motivación que lo impulsa a mantener su entusiasmo y su cercanía con sus seguidores.
Con una trayectoria como metalúrgico, Videla comenzó su andanza en el fingerboard gracias a su hijo, quien ya tenía experiencia en esta actividad y le enseñó los primeros trucos mientras estaban en casa. Desde entonces, su perfil ha ido creciendo a través de videos que muestran sus habilidades, generando una conexión con una comunidad compuesta por personas de todas las edades.
En una conversación, Videla compartió cómo se introdujo en esta nueva pasión: “Mi hijo incursionaba ya en esta disciplina y, en la pandemia, al estar encerrado, me enseñó un par de trucos que son prácticamente los primeros que se sacan, que es el ollie”. Continuó explicando que ese fue el inicio de su popularidad.
Durante una demostración, Videla explicó que el fingerboard simula los movimientos del skate de manera fiel. “O sea, esto es prácticamente la imitación perfecta de un skate. Tiene los mismos componentes. Nada más que es en miniatura”.
Respecto a los obstáculos y pistas, mencionó que hay estructuras movibles para exhibiciones, aunque también existe un espacio en Buenos Aires dedicado a esta práctica. “Las casas que se dedican a esto. Yo voy ahí y ahí sí tienen todas las mesas, las réplicas de un skatepark en miniatura”.
Videla señaló que estas pistas tienen entre dos metros y medio y tres metros de longitud y son utilizadas por quienes desean practicar de manera gratuita. “Es gratis porque la gente va, todos los días abre y los chicos van a practicar gratis. No solamente de finger, sino también de skate”.
Aunque suele asistir los sábados junto a su hijo, quien lo ayuda con los traslados, observó que el lugar se llena de niños acompañados por sus padres. “Es impresionante la cantidad de pibes que van, pero van acompañados por los padres. Que se ponen a tomar mate mientras los chicos juegan”.
Videla destacó un aspecto particular del ambiente en el que se mueve: “El papá siempre enseña al hijo. Acá pasa distinto, porque todos los chicos de siete, ocho años están con el papá y les están enseñando ellos al papá”.
Nunca imaginó que sus publicaciones en internet tendrían el impacto que han tenido. “Esto me vino de arriba, porque yo no esperaba tener tanta trascendencia”. Considera que su popularidad se debe en parte al contexto de la pandemia y a su edad. “En el momento de la pandemia esto evolucionó un montón. Y por la edad que tenía, fue que se hizo viral rápidamente. Empezaron a volar las redes”.
El primer video que publicó fue fundamental para su impulso. “Subí un truco, el primer truco, que es el ollie, que es poder levantar con los dos dedos la tabla. Y bueno, eso pegó”.
Su hijo ha sido fundamental en la difusión de sus videos, ya que él se encarga de filmar. “Es el que siempre me acompaña”. Añadió: “Él maneja la firma. Para mí es el mejor filmer de finger. Él le pone slow para que se vea, porque vos lo hacés rápido y la gente no aprecia el truco”.
En cuanto a su popularidad en las redes, sus cifras varían entre 224.000 y 27.000 seguidores. Sin embargo, Videla subraya que recibe mensajes “de todo el mundo” y que algunos de sus videos han alcanzado entre dos y cuatro millones de reproducciones.
El propio Videla expresó su asombro: “No lo puedo creer, no lo puedo creer. Es algo apasionante”. También ha recibido regalos y colaboraciones gracias a su creciente popularidad.
El vínculo con los jóvenes es lo que más lo llena. “Los chicos te transmiten un amor, una cosa increíble. Aparte los mensajes que tenés de todo el mundo. Te mandan el audio los nenitos, que a veces les cuesta hablar bien porque son chiquititos”.
Videla resumió ese enriquecedor vínculo diciendo: “Esto me da vida”. A su vez, se definió como “un abuelo”, mencionando que junto a su esposa cuida de sus nietos y los lleva al colegio mientras sus hijos trabajan.
Hoy, rodeado de pistas en miniatura, videos y con encuentros permanentes con niños que lo reconocen, Videla sigue proyectando la misma energía hacia el futuro. Describe esta etapa como una motivación que lo impulsa a mantener su entusiasmo y su cercanía con sus seguidores.









